Guillermo Francella opinó de la grieta ideológica entre los actores
Buenos Aires. Desde opiniones diversas a fuertes reacciones, como las que se vieron en los Premios Martín Fierro de Cine y Series 2024, el mundo artístico atraviesa un momento de sensibilidad. Ante ese panorama, Guillermo Francella reflexionó sobre el cambio que observó entre los actores, donde la política comenzó a marcar divisiones más profundas.
Destacado como una de las figuras más importantes del medio por su trayectoria, el actor recordó que en sus primeros años era común que actores de diversas corrientes ideológicas compartieran mesa sin conflictos. “Yo era jovencito y al salir de estudiar teatro entraba a un restaurante y ahí me sentaba a comer con tipos de cualquier corriente ideológica y la vida seguía”, le dijo el artista a Dante Gebel en el programa La divina noche de Dante (El Trece).
En ese sentido, según Francella, ahora ocurre lo opuesto y cualquier expresión de opinión parece susceptible de polémica: “Hay una crispación general que cualquier frase parece incorrecta, y con el advenimiento de las redes, cualquiera te puede insultar y ser protagonista de manera inmediata”.
Luego de haber estado en el centro de la polémica tras haber opinado sobre el Gobierno de Javier Milei a finales de marzo de este año, Francella destacó los recaudos que toma al momento de hablar públicamente: “Yo me cuido mucho de lo que digo en las entrevistas; no podés hacer una demás. No puede ser que no puedas emitir una opinión o que no comulgues con algo y que no lo puedas expresar. Yo no puedo hacer mucho más que ser más austero y silencioso. No debería ser así, espero que decante”, comentó con cierto enojo y fastidio.
En medio de los rumores de crisis con su esposa, y con las miradas puestas sobre él, el actor también se refirió a la presión de ser Francella y la obligación de estar siempre de buen humor para los fanáticos: “Es una exigencia exterior porque siempre tenés que estar vivaracho y ahí arriba, y a veces no estás ahí. A veces en la vida me dicen que sea más simpático, y yo digo, ‘¿qué dije?, estoy callado’. No sé qué decir, me quedo que me muero”.