El sueño de «Las Omas», mujeres cordobesas y valientes

La asociación ganó el Premio Jerónimo de la Gente en el marco de los festejos por el 445º aniversario de la fundación de la ciudad, no sólo por la labor social que realiza, sino porque se erige como un sueño colectivo admirable.
martes, 10 de julio de 2018 · 18:00

Córdoba. La asociación civil Las Omas se encuentra ubicada en el camino hacia Chacra de la Merced, un barrio periférico de la ciudad de Córdoba. Nació con sólo 20 integrantes en el año 2011 y actualmente, cuenta con 400 mujeres de distintos sectores de la capital cordobesa que encuentran refugio y una oportunidad de reconstruir sus vidas signadas por historias de violencia de género, pobreza y exclusión.

El jueves pasado, recibió el Premio Jerónimo de la Gente en el marco de los festejos por el 445º aniversario de la fundación de la ciudad, no sólo por la labor social que realiza, sino porque se erige como un sueño colectivo admirable.

Álida Weht es presidenta de la Fundación Las Omas y expresó a El Diario: «Estamos muy felices con este reconocimiento, llegamos hasta donde llegamos gracias a las mamás que forman parte de la organización y toda la gente que nos acompaña en nuestra tarea». 

«La idea empezó con mi prima y una amiga. Todas las mañanas cuando aguardaba el colectivo rumbo al trabajo, veía que un grupo de mamás (alrededor de 20 mujeres) que esperaban en la placita a sus hijos. Se quedaban todo el tiempo que fuese necesario, a la intemperie, mientras ellos asistían a la escuela. Es decir, los llevaban temprano y se quedaban esperándolos hasta que salieran, sin importar si afuera estaba helando. A veces había mamás con sus bebés esperando por horas, hasta que salieran sus otros hijos del colegio, en pleno invierno. Verlas esperar de ese modo, nos llamó la atención, y nos hizo pensar que se quedaban allí por otros motivos también, que no tenían que ver solamente con la falta de dinero para ir y venir varias veces en colectivo al día»; señaló Álida.

Motivadas por la necesidad de brindar contención a esas mujeres, lograron acondicionar la cocina de un salón comunitario que se encontraba cercano y abrieron un espacio para que pudieran guarecerse del frío. «Fue así que comenzamos con Las Omas, les brindamos el lugar, las escuchamos, y efectivamente confirmamos que nuestras sospechas eran reales, estas mamás preferían no volver a sus hogares y esperar a sus hijos, porque en la mayoría de los casos eran víctimas de violencia de género y abusos de distinto tipo. Entonces además de escucharlas, aconsejarlas, darles abrigo, mates y lo que fuera necesario, organizamos talleres para que hicieran otras actividades mientras esperaban que los chicos salieran de la escuela. Aprendieron cocina, confección de indumentaria, moldería industrial, serigrafía, peluquería, tejido y otros más»; agregó la referente de Las Omas.

Quienes forman parte de la asociación tienen la posibilidad además de capacitarse en Pastelería en el Instituto de Cocina Celia, y en Gastronomía, con curso que se organizan en Pimienta Negra, otra institución cordobesa del rubro. Ambas empresas colaboran desinteresadamente con la asociación, a través de la organización Banco de Alimentos de Córdoba y la Fundación Vanesa Durán.

«Este es el modo en que empoderamos a las mamás, capacitándolas y haciéndoles tomar conciencia de lo valiosas que son. Demostrándoles que valen por sus propios medios, que pueden salir adelante, lejos de la violencia y de los maltratos, desnaturalizando el machismo que el sistema patriarcal impuso en todas las clases sociales. Muchas mujeres cambiaron sus vidas, descubrieron habilidades, las potenciaron, aprendieron un oficio, una profesión y eso es lo más valioso que logramos»; reconoció.


Víctimas de violencia de género: contención y seguimiento

Las mamás que acuden a Las Omas van en busca de afecto, al encuentro de alguien que las escuche y las contenga. «Así llegan, y luego aprenden muchas herramientas y se nutren de otras cosas muy importantes para sus vidas. Descubren la libertad, a vivir por sus propios medios, y fundamentalmente comprenden que pueden ser algo más que mamás. Si bien en sus vidas eso es siempre algo prioritario, desarrollan sus propios empleos, sus emprendimientos, y hasta tenemos muchos casos de mujeres que se graduaron en diferentes carreras en la universidad, como es el caso de Susana, víctima de una violencia atroz, con tres hijos y sin nada para sustentarlos, que terminó siendo enfermera y hoy trabaja en dos hospitales de la ciudad»; contó Álida a este medio.

Cuando se presenta un caso de violencia de género, se acompaña a las mujeres en todo el proceso. «Las acompañamos a la casa si es necesario, las asesoramos en lo que respecta a cómo tiene que actuar a diferentes niveles, incluso si es necesario rescatarlas a las 11 de la noche, lo hacemos. Las acompañamos al Polo de la Mujer, en cada instancia, personal o judicial. Porque también hay que decir que existe mucha violencia institucional que juega en contra en estos casos»; sentenció.


La necesidad de un espacio propio

«Estamos haciendo las gestiones con el gobierno de la Provincia de Córdoba, para que nos pueda ceder 1500 metros cuadrados de las 14 hectáreas que tiene en cercanías de este centro comunitario, realmente lo necesitamos, y en lo personal, espero que después de este reconocimiento de la sociedad, el premio Jerónimo de la gente, se pueda gestionar la petición más rápido, dado que hay demasiada burocracia en torno a estos temas»; concluyó Álida.

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