La Fiesta de las Colectividades de Alta Gracia al borde del papelón

viernes, 7 de febrero de 2020 · 00:00

Alta Gracia. La tradicional Fiesta de las Colectividades que se celebra año a año en la ciudad de Alta Gracia comenzó con el pie izquierdo, luego de varios inconvenientes que debieron ser sorteados a lo largo de la noche inaugural. 
Uno de ellos, obligó al cantante Abel Pintos, número principal de la noche, a cantar el último tema «a capella». Según informaron los medios locales, minutos antes de las 2 de la mañana, durante la canción “Pensar en nada”, el sonido se cortó.
Más tarde, el operador de Pintos reconoció que el sonido sobre el final del show del artista falló por un error del cable de un dispositivo, y no por los equipos contratados por la Fiesta de las Colectividades de Alta Gracia. Sin embargo, el malestar entre los presentes ya se había instalado de la peor manera.
A esto se le sumó la acalorada queja de las fans del cantante, quienes señalaron: «Pagamos 2.200 pesos por una entrada y terminamos viendo el show más lejos que aquellos que pagaron 400 pesos, es una estafa», expresa uno de los cientos de comentarios que por estas horas invadieron las redes sociales. Según informó el Diario Resumen, el reemplazo de las plateas por la tribuna “preferencial” (la gran novedad de esta edición), parece no haber dado el resultado que se esperaba. «En la noche inaugural, quienes querían disfrutar del espectáculo de Abel Pintos desde un sitio más privilegiado, si se quiere (o al menos esa era la idea), podían adquirir una entrada para tribuna a un valor de $2000 pesos,  más el costo por caché a lo que se sumaban $200 pesos más. Un precio bastante acorde si se tiene en cuenta que las plateas más caras para el mismo artista en la edición 2019, habían superado los $3.000. Sin embargo, todo parece haber fracasado.»

Enojo y reproche
Por último, Alfredo Caponigro, ex presidente de Colectividades, dijo sentirse «indignado y preocupado por la manera que están destrozando esta fiesta a través de la política». Caponigro aseguró que se acercó al sector protocolar designado para autoridades junto a su esposa e hija embarazada de 9 meses y alguien (que según afirmaron sería de apellido Ulloa), les manifestó «de mala manera» que no podían pasar si no tenían la pulserita. 
«Nosotros no la teníamos porque habíamos dejado las invitaciones especiales en el ingreso, llamé a la encargada de Protocolo y le dije, así que nos dio dos nada más porque al parecer, no había más lugares», aclaró Caponigro, y añadió: «Se las dí a mi esposa e hija para que ingresaran y yo me retiré».

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