Murió en Suiza la cineasta argentina Nelly Kaplan

viernes, 13 de noviembre de 2020 · 00:25

Ginebra. La cineasta francoargentina Nelly Kaplan, ícono de la “Nouvelle Vague” y directora de “La novia del pirata”, falleció el jueves a los 89 años debido al COVID-19 en un hospital de Ginebra, Suiza, indicaron fuentes de su entorno.

Según uno de sus allegados, François Martinet, Kaplan había acompañado a su pareja, el actor y productor Claude Makowski, a Suiza, donde éste falleció en agosto a consecuencia de la enfermedad de Parkinson. Desde entonces, la directora, que también se distinguió como escritora anarcofeminista, había permanecido en una residencia donde contrajo el COVID-19.

Kaplan, nacida en Buenos Aires el 11 de abril de 1931, era originaria de una familia de judíos rusos. Sus padres, ante una hija turbulenta, la enviaban al “Coliseo Palermo”, un gran cine donde pasaba el día viendo películas, fascinada. “Quería huir de esta sociedad suramericana donde ser niña equivalía a ´sé buena y cállate´”, decía Kaplan respecto a su juventud.

A los 22 años llegó a Francia, donde empezó a colaborar con el director Abel Gance (Napoleón), con quien mantuvo una larga relación profesional y también amorosa.

Se dio a conocer como directora con La novia del pirata, seleccionada en la Mostra de Venecia en 1969, con Bernadette Lafont en el papel de una joven libre que se venga de los aledaños que le son hostiles. La obra, prohibida a los menores de 18 años, chocó a parte de la sociedad, incluido a las feministas ante esta “bruja” moderna, que asume su gusto por el placer, el dinero y la provocación. Aun así, se convirtió en una obra de referencia, difundida en el mundo entero.

Realizó otras películas, como Papa, les petits bateaux… (1971) y Charles et Lucie (1979), así como documentales consagrados a artistas como Pablo Picasso, con el que se llevó el León de Oro al mejor cortometraje en la Mostra de 1967.

Kaplan se relacionó además con varios escritores, especialmente con el surrealista André Breton. Escribió textos eróticos que toparon con la censura. En 1974, publicó bajo pseudonónimo su novela Memorias de una lectora de sábanas. No se casó nunca: “Siempre fui muy libre”, confesó Kaplan.

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