Se expanden a países de América Latina

Crecen en el país los bosques de poesía y reclaman para ser considerados sujetos de derecho

El primer Bosque del país será el de Parque Estancia La Quinta de Villa Carlos Paz.
viernes, 27 de noviembre de 2020 · 20:16

Por Aldo Parfeniuk

(Poeta y ensayista)

 

Poesía,  naturaleza y  vida.

 

Cuando -atentos a la iniciativa del poeta Leopoldo Teuco Castilla, quien llevó a cabo y continúa promoviendo el proyecto en otros países de Latinoamérica- un grupo de poetas y gente de la cultura nos planteamos  la posibilidad de resembrar Bosques desde la Poesía en  predios públicos de distintos lugares, el Ejecutivo de Carlos Paz inmediatamente ofreció un espacio  en el Parque Estancia La Quinta, a orillas del Río San Antonio. Será el primer municipio del país en hacer realidad el proyecto y quedará abierto a turistas y vecinos el 15 de diciembre, coincidiendo con la apertura turístico-vecinal temporaria.  

La comunidad carlospacense  continúa  de tal modo la vocación por la naturaleza y el paisaje que tuvo el fundador de la ciudad-Villa, que desde joven se preocupó por cuidar el entorno natural de su estancia/villa, y cuando comenzó a darle forma de espacio urbano, lo primero que hizo fue plantar miles de árboles.  De cualquier manera, nunca pensamos que la iniciativa tendría la repercusión que está teniendo a nivel de municipios, comunas e instituciones culturales y ambientalistas de todo el país y de países vecinos (como Chile, Paraguay o Uruguay: en Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia  existen desde hace un tiempo)

En medio de la devastación del bosque nativo que dejó el fuego en distintas provincias de nuestro país –especialmente en Córdoba-,  y que las diferentes comunidades  están  tratando de remediar de la mejor manera, los poetas, escritores y artistas de distintas ciudades y localidades, trabajando  con sectores diversos de las comunidades respectivas  y prestándole oídos al dolor del paisaje por las recientes amputaciones incendiarias, sin darnos cuenta nos convertimos en punta de lanza de una realización imprescindible para tomar conciencia, educar y crear.  Los municipios ponen a disposición predios con una infraestructura y seguridades básicas para plantar especies nativas y transformarlos  así en lugares simbólicos permanentes de actividades artísticas y culturales para todas las edades. Como toda práctica artística, la poesía es la más sensible antena social para captar lo que cada época o grupo humano siente y necesita. Y hoy más que nunca es necesaria la palabra de los poetas, la palabra que sana

 

Los poetas: ecólogos

Muchas veces no tenemos en claro cual es la relación entre naturaleza y poesía, y porqué es necesario la creación y defensa de  Bosques de Poesía. El hecho es que la mayoría de nosotros hemos aprendido  a amar y respetar la naturaleza gracias a los poetas. Ellos son los primeros ecologistas no reconocidos. Hemos aprendido ambientalismo escuchando a Atahualpa Yupanqui, a Jaime Dávalos, a Manuel J. Castilla, a María Elena Walsh. Conocemos  la llanura gracias a José Hernández; la selva chaqueña y el litoral gracias a Ramón Ayala, a Juan L. Ortiz, a Francisco Madariaga…; y en lo universal ahí lo tenemos a Virgilio y a Whitman y a Neruda entre otros cientos: y con ellos  los poetas, que desde sus publicaciones y canciones, le cantan hoy a la tierra en toda nuestra Latinoamérica, logrando, por ejemplo, que la Constitución de Ecuador  o Bolivia sostengan que la naturaleza es sujeto de derecho, como queremos que lo sea en nuestro país; y si se le hace un daño hay que repararlo (o ir a prisión).  Además de esto, la poesía es el gran sistema ecológico del lenguaje: su “control de calidad” por así decirlo. En un mundo de discursos tóxicos, en los que ya no es fácil saber qué es verdadero o no, el poeta –que es el que no mercantiliza su palabra-  es el único que habla desde la verdad de las cosas, resustancializando el lenguaje,  porque es el único que escucha a las cosas en sus dolores o en sus alegrías.

El Bosque de Poesía nos recordará que es hora de regresar a las simples verdades de la Madre Tierra, que por algo es el mito más extendido de nuestra América. Es la diversidad (no la sojización, por más que de dinero) y el respeto por la lógica del universo, lo que hace que cada especie, cada simple yuyito del monte deba existir:  porque responde a las propias leyes, a la propia inteligencia de la tierra y de cada paisaje…; y eso no puede ser sustituido porque sí ,o porque conviene económicamente. Es la variedad, la diversidad  lo que hace que la naturaleza, lo mismo que las distintas lenguas del planeta se hagan fuertes: porque la vida es más rica cuanto más variada es: hay que universalizar las diferencias. Y respetarlas

Somos promotores de esta iniciativa: Leopoldo Castilla, Aldo Parfeniuk, Pedro Solans, María Casiraghi, Silvia Coggiola, Pancho Cabral, Marcelo Sutti, Mariano Cornejo, Guadalupe Noble, Juana Soria, Rodolfo Herrero, Alfredo Luna, Cristián Adet, Martín Plaza, Marcelo López Arias, José Issa, Rolando Vargas,José García Bes, Antonio Tello, Hilda López García, Gisela Galimi, Miguel Angel Federik, Julio Salgado, Roberto Espinosa, Antonio Tello y Diego Formía (por nombrar el grupo inicial de nuestro país, permanentemente ampliado); y a pocos días de nacer este proyecto ya se concretó la cesión de predios para  la creación de  bosques en provincias como Córdoba, Catamarca, La Rioja, Salta, Santiago del Estero, Entre Ríos, Tucumán, Misiones, Chubut, Tierra del Fuego y Buenos Aires. Asimismo, un gran número de poetas y artistas ya se está sumando para difundir la iniciativa y concretarla en otros pueblos y ciudades de Argentina y de países latinoamericanos.

A propósito: experiencias similares se llevaron a cabo hace años, también por iniciativa de Leopoldo Castilla, en Nueva Esparta y Arizmendi, en Venezuela y en Huánuco, Perú, por lo que está previsto hacerlas extensivas a toda Latinoamérica. De hecho, ahora mismo la propuesta se está propagando por Perú, impulsada por el poeta Harold Alva; en el Ecuador, por Margarita Mayorga y los poetas Javier Oquendo Troncoso e Iván Oñate, en Bolivia por los poetas Gabriel Chávez Casazola y Gary Daher; en Uruguay, por el poeta Rafael Courtuosie, y en España por el poeta Carlos Grassa Toro.

La iniciativa ya ha recibido el apoyo de un sinnúmero de agrupaciones e instituciones, como la Academia Nacional del Folklore, la Sociedad Argentina de Escritores, la Fundación Manuel Castilla, Fundación El Abra, Fundación Mempo Giardinelli  y PEN Argentina, entre otras instituciones.

 

Los derechos de la naturaleza

Con respecto a lograr una legislación que considere a la naturaleza sujeto de derecho, ya se establecieron contactos fructíferos y se cuenta con el apoyo y compromiso del Juez de la Corte Internacional de DD HH Eugenio Zaffaroni, con la asistencia de los  doctores Nadia Espina y Federico  Casiraghi, ademàs de  Gina Chávez, de Ecuador y el doctor Gustavo Caramelo.  Recordemos que sobre los derechos de la naturaleza Eduardo Galeano decía: “…si el ordenamiento jurídico ha construido la ficción de que una empresa tenga derechos, ¿cómo no los va a tener la Naturaleza?”  Es que la naturaleza “no es una tarjeta postal para ser mirada desde afuera; pero bien sabe la naturaleza que hasta las mejores leyes humanas la tratan como objeto de propiedad, y nunca como sujeto de derecho”.  Nuevamente como en tiempos coloniales, el capital transnacional entrampó a la región. Las leyes permiten que la naturaleza sea malherida y hasta exterminada; pero nadie escucha sus quejas ni castiga a quienes la lastiman. Y es importante legislar ya mismo en Latinoamérica: para evitar que sigamos siendo las víctimas preferidas del extractivismo mundial, que después viene a vendernos a precios usurarios lo que se llevaron prácticamente gratis, dejándonos de regalo monstruosos pasivos ambientales.

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