Cómo es vivir con tartamudez, la historia de un psiquiatra cordobés

Su experiencia sirve de espejo para cientos de personas que padecen este trastorno, que aunque muchas veces se mantiene durante toda la vida, puede tratarse con ciertas herramientas.
jueves, 12 de julio de 2018 · 17:28

Carlos Paz. Adrián Fantini tenía cinco años cuando comenzó a sufrir de tartamudez. Hoy está pisando las cuatro décadas y es médico psiquiatra y delegado de la Asociación Argentina de Tartamudez en Córdoba. Su experiencia sirve de espejo para cientos de personas que padecen este trastorno, que aunque muchas veces se mantiene durante toda la vida, puede tratarse con ciertas herramientas.

La tartamudez es una alteración en la fluidez del habla. Se caracteriza por hacer repeticiones indeseadas de sílabas, palabras o frases, acompañadas de interrupciones espasmódicas en la conversación, que producen angustia y son difíciles de controlar. Esta alteración puede deberse a fuertes emociones, miedos o conductas patológicas. Es posible nacer con esta patología si se tiene antecedentes en la familia, como también se puede adquirir con el paso del tiempo. Hoy con los avances tecnológicos y científicos se ha demostrado que cuando se diagnostican problemas de lenguaje a temprana edad pueden corregirse (casi en su totalidad), dependiendo de cada caso.

En algunos es por periodos cortos, en otros, pueden durar meses o años. Eso solo lo define un experto y si el paciente sigue el tratamiento reglamentario. Según la Fundación Americana de la Tartamudez, «el 5 % de los niños atraviesa un período de tartamudez de seis meses o más». Tres de cada cuatro niños que empiezan a tartamudear recuperan la fluidez antes de la adolescencia, quedando un 1 % de la población con un problema crónico. Las investigaciones indican que igual número de niños de ambos sexos desarrolla el trastorno, pero que llegada la edad escolar, «el número de varones que continúa tartamudeando es de tres a cuatro veces el número de niñas».

«Soy una persona que se traba, que tiene esta difluencia desde chico. Básicamente, la tartamudez hizo que me escondiera durante gran parte de mi vida. Cuando sos chico y te pasa esto, hace que te sientas incómodo porque tenés miedo que la gente se ría. Puede que sufras bullying además y entonces todo el tiempo hay un mensaje de la sociedad que te dice que hay una dificultad, que es algo patológico que tiene que ver con tu personalidad, que puede que seas débil, frágil. Todo eso hace que uno se esconda. De ese modo, me pasé toda mi vida intentando que mi tartamudez no se note»; reconoció el médico, sobre las dificultades que debió atravesar. De niño y adolescente, Fantini pensaba que por su dificultad no lo iban a querer o a aceptar. Incluso, de más grande y ya recibido de psiquiatra, temía no ser contratado o que se pusiera en tela de juicio su capacidad.

«Todo lo que uno piensa tiene que ver con el desconocimiento que se tiene de este tema, y la respuesta de burla o descalificación de la sociedad que existe. Por eso, está el impulso y el deseo de esconderse. Eso genera que el problema sea mucho más grave, porque afecta en los vínculos, las relaciones, y tu vida se restringe. Uno pierde lo más preciado que tiene, la libertad»; remarcó.

«Cuando yo me di cuenta de que tenía que transformar mi vida para ser libre, me había recibido de psiquiatra y era una persona grande. Puedo decir que a mis 30 años (tengo 39 años) recién me animé y afronté mi problema. Cuando me percaté de que esto no se cura, pero que uno se puede adaptar y tratarlo sin tapujos, logré salir»; destacó Adrián, durante la entrevista concedida a este medio. «Hoy, gracias al apoyo incondicional de mi familia, tuve la oportunidad de formarme, soy médico, psiquiatra, y psicoterapeuta y ayudo a otras personas que pasan o pasaron por lo mismo que yo. Hubo hitos en mi vida, uno de ellos fue el aprender y entender que la difluencia tiene que ver con un desorden neurobiológico, que da la causa y que justifica la tartamudez, eso hizo que me sintiera menos culpable de lo que tenía. Mi abuelo, a quien no conocí, también era tartamudo, es decir, esto también se transmite. Esto no se cura, entonces si no se cura, pensé que tenía que aprender a convivir con la tartamudez, por eso ahí elegí la vida que yo deseaba tener»; completó.


De tartamudez sí se habla

Quienes padezcan este trastorno, pueden dirigirse a la Asociación Argentina de Tartamudez que tiene una delegación en Córdoba (www.aat.org.ar), la cual hace 20 años se encuentra trabajando en la Argentina con especialistas sobre el tema, donde el asesoramiento es inmediato y sin costo.

«Con la asociación buscamos que la tartamudez deje de ser un tema tabú, nuestro slogan es: de la tartamudez sí se habla. La tartamudez no es una discapacidad, sino un trastorno tratable. Existen tratamientos actuales muy efectivos para sobrellevar la enfermedad y llevar una vida diferente y mejor»; explicó Adriana Flores, quien es vicepresidenta de la Asociación Argentina de Tartamudez

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