Camino a la final
Orgullo carlospacense: Los lazos de Belgrano con Villa Carlos Paz
Entre las filas del equipo pirata se destacan dos nombres vinculados fuertemente a la ciudad.A menos de una semana de la histórica final del Torneo Apertura ante River en el Mario Alberto Kempes, la expectativa de los hinchas de Belgrano no se limita únicamente a la capital cordobesa. En el Valle de Punilla, y más precisamente en Villa Carlos Paz, el partido se vivirá con un condimento muy especial debido a los fuertes lazos que unen a la villa turística con el plantel profesional del «Pirata».
En las filas del equipo celeste, hay dos talentos locales que llenan de orgullo a la comunidad. Uno es el experimentado volante Franco Vázquez, que si bien es oriundo de Tanti, vivió gran parte de su vida en esta ciudad (donde hoy se encuentra también su familia). Tras su regreso de Europa, «El Mudo» volvió a reencontrarse con sus amigos y familiares y está cerca de escribir una nueva página gloriosa con su querido Belgrano.
El otro protagonista es el joven Agustín Falcón, nacido en Villa Carlos Paz, que debutó en Primera División de la mano de Ricardo «Ruso» Zielinski y que supo ganarse la titularidad dentro del equipo cordobés.
El joven carlospacense, cuyo crecimiento en las estructuras juveniles de Belgrano ha sido seguido de cerca por toda la comunidad local, encarna a la perfección esa identidad compartida entre Punilla y Alberdi. Con su disciplina en los entrenamientos y el talento que lo caracteriza, Falcón se ha convertido en un verdadero estandarte del esfuerzo local, alimentando el sueño de ver a un hijo pródigo de la ciudad consolidarse en la máxima categoría en una campaña que ya es inolvidable.
La «B» acaba de desatar la locura tras eliminar a Argentinos Juniors en La Paternal y sueña en grande.
El idilio de Belgrano con Carlos Paz no es nuevo. La ciudad no solo alberga los hogares de varios futbolistas, sino que históricamente ha sido la sede elegida (durante varios años) por la institución para realizar las pretemporadas invernales y estivales, consolidando una localía espiritual que se siente en cada rincón de la costanera.