Pierna de Jabalí al Mon amour. Por Enrique Hernández D Jesús

sábado, 26 de octubre de 2019 · 17:37

Jabalí voz del alma, llama de la tierra, rostro de la amada, vibra su ausencia con el pecho salvaje. El gusto la gusta, se impregna en su carne, en su tormentosa carne, ocurrente carne, ya condimentada y alabada, y querida y coqueteada, carne para ser comida, para ser superior a la carne bendita, porque bendita es entre todas las carnes, entre la solitaria y la apetitosa.

El jabalí es un mamífero artiodáctilo de la familia de los suidos. En el horóscopo Chino corresponde al Cerdo. Y entre Cerdo y Jabalí nos movemos este año. Un Jabalí nos olfatea desde los lirios y las amatistas que es una variedad macro cristalina violeta del cuarzo. Signo afortunado en el amor, en la vida y los sueños.

Como buen animal, salvaje y coqueto, el Jabalí desciende, con mucha seguridad de algún animal dibujado en las cavernas, así que hay Jabalí para rato. El de este caso es debido a la curiosidad de mi amigo el poeta mexicano José Ángel Leyva, del Jabalí como plato, Jabalí de piernas cortas y divinas, como prenda de su fuerte sabor, y saber curar la pierna. Decidimos arropar la pierna del Jabalí en un baño de leche por 5 horas. Dándole vueltas y vueltas unas cuantas veces. Al sacarla de la leche se baña con soltura, se siente su hermosura, y el amor que profesan por los bosques densos. No olvide que el Jabalí es un animal altivo, tiene el corazón más puro de lo normal, intrépido, es noctámbulo, le encantan las frutas, es egocéntrico por naturaleza, inocente como la estrella más luminosa, por lo tanto es luz y necesita que la pierna después de su camada de leche, ya lavada y presta a ser bañada con un buen espumante y quieta a la contemplación de la luz solar por una hora y media, le rocía hojas de albahaca y la estaciona al encendido man no tropo del horno por una hora y 45 minutos. La retira del horno, la deja reposar hasta que esté a una temperatura de ambiente y siga silbando y gruñendo, le espolvorea sal en grano, le inyecta adentro, adentro, unos cuantos ajos acaramelados de miel. Un consentimiento de jugo natural de melocotón con guanábana le suavizará el entendimiento. El gusto la gusta, se impregna en su carne, en su tormentosa carne, ocurrente carne, ya condimentada y alabada, y querida y coqueteada, carne para ser comida, para ser superior a la carne bendita, porque bendita es entre todas las carnes, entre la solitaria y la apetitosa. Ahora se sabe pierna, pierna enamorada de Jabalí, pierna deliciosa, “en abierta oscuridad” en el decir de Juan Gelman. La vuelve a ingresar al fuego, calor que contenta a la pierna, pierna asegurada de beneficios, de lujuria, de encantamientos y agradables gustos. La carne de la pierna de Jabalí es Mon amour y única, es la carne más deliciosa que he probado en mi vida, sólo sueño en esa carne, en sus bocados interiores, en sus sabores que sólo dios sabe como es la pierna de rica, de rica. ¡Hay que rico! Pues es de una ricura madura, de una ricura de siempre, es por eso que Mon amour es esta pierna de Jabalí, la pierna de Jabalí es Mon amour y yo soy Mon Amour.

 

Agotan impacientes en la brevedad

de los suspiros máximos

Los preservan en ecos

que en silencio siguen escuchando

Disciernen sus flujos intangibles

sus ruidos de aves disecadas

Beben insomnios de placer

delirium tremens

 

José Ángel Leyva

 

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