Miércoles  24 de Enero en Carlos Paz, Córdoba, Argentina

Esta es la razón de que tus dispositivos se vuelvan más lentos con el tiempo

Por David Nield

Revista Gizmodo

Es una verdad innegable que a medida de que los dispositivos electrónicos se hacen más viejos, también se vuelven más lentos. Ese ordenador portátil o smartphone que compraste hace tres años no va a tener el mismo rendimiento que la primera vez que lo encendiste. Pero, ¿cuáles son los factores que causan esta inevitable lentitud? ¿Acaso tu preciado dispositivo simplemente se está desgastando?

La lentitud de un gadget no se debe simplemente a una sola causa (aunque el reciente problema de las baterías de Apple es una peculiar excepción), sino más bien a una serie de factores contribuyendo en conjunto, lo que explica por qué el problema varía dependiendo del dispositivo (incluso cuando se trata del mismo modelo y la misma marca) y por qué puede mitigarse hasta cierto punto en algunos casos. Tanto el hardware como el software pueden sufrir los problemas, y esta es la razón de que un reinicio de fábrica no necesariamente solucionará tus problemas de lentitud.

Lentitud de software


Cada vez que Apple, Microsoft o Google lanzan una nueva actualización de sistema operativo esta suele incluir nuevas características y aplicaciones potentes. Al mismo tiempo pueden pasar por alto o abandonar por completo el código antiguo y menos eficiente. El efecto que esto tiene es que tu móvil o portátil tendrá que esforzarse más para obtener los mismos resultados, dado que el sistema cada vez le exige más.

Lo mismo sucede con las aplicaciones de terceros, dado que los desarrolladores actualizan su código para aprovechar mejor el nuevo hardware y añadir nuevas funciones (un nuevo componente de mensajería por aquí, un nuevo filtro de realidad aumentada por allá), mientras el hardware de tu dispositivo no ha cambiado en lo absoluto.

Solo fíjate en iTunes, si es que puedes soportarlo. Cada cierto tiempo obtiene nuevas características y funciones mientras, al mismo tiempo, tiene que seguir haciendo lo mismo de siempre: copiar CDs y hacer streaming de música desde la web. No debería sorprendernos que una aplicación como esta se sienta cada vez más lenta con el paso del tiempo, incluso así no hayas añadido una gigantesca librería musical.

Si los móviles y portátiles nuevos tienen un mejor hardware, los desarrolladores van a querer aprovecharlo añadiendo funciones más avanzadas y optimizando su código. Esto es una buena noticia si compraste un dispositivo de gama alta en los últimos 12 meses, pero con el paso del tiempo, los dispositivos más viejos se tienen que esforzar cada vez más para poder funcionar con estos cambios.

Por si fuera poco, todo es actualizado en momentos diferentes, ocasionando un efecto conocido como entropía del software: algunas secciones de un código (tales como las APIs integradas en el sistema operativo) se ven obligadas a dejar espacio para esas formas en las que otras apps querrán interactuar con ellas, además de generar permisos para cada vez más diferentes tipos de hardware y apps. Mientras participen más aplicaciones y desarrolladores, existirán más ineficiencias, y por esta razón es que suele ser una ventaja tener un mayor control del sistema operativo y las aplicaciones, como lo hace Apple.

Antes de que vayas a culpar a todos los desarrolladores de software, recuerda que tu también contribuyes a esto. Cuando usas apps para móvil y para tu ordenador haces que su funcionamiento sea más complejo al añadir tus datos de usuario, tus preferencias de sistema, tus archivos guardados y más. Una app de podcast que llenaste de contenido va a ocupar mucho más espacio y consumir muchos más recursos que cuando acababas de instalarla.

Por ejemplo, muchos constantemente añadimos más extensiones a nuestros navegadores y configuramos más programas para que inicien al mismo tiempo que Windows y macOS. Todo esto añade más presión a un hardware que alguna vez funcionó con tanta rapidez.

Tener una gran cantidad de aplicaciones y archivos también hace la diferencia: ya sea un ordenador, una tablet o un móvil, a ningún dispositivo le gusta quedarse sin espacio de almacenamiento. En términos generales esto significa que tiene menos margen para que el sistema operativo gestione las aplicaciones que tienes abiertas y los archivos que tienes instalados, y eso puede llevar a un peor rendimiento y, con el tiempo, cuelgues repentinos.

Repito: tanto las aplicaciones como los usuarios contribuyen a la degradación. Las apps a veces no eliminan los archivos temporales o repetidos tan bien como deberían (debido a pequeños fallos o simplemente mal código), mientras que nosotros seguimos añadiendo montones de fotos y vídeos en el sistema de almacenamiento del dispositivo. Los sistemas operativos modernos han mejorado mucho en la gestión de archivos, pero siguen teniendo problemas, especialmente si tu hardware es viejo.

Windows, por ejemplo, usará espacio del disco duro cuando la memoria RAM se está usando por completo (por ejemplo cuando juegas o editas vídeos). Si ese espacio está limitado, el sistema operativo tardará más en manipular todos los datos que necesita manipular, y se producirá una ralentización de sistema.

Por último, en el caso de los ordenadores de escritorio y portátiles, existe el ángulo de la seguridad. Si has dejado que algún virus o malware se cuele en tu sistema, estos usarán espacio de disco de almacenamiento, espacio de memoria y más recursos de sistema. Incluso podrían sabotear deliberadamente algunos de tus programas. Si has notado una caída considerable en el rendimiento es buena idea que, por si acaso, ejecutes un análisis completo de seguridad.

Lentitud de hardware
En la mayoría de los casos tu dispositivo se hará más lento por culpa de que el software se va convirtiendo en algo más grande y sofisticado, mientras tu hardware sigue siendo el mismo. No obstante, existen algunas degradaciones físicas que también influyen, especialmente en las baterías de iones de litio.

Las baterías dentro de tu portátil o móvil se degradarán con el paso del tiempo, es una característica natural de este tipo de tecnología. Por sí solo no debería tener un impacto en la velocidad de tu dispositivo, pero sí significa que tendrás cada vez menos tiempo de uso entre cargas. Es por esta razón que los fabricantes suelen incluir guías de cómo cuidar tu batería.

Como dije, esto no debería afectar directamente el rendimiento, a menos que los fabricantes estén ralentizando las velocidades de procesamiento para compensar el envejecimiento de las baterías, algo que Apple recientemente admitió que hace. Una batería vieja también puede ocasionar cuelgues, pero tus apps deberían funcionar a la misma velocidad.

Lo mismo sucede con los discos duros mecánicos. Los discos duros tradicionales por lo general solo se ralentizarán antes de estropearse por completo, aunque también es cierto que el código con fallo y los cortes de energía pueden ocasionar que el sistema operativo trabaje más y, por tanto, afectar al rendimiento del disco duro. Si tu unidad de disco es muy utilizada o trabaja a baja temperatura, es más probable que falle más rápido, pero esto no implicar que se vuelva más lento en menor tiempo.

En cuanto a las unidades de discos sólidos y las memorias flash en tus dispositivos móviles, solo se ralentizarán si cuentan con poco espacio de almacenamiento disponible. Al igual que los discos duros antiguos, no suelen degradarse con el tiempo (aunque sí tienen una vida útil limitada, pero deberían funcionar bien hasta alcanzar su límite).

Por otro lado, componentes como el procesador o la memoria no se volverán más lentos con el pasado del tiempo, o quizás solo muy poco, de una forma casi imperceptible. Estos componentes pueden fallar, pero mientras que funcionen lo harán justo como deberían. Si tu dispositivo está más lento, es muy poco probable que el responsable sea un procesador o memoria degradados.

Todo esto significa que para mantener el mejor funcionamiento en tu dispositivo lo mejor que puedes hacer es seguir los mismos consejos que probablemente ya conoces: mantén la mayor cantidad de espacio de almacenamiento disponible en tu dispositivo, instala la menor cantidad de apps que puedas, mantén esas apps lo más limpias que sea posible y actualiza tus apps y sistema operativo cada vez que puedas.

Reinstalar tu sistema operativo o reiniciar de fábrica el móvil puede lograr una gran diferencia porque hace algunas de las cosas que ya mencionamos, pero no es necesario hacerlo. La única diferencia la notarás si reinicias el dispositivo al estado en el que llegó a tus manos por primera vez.

A menos que mantengas tu ordenador o móvil en un estado impecable, nunca lo modifiques o actualices nada, es inevitable esperar que con el paso del tiempo se vuelvan más lentos.

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