El flagelo de la violencia intrafamiliar y la peligrosa conducta femicida

martes, 30 de abril de 2019 · 11:30

Por Carlos Nayi

(Abogado-Escribano) Especial para El Diario. 


El Máximo Tribunal de Corte Provincial, a través de su Sala Penal, en consonancia con la reforma introducida al Código Penal al incorporar la figura el Femicidio en el art. 80 bis, ha emitido un pronunciamiento histórico hace meses, cerrando de esta manera una peligrosa polémica en torno a un flagelo que atraviesa a la sociedad argentina y que guarda inmediata vinculación con las ordenes de restricción impuestas desde los órganos jurisdiccionales competentes, al entender que su desatención constituye un ilícito penal, quedando atrapada la conducta del violento en las previsiones del art. 239 del Código Penal.

Las posturas doctrinarias antes del decisorio, eran tan distantes como desconcertantes , y navegaban en una oscilación pendular de criterios, que terminaba potenciando las peligrosas conductas del violento consuetudinario. El problema no es de menor importancia, si para ello se toma en consideración que en los últimos meses se ha registrado un aumento inusitado de homicidios en la Provincia de Córdoba, muchos de ellos vinculados a la recurrente violencia intrafamiliar. En este escenario los casos de femicidios verificados en nuestra provincia, vinculados a una irresuelta problemática de violencia familiar, han registrado un aumento exponencial, modalidad delictiva en la que el hombre no trepida en escoger estrategias particularmente crueles para eliminar la vida de la mujer, motivada o inmotivadamente, apuñalándola, mediante golpes, estrangulamiento, asfixia, incineración, envenenamiento etc. La violencia extrema, el silencio y la impunidad lucen como componentes de una desnaturalizada cultura patriarcal que alimentan y retroalimentan esta modalidad criminal que avanza a pasos agigantados y cuyo límite solo lo encontrara en la ley, a través de una respuesta punitiva enérgica. Este peligroso estado de indefinición despejado a partir del fallo dictado el 14 de Noviembre del año pasado se erigen como un muro de cemento inexpugnable frente al desafiante violento, reforzada la estructura normativa con la extraordinaria reforma al Código Penal que introduce la nueva figura penal del femicidio.

La verdadera dimensión e importancia de este pronunciamiento, y la reforma a la ley de fondo, surge a poco de efectuar una rápida lectura de los episodios de violencia familiar, que han registrado un aumento alarmante en la Provincia de Córdoba, dentro del marco de la ley de violencia familiar 9283. En este contexto, la clara señal dada por el Alto Cuerpo, a partir de lo resuelto por su Sala Penal integrada por los Vocales María Esther CAFURE DE BATTISTELLI, Aida TARDITTI y Mercedes BLAN DE ARABEL, aparece como una herramienta providencial para detener al incumplidor, al insolente incurable y hasta recurrente, al violento empedernido, quien en caso de desafiar  a pesar de todo mandato judicial, deberá saber que su conducta quedara irremediablemente atrapada en las previsiones del art. 239 del Código Penal, cometerá delito y eventualmente ira preso. La situación hoy es clara, quien infringe una orden de exclusión emanada en el marco de violencia doméstica, germen que alimenta posteriores conductas aberrantes, COMETE DELITO. Finalmente en el marco de la problemática compleja que encierra la violencia familiar, antesala en muchos casos de femicidios espeluznantes, cobra virtual importancia el rol de la justicia armada con una herramienta de vital importancia en la lucha contra esta particular modalidad delictiva con la que cuenta al sancionarse la Ley 26.791 promulgada el 11 de Diciembre de 2019 que introduce reformas sustanciales al art. 80 del Código Penal, de las que básicamente se desprende que se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua… al que matare a un ascendiente, descendiente, cónyuge o ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia… A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare o no convivencia… A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de genero. Se incorpora el inc. 4 que incorpora como agravantes el asesinato cometido por placer, codicia, odio racial y religioso y por odio a la orientación sexual, a la identidad de género o a su expresión. Hoy por hoy la fuerte reprimenda penal, frente a estas cobardes modalidades delictivas, aparece como una rápida y efectiva respuesta de cara a situaciones de grave injusticia que generan un gravamen irreparable,. La Justicia en este escenario está obligada a abordar un rol activo en la lucha inclaudicable por recuperar la confianza en una estructura legal en lo penal, actuando con brío y fortaleza frente a la inclemente realidad que reflejan las impiadosas estadísticas que informan un escalofriantes, inusitado y peligroso avance en la violencia de genero.
 

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