Murió el Indio Gómez, emblemática figura del fútbol argentino

miércoles, 5 de mayo de 2021 · 00:19

Buenos Aires. Omar Gómez fue un talentoso atacante que se lució con la camiseta de Quilmes y brilló en la obtención del título de 1978 que conquistó en ese club. También fue el símbolo de una era: el Indio quedará en la memoria de todos los fanáticos por sus legendarios botines blancos que alimentaron al mito de su calidad. Aquel hombre genio inolvidable murió ayer a los 66 años luego de pasar varios días internados tras contraer coronavirus.


Surgido del Cervecero a mediados de los 70, desplegó la mayor parte de su fútbol en ese club que desde hace un tiempo decidió inmortalizar una de las cabeceras de su estadio con el nombre de “Omar Indio Gómez”. Sin embargo, también pasó por Newell’s y Defensa y Justicia en el país, más allá de una extensa estadía en el fútbol norteamericano donde se transformó también en una estrella del casi extinto fútbol rápido que durante una década fue más influyente que el tradicional fútbol 11 en Estados Unidos.


El ex futbolista, que había sido sometido a un doble trasplante de hígado y riñón en el 2018, había contraído coronavirus y a mediados de abril debió ser internado en el Hospital El Cruce de Florencio Varela. Durante las últimas horas, su cuadro se había agravado.


Ídolo absoluto de Quilmes y parte del campeón de 1978, sus gambetas quedarán por siempre emparentadas a aquellos botines blancos que por una casualidad lo hicieron saltar a la notoriedad en la época. “Todos me preguntan hoy. Que a Messi le hacen el botín para él, que a Ronaldo le preparan plantillas especiales, y ganan fortunas porque se ponen el zapato de la marca. Me preguntan vos cuánto cobraste por ponerte los zapatos blancos. ¡Nada, la verdad que nada! Eran otros tiempos y no había empresarios. No había gente que te ayudara a sacar provecho de estas cosas”, le relató a Infobae durante una entrevista en el 2018.


“Nadie se acordaba que teníamos zapatos blancos. Por esa época, el club te daba unos zapatos negros pero eran de cuero duro. Había que ablandarlos. Me dolía el pie y me sacaban ampollas. Se los dábamos a los chicos de inferiores para que jueguen tres partidos y los ablanden”. El utilero me dice: ‘Están estos…’ Eran los blancos. Pero los dejé de usar porque eran incómodos. Ya mis zapatos estaban ablandados porque los habían usado los chicos. Fue una casualidad”, contó sobre aquellos botines blancos que inmortalizó en un duelo contra River, en el que fue figura.


Si bien tuvo un breve retorno al país para jugar a préstamo por seis meses en La Lepra, el Indio permaneció durante buena parte de su carrera profesional en la liga norteamericana defendiendo los colores de Dallas Tornado, Wichita Wings de Kansas y New York Arrows, convirtiéndose en uno de los jugadores más admirados por los fanáticos del denominado soccer norteamericano.


Recién a los 30 años decidió pegar la vuelta para ser parte de un Defensa y Justicia que recién estaba cimentando los primeros peldaños de su historia en el Ascenso, antes de su regreso a Quilmes, el club de sus amores. En 1987 obtuvo el ascenso a la B Nacional, consiguiendo el tercer título en ese club (había ganado también el salto a la élite de 1975) y tuvo un regalo particular: lo hicieron llegar al estadio en helicóptero y bajó en pleno campo de juego antes de jugar un encuentro. (Infobae)

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