Cosquin arrancó con la emoción a flor de piel

domingo, 27 de enero de 2019 · 12:03

Por Pao de Senzi

Fotos: Paul Amiune

Cosquín.- No ha sido casualidad. “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, el tema de Fito Paez, sonó dos veces en la primera luna de la edición 59 del festival de Cosquin.

La primera vez, en el homenaje a Mercedes Sosa donde afloró la emoción y la segunda, pasada la medianoche en las seis voces de la trova rosarina que integraron la delegación de Santa Fe.

La jornada había comenzado con el cielo gris y un aguacero que obligó a suspender el desfile inaugural previsto para el mediodía. Luego, la lluvia daría un respiro, y el cielo celeste apareció detrás de los nubarrones. Cerca de las nueve de la noche, la sala de conferencias de la Próspero Molina era un hormiguero de periodistas y fotógrafos. Los rosarinos hablaban de la juntada que haría estremecer a una plaza casi completa horas más tarde.

La bendición llegaría de la mano de representantes de distintas religiones, y el ballet Camin celebraba sus 30 años de trayectoria y sus 25 años bailando el himno a Cosquín. La arenga en la voz de Claudio Juárez y la banda municipal Blas Parera bocetaron la antesala de lo que vendría.

La imagen de Mercedes Sosa, en blanco y negro, apareció sobre el telón de fondo y tiró la frase: “Los intelectuales, los artistas, tienen que seguir cuidando como centinelas la democracia”. Las figuras de la Bruja Salguero, Víctor Heredia, Julia Zenko y Nahuel Pennisi salieron al escenario donde Jorge Cafrune  presentó por primera vez a La Negra.

Siguieron Nadia Larcher, Peteco Carabajal, Liliana Herrero, Bruno Arias, Monica Abraham, León Gieco, José Luis Aguirre y Teresa Parodi , alternando bloques de cuatro cantores y cantoras recorriendo el repertorio que Mercedes solía cantar. Detrás de ellos, más de 110 músicos y coreutas en escena seguían la batuta de Popi Spatocco, arreglador y mentor de "Traigo un pueblo en mi voz", el homenaje mejor cuidado que se vio en Cosquín..

El tributo se nutrió de aquellas voces que estuvieron cerca de Mercedes -como Víctor y Teresa- y jóvenes artistas que llevan consigo su impronta, -como Larcher, Aguirre y Bruno Arias-. Ellos hablaron por Mercedes, la celebraron y dijeron lo que la Negra también hubiese dicho: Nadia Larcher pidió más mujeres sobre los escenarios, Bruno Arias pidió:  “no más presos políticos” y todos acompañaron a la tucumana en el vigoroso tema "Cuando Tenga la Tierra."

Sonaron, además del tema de Daniel Toro: Pájaros en el aire, Como la cigarra, Esa musiquita, Razón de vivir, Sólo le pido a Dios, Al jardín de la República y Si fuera tucumana, entre otras. El bis, con Sube, Sube, (tema con el que Mercedes cerraba sus conciertos) sumó las voces de Araceli y Fabián Matus, nieta e hijo de la homenajeada.

Mientras la emoción parecía llegar al cielo, la plaza a se preparaba para  recibir al consagrado del festival 2018, Emiliano Zerbini, quien dejó en claro una vez más que su lugar  está bien ganado. Totalmente descontracturado interpretó danzas tradicionales como La arunguita, La majadita y El pamperito, un popurrí de zambas, y plantó la bandera del reclamo, poniéndose un guardapolvo blanco y pidiendo por la ley de enseñanza de folclore en las escuelas. Zerbini dio paso a un nuevo valor surgido del pre Cosquín, Guido Encinas, solista vocal masculino ganador del Certamen de nuevo valores. Otros santafesinos tendrían su lugar sobre el escenario: el Cuarteto Karé, que en el 2018 recibió la Mención especial.

Con Juan Carlos Baglieto y Silvina Garré en el arranque, la delegación de Santa Fe cumplió su promesa de dejar sobre el escenario una historia de casi 40 años que hoy aún sigue vigente. Junto a Rubén Goldín, Jorge Fandermole, Fabián Gallardo y Adrián Abonizio fueron convocados para representar a su provincia, con aquellas canciones que hoy son de todos y que siguen vigentes. Baglietto y Garré cantaron Era en Abril, frente a una plaza en silencio que sólo se permitió susurrar el estribillo.

Luego se sumaron “Yo vengo a ofrecer mi corazón -guiño a Páez, único ausente del grupo de rosarinos que desembarcó en Bueno Aires-, Historia de Mate Cosido, La vida es una moneda, El témpano y Canto versos. En el bis, los rosarinos eligieron La Tristecita, como parte del homenaje de ellos a otro rosarino, tantas veces presente en el escenario Atahualpa Yupanqui: Ariel Ramírez. Ha sido quizá el nexo entre lo que la trova ha representado para la música, y lo que para ellos significa estar sobre el escenario de Cosquín.

Tras la delegación de Santa Fe, Los fuelles correntinos brindaron un espectáculo excelente recreando los bailes en los patios en el Litoral. Luego, Román, el destacado de la Peña Oficial del 2018, entendió que no sería fácil remontar un escenario de semejante carga emotiva y musical, así que, con buen tino, eligió hacer un set ecléctico en el que el público tendría total participación. Consiguió meterse a la gente en el bolsillo y dejar el escenario preparado para la llegada de La Sole.

De Pollera Larga y blusa de colores vivos y zapatos de tacos altísimos, Soledad Pastorutti cerró la noche con el concierto con el que viene presentándose en los festivales, acompañada por el conjunto de malambo y percusión Malevo. Con la Gringa, dio el puntapié incial a un cierre a todo volumen explosivo, que dejaría atrás una noche de remansos, recuerdos, compromiso y mucha emoción

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