De la calle al teatro

La historia detrás del personaje: Alhelí, la payasa más famosa de Carlos Paz

«No es fácil ser mujer y hacer reír»; confesó en diálogo con EL DIARIO.
viernes, 22 de enero de 2021 · 22:47

Jorgelina Castagno es conocida como la Payasa Alhelí y es una artista callejera que comenzó en Villa Carlos Paz hace algunos años y a base de talento y esfuerzo, llegó al teatro con un espectáculo fresco y divertido que logró cautivar a la familia y la llevó a ganar un premio «Carlos».

Nacida en la ciudad de Córdoba, tiene dos hermanos y es hija de un padre maderero y una madre ama de casa. Durante una entrevista concedida a EL DIARIO, aseguró que vivió una infancia feliz y que desde hace 12 años, comenzó a formar en calle antes de pisar un escenario.

«Soy melliza, así que desde que estoy en la panza ya estoy compartiendo. Mi mamá nos llevó a las dos a teatro cuando éramos muy chicas, a mi hermana no le gustó y yo seguí y nunca más dejé. Mi papa era profesor de lengua y literatura, se recibió a los 50 años, el mismo año que yo. Yo soy una amante de la mitología griega y esa sangre es la que me llevó al teatro y a ser una gran lectora. Hace poco, me enteré que mi abuelo (en Berrotarán) era actor y director, así que viene desde mis orígenes. Yo soy docente, en Córdoba doy clases y también en la facultad. Esto me lleva a trabajar con un margen de edad muy amplio, creo que la chispa que tenía de chica, la puedo seguir manteniendo en mi trabajo»; contó a EL DIARIO.

«En el año 2006, cuando terminé el profesorado de teatro, nos juntamos con un grupo de colegas y uno de ellos vivía en Carlos Paz. Nos llegó la propuesta de presentar algo para la Dirección de Cultura y nos presentamos con el grupo Tramoya, queríamos hacer teatro en la calle. Me di cuenta que como payasa podía hacer reír a la gente, así nació el personaje de Alhelí. Usaba una ropa turquesa con una gran peluca turquesa con rulos y me di cuenta que la la nariz roja, así que la gente se pare. Después de muchos intentos, estuve doce años en la calle»; añadió.

Consultada sobre los altibajos de su carrera, destacó: «Los tropezones que me di, siempre fueron positivos. Hoy me hacen estar donde estoy, soy una payasa para toda la familia. Al principio, no hacíamos plata en la calle, no entendíamos el código de la calle y mis compañeros dejaron y yo me encapriché. Quería saber cómo era el teatro callejero, cómo funcionaba, me acuerdo que una vez, el payaso Lucho me dijo: ´Si vos sos capaz de hacer teatro callejero, después vas a estar preparada para cualquier género. El entrenamiento que te da la calle, no te lo da ningún otro tipo de entrenamiento actoral`. Pero me pasó de todo, me frustré, me llené de tristeza y quise abandonar, pero algo me llevaba a seguir. No es fácil ser mujer y hacer reír. Hoy muchos colegas me valoran, me reconocen y me felicitan, valoran mi proceso y progreso».  

Un sueño cumplido fue su llegada al teatro en 2017 que se produjo en un momento muy especial de su vida y con un dinero donado por su familia. «Murió mi papá y empecé a escribir, fue la obra con la que gané el premio Carlos al mejor libro infantil en 2019. Él me motivó mucho a escribir. Hablé con Pablo Sittoni, le dije que tenía la obra, los bailarines, la plata y con una plata del seguro de vida de mi papá, hicimos la obra. Me emociona cada vez que lo cuento. Cada vez que empiezo a pensar en alguna propuesta, llega algún llamado y me hace seguir»; reconoció.

«El nombre también viene de mi papá, porque éramos fanáticos del cantautor brasileño que hizo Capullito de Alelí. Un día estábamos escuchando esa canción y ahí surgió el nombre. No podría agradecer a alguien puntual, por qué la verdad que desde mi familia a Pablo Sittoni, a toda la gente del teatro, entre todos vamos construyendo este espectáculo. Hoy soy lo que soy por toda la gente que se cruzó en mi vida»; completó. 

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