Movistar Arena
Fito Páez tocó un disco entero, lo silbaron y desafió al público con una frase
Una parte de la audiencia se enfureció por la falta de clásicos y el músico no se quedó callado.Lo que prometía ser una fiesta de comunión absoluta entre Fito Páez y su público en el Movistar Arena terminó convirtiéndose en un momento cargado de tensión y videos virales. En el marco del «Sale el Sol Tour», el artista rosarino decidió arriesgarlo todo con una apuesta conceptual que no cayó bien en los sectores más tradicionales de la platea.
Tras agotar funciones en marzo y abril, y con una nueva fecha programada para el 29 de junio, la expectativa era total. Sin embargo, la noche del miércoles tomó un rumbo inesperado cuando Fito anunció que tocaría de principio a fin «Novela», su último disco editado en 2025, a modo de «despedida pública» de ese material.
Casi una hora de música ininterrumpida y un repertorio de 25 canciones nuevas y complejas fueron suficientes para colmar la paciencia de los fanáticos que iban en busca de los clásicos. Las redes sociales se transformaron inmediatamente en un termómetro del descontento y hubo comentarios como: «Vine a ver a Fito Páez. Se le ocurrió tocar Novela, una fumada que se le ocurrió de 25 canciones» o «hace 50 minutos que está tocando un disco nuevo que nadie conoce y que es lisérgico. La gente se quiere matar». Por supuesto, la contraofensiva de los fanáticos más fieles no tardó en llegar. Muchos salieron en defensa del rosarino, recordando que el espíritu de la gira había sido anunciado y que enojarse porque un artista defiende su obra reciente es, como mínimo, algo «insólito».
La verdadera explosión de la noche llegó en la segunda mitad del show. Cumplido su objetivo de presentar el disco conceptual, Páez dio paso a la artillería pesada de sus himnos eternos: «11 y 6», «Mariposa Tecknicolor», «A rodar mi vida», «Brillante sobre el mic» y «El amor después del amor». Fue justo antes de arrancar con los clásicos cuando el músico, lejos de achicarse por los abucheos previos, recogió el guante y lanzó un dardo letal desde el escenario: «¿Silbaban muchísimo? ¡Ahora canten!».