Si ganaba La República en España

Qué argentino hubiera tenido un monumento en la Puerta del Sol de Madrid

Vivió en Villa Carlos Paz donde escribió el libro Sangre y Tragedia. Fue cañonero de la Columna Durruti y demoró el ingreso de las tropas del dictador Francisco Franco a la capital española.
sábado, 28 de noviembre de 2020 · 18:03

Por Pedro Jorge Solans

(Escritor y periodista)

 

Vivió en Villa Carlos Paz donde escribió el libro Sangre y Tragedia. Fue cañonero de la Columna Durruti y frenó el ingreso de las tropas del dictador Francisco Franco a la capital española.

 

Siempre se preguntó: ¿Quién eligió matar al mecánico, miliciano y líder anarquista José Buenaventura Durruti, el mismo día que ejecutaban al líder falangista José Antonio Primo de Rivera en Alicante? El 20 de noviembre de 1936.

Cabe recordar que al líder anarquista lo encontraron muerto en su habitación en el hotel Ritz de Madrid. Lo habían matado de un tiro en el pecho, disparado por un sicario o, a raíz de una venganza.

El misterio del crimen de Durruti perdurará como las promesas que no se pudieron cumplir al caer derrotada la República. Y en esa bolsa de sueños está la del monumento donde hubiese figurado el carlospacense y ex miliciano Luis Casas, principal apuntador y jefe de los sirvientes del cañón FAO del anarquista asesinado en el hotel madrileño.

Casas integraba la Columna Durruti que había salido de Barcelona el 24 de julio de 1936 para recuperar Zaragoza. Pero como no pudieron con su cometido, las tropas republicanas se dedicaron a consolidar el frente defensivo y difundir las ideas revolucionarias por tierras de Aragón.

En noviembre Durruti fue llamado para colaborar en la defensa de Madrid, pero no se le permitió llevar más que a una parte de milicianos que tenía su columna por ese entonces.

Los hombres comandados por el anarquista fueron diezmados tras la batalla de la Ciudad Universitaria de Madrid, y Durruti fue asesinado de un disparo a quemarropa ese 20 de noviembre.

En 1986, Casas publicó su libro Sangre y Tragedia que reúne sus experiencias en la guerra civil española. Durante el invierno de ese año, concertamos una entrevista periodística que terminó en un reportaje que fue publicado en el desaparecido Semanario Bamba.

En una mesa de café del bar El Serpentario, ubicado en uno de los ingresos a la galería comercial Belgrano en pleno centro de Villa Carlos Paz, Luis Casas recordó; “a la muerte del caudillo Buenaventura Durruti, el jefe de los ejércitos republicanos del centro, el general José Miaja lanzó un decreto con el nombramiento de Durruti para sus tropas, y en un homenaje público destacó la personalidad del líder anarquista y prometió que al final de la guerra con el triunfo de la República se levantaría un monumento en la Puerta del Sol (centro de Madrid) en memoria de Durruti.

En ese mismo acto, la poderosa Confederación Nacional del Trabajo (CNT) formada por los sindicatos de ideología anarcosindicalista de España, a la cual pertenecía Durruti, propuso al general Miaja que acompañase a ese monumento el pequeño cañón FAO con los nombres de sus sirvientes. Y yo tengo el honor y el orgullo de haber sido su principal apuntador y más tarde jefe de sus sirvientes.”

La propuesta de la (CNT) fue aceptada inmediatamente por el General Miaja, quien más tarde ocuparía la presidencia del Consejo de Defensa cuando el gobierno de la República se trasladó a Valencia.

 

El cañón FAO con que peleó el carlospacense

 

 (Foto) Fusil Ametrallador Oviedo, conocido por su abreviatura FAO, o por el nombre popular de “Pepito” es un armamento producido por el Gobierno de la República en Asturias tras quedarse sin provisiones de material bélico. Es una versión del fusil checo ZB-26.
 

 

Luis Casas rindió su simple homenaje al armamento que lo acompañó en los campos de batalla. “Este cañón con sus tiros de granadas rompedoras abrió las puertas principales del Cuartel de la Montaña en Madrid, y por ello el pueblo pudo recuperar dicha unidad militar. También sirvió como primer cañón para defender y detener en las sierras por el norte el avance de las tropas del dictador Francisco Franco hacia la capital española donde mi actuación con ese cañón dio un respiro a las fuerzas del teniente coronel Del Rosal.”

Casas adoptó una postura de resignación cuando tuvo que responder sobre los motivos que hicieron perder la guerra a la España republicana.

Según el miliciano hubo tres factores; el primero fue la desinteligencia entre los partidos políticos y las organizaciones obreras. Luego, la falta de reconocimiento de una sola bandera que unificara, que tenía que ser la de la patria.

En aquellos momentos, el mundo estaba pendiente, sobre todo Europa, de lo que pasaba en España, y Francisco Largo Caballero, jefe de gobierno en su intento de formalizar responsabilidades, con buen criterio nombró cuatro ministros anarquistas en su gabinete que lo llamó el de la Victoria.

Esta decisión de Caballero fue una bala en contra para el exterior. Reflejó la intensa lucha por el poder entre el Partido Comunista y los anarquistas agrupados en Confederación Nacional del Trabajo.

Y el otro, y el más importante, fue la creación por parte de las democracias europeas (Francia e Inglaterra) del llamado Comité de No Intervención. Si ese Comité se hubiese conformado en los primeros 20 días del alzamiento militar la sublevación fracasaba. Pero lo hicieron cuando la República se ahogaba.

Las democracias de Francia e Inglaterra aislaron a la República Española e hicieron que Alemania e Italia se unieran para lograr un aliado en el Mediterráneo y tener una vía hacia el Atlántico, también actuaron con egoísmo territorial, querían las Islas Baleares. Esto ayudó sin obstáculos ni miramientos, desde los primeros instantes, al paso de las tropas de Franco desde Marruecos hacia la península Ibérica.

Este fue el primer síntoma de ayuda alemana. Además, el gobierno francés había negado la entrada de material y ese fue un factor importante para que se perdiera el norte. Léon Blum, jefe del gobierno francés, socialista, negó el pase de material bélico que tenía comprado la República para la defensa y la gran batalla del Ebro. Broche de cierre de la tragedia española.

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