Un personaje clave de nuestra Cultura

Los 90 años de Enrique "Kelito" Romero Cortés. Por Aldo Parfeniuk

sábado, 26 de octubre de 2019 · 17:19

Por Aldo Parfeniuk

Poeta y ensayista

 

       El 9 de diciembre de 2019 cumplirá 90 años Kelito ( o Enrique Romero Cortés, como dice su DNI) y es bueno ir avisando con tiempo, para evitarnos posibles olvidos.  Para mucha gente de la actual Villa Carlos Paz seguramente el nombre no signifique nada. Para otros, trae recuerdos de una Villa de costumbres serranas que en los últimos tiempos se fue transformando muy rápidamente en  ruidosa ciudad; y para otros pocos –sobre todo nativos de más de sesenta- su inevitable e imborrable presencia en fiestas del pueblo y noches de peña, poemas y canciones: rituales que forman parte de lo más sabroso de  la historia local. Cuando aquí la poesía todavía era patrimonio secreto de los pájaros, el río y la montaña, Kelito Romero Cortés ya estaba diciéndola con voz paisana y vocación popular: para que todos la escucháramos y la sintiéramos con sencillez y hondura, y como algo de primera importancia para la vida de cualquier ser humano..

A propósito de su tarea de poeta/decidor costumbrista: a fines del 2014 gente del folklore local, junto a las autoridades municipales, lo homenajearon públicamente, bautizando con su nombre al escenario de un festival municipal de cantos y danzas nativas, procediendo de este modo al justo rescate y reconocimiento de uno de los  patrimonios vivientes de  la Villa .

Kelito nació en Malagueño y se crió pastoreando cabras hasta eso de los 15 años en el paraje La Ochoa (próximo a Yocsina; y tristemente célebre hoy, según se desprende de las investigaciones sobre torturados y desaparecidos del Proceso) lugar desde donde el poeta pastoril bajaría a nuestra Villa a forjar su futuro.

Entre los antepasados de Kelito hay gente que fue dueña de posesiones valiosas en la zona, más precisamente entre Carlos Paz y Córdoba. El desciende de los Cortés con tierras que hoy colindarían con los predios de Fadea y la Escuela de Aviación. Además, por parte de los Andrada (Manuel Andrada fue capataz de los Ferrer Sosa, propietarios de la estancia La Causana) contabilizó grandes extensiones que con el tiempo, y por diferentes razones, fueron a parar a manos del Tercer Cuerpo del Ejército, repitiendo la historia de varios de los criollos de la zona que fueron despojados por los militares, o por apoderados letrados, como también sucedería con parte de lo que hoy es Carlos Paz

La llegada de Kelito a nuestra Villa -en los años 40- permite recrear no solo lo que aporta su origen y es explicativo de cómo fueron pasando de mano  tierras, fortunas y poderes políticos. También su puesta en escena permite explicar con quiénes se formó parte del pueblo, pasando revista a quienes fueron sus ocasionales vecinos apenas llegado aquí.  Teniendo que vivir en “la otra banda” del río (en esos años integra la 5ta división de un Club Bolívar recién formado) se relaciona con vecinos característicos de lo que hoy es el barrio del Cu- Cú: Don Villareal (el del conventillo) Don Rocha, Pablo Bajo, Domínguez, Ferrer, Parfeniuk (padre), López Torres, Sasinka, Velázquez, Pacher, Scrosatti, Llanos, Quinteros, Rigazio, Vranjicán, Bergamaschi, Bartmus, Santos… Y más hacia el sur -siguiendo por lo que hoy es Pellegrini-: Nemesio Barrionuevo, García, Amado, Flores, Agote, Paz, Torresán, Roldán, Bárcena, Yob, Adorno; y dando la vuelta por la actual Sarmiento la lista continúa: Metrebián, Gasser, De Marchi, Temperini, Sauch, Luna, Zacarías, Saieg, Avancini, Taboada… Y otros tantos de ese sector del pueblo, como   Riva, Cabral, Bentoso, Giménez o Lucas González .

Como artista y poeta, Kelito  obtuvo numerosos premios nacionales, provinciales y locales y participó en todas las manifestaciones locales que -entre 1950 y 2010 aproximadamente- se realizaron en Carlos Paz. Las agrupaciones de folklore y peñas como “La Calandría”, “Cielo, Patria y tradición”, “Fogón Serrano”, “La Amistad”, Grupo “Mediterráneo”, “Los Creadores” y Agrupaciones Gauchas locales lo tuvieron como principal protagonista. También en el ámbito literario formó parte de la agrupación Mediterránea, Siglo 21, Delegación local de SADE, SALAC e Instituto de Historia y Letras. En  1967/68 compartimos escenario con el espectáculo Cuatro Rumbos y en l970 inauguramos juntos  la Primera Feria del Libro local en la vereda del por entonces Cine Yolanda; asimismo lleva publicados varios libros y plaquetas, y sus poemas y canciones han sido grabados en casetes y CDs. 

Con él también compartimos ideología y Partido desde una izquierda enfocada en las necesidades del país y locales, en tiempos en que la Villa se nutría de aportes de todas las corrientes políticas (conservadores, radicales, peronistas, comunistas, socialistas…), dejando de lado diferencias que lo vecinal -lo que usufructuamos todos- no debiera tomarse tan a pecho como hoy lo hace.

Su poesía sencilla y socialmente comprometida, según son, junto a nuestro característico humor provinciano, los principales componentes de lo popular bien entendido, honran a una Villa que quiero pensar que no quisiera perderse ni en la frivolidad ni en el olvido absoluto de su identidad histórica, a la cual la figura de Kelito Romero Cortés ha quedado indisolublemente unida.  Humanamente Kelito también representa lo mejor de las migraciones internas, de los Valles colindantes y otras regiones provinciales, con las que en buena medida se construyó el actual tejido social de la Villa y una parte importante de nuestra historia.

Personalmente -desde un poema escrito hace unos años- yo suelo verlo llegar a mi amigo de tantos años, envuelto en un  tiempo ya lejano, por donde “desde entre el humo espeso de guitarras/ Enrique Romero viene, con un vino en la mano/ a decirme al oído un último poema/ con su voz de Kelito: sonora de montañas,/ y fragante y entonada: derecho al corazón/ de los años imborrables” Pero como todo poeta es –sobre todo- lo que escribe, para finalizar este homenaje anticipatorio, es necesario leerlo en uno de sus trabajos más representativos:

 

 

  Destino de calero

Oscuras fueron las noches

de tu vida jornalera

escarbando y escarbando

de sol a sol en la piedra.

 

Sentiste por dentro frío.

Buscaste el calor del vino

ignorando que tal vez

ahí estaba tu destino.

 

Destino triste el tuyo.

En tu vida de foguista

nunca tuviste un querer,

nunca tuviste una dicha.

 

Qué blanca era la cal

que en negras noches fundiste!

Qué horno te dio calor

que sólo frío trajiste?...

 

“Tantero” fuiste en Yocsina

y foguista en Malagueño

y en La Calera dejaste

hasta de ser vos tu dueño.

 

Cerros enteros cavaste

los fundiste a  jornal

y con vinos apagaste

tu sed de amor mineral.

 

Escarbaste tus bolsillos

y fundiste tu jornal:

¡si oscuro fue tu destino

qué blanco tu funeral!.

                                             “Primer concurso de poesía” de la ciudad de V. Carlos Paz. Peña Literaria

                                              “Horizontes”. Edic. Fundación Rizzuto, Carlos Paz, 1969 .

 

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