«La bruma», un thriller apocalíptico ambientado en París

domingo, 22 de noviembre de 2020 · 00:04

Mundo. La niebla siempre ha sido motivo recurrente en las historias de terror y suspense: de la misteriosa opacidad que impide que pase la luz del sol en los relatos góticos en torno al castillo del monstruo a la infatigable compañera en las andanzas de asesinos londinenses históricos. Pasando, cómo no, por películas como 'La niebla' de John Carpenter de 1980 o la de Frank Darabont de 2007 basada en un relato de Stephen King. En ambos casos, la bruma es el lugar donde se refugian los monstruos, una metáfora del misterio mismo.

En ambos casos, la niebla conduce a un protagonista colectivo a encerrarse bajo siete llaves en un lugar seguro, soportando el asedio de lo que sea que traiga la niebla consigo, conformando un microcosmos de la sociedad, donde afloran las tensiones y los conflictos. Ese recurso habitual no es el de 'La bruma' (Amazon Prime Video), una simpatiquísima aventura neblinosa ambientada en un París de un futuro muy cercano, donde hay solo dos protagonistas: Mathieu (Romain Duris -'De latir mi corazón se ha parado'-) y Anna (Olga Kurylenko -'Quantum of Solace'-), un matrimonio (o quizás ex-matrimonio) que deben proteger a su hija.

Esta vive aislada en una cápsula dado que padece la enfermedad de Steinberger o Síndrome de Inmunodeficiencia Combinada Severa. Cuando una nube tóxica generada por un terremoto que agrieta el suelo de París obliga a Mathieu y Anna a refugiarse en los pisos más altos de su edificio junto a unos vecinos, tendrán que ingeniárselas para recuperar a su hija, que permanece dentro de su cámara. Una sencilla premisa que sirve de excusa para plantear múltiples obstáculos: cómo respirar en la niebla, cómo sacar a la chica de su burbuja, cómo sobrevivir a este París sumido en la oscuridad.

'La bruma' no pretende revolucionar las ficiones post-apocalípticas, pero a la vez propone unas cuantas ideas que la ubican muy por encima de la media. Su ritmo trepidante, su refrescante optimismo y lo poco habitual de sus personajes secundarios muestran el lado positivo del fin del mundo. Que la niebla no te haga dejar pasar esta hora y media de diversión post-apocalíptica pura. (Fuente: Xataka)

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