Cómo se aborda el conflicto de la oveja perdida

Fátiga crónica desde las terapias bioneuroemocionales

Por Luis Guillermo (Terapeuta)
sábado, 7 de noviembre de 2020 · 00:00

Por Luis Guillermo

(Terapeuta)

 

Cada vez son más y más frecuentes los casos de síndrome de Fatiga Crónica o, como lo llamamos en Biodescodificación, el conflicto de la oveja perdida.

Ante circunstancias adversas, constantes y de aparentes resultados desfavorables comienza a programarse este tipo de respuesta biológica, la fatiga crónica, con el fin de encontrar una solución aparente. ¿Cómo es esto? ¿Cómo es que una enfermedad como esta es una respuesta biológica? Dejame explicártelo.

Lo primero que debemos comprender es que a nivel biológico compartimos información y procesos internos semejantes a otras especies. En este caso, la respuesta biológica se asemejará a la de la especie ovina. ¿Qué significa esto? Antes de seguir profundizando quiero que puedas comprender lo que sucede a nivel mental y emocional en una persona y por qué llega a un estado físico de fatiga constante.

La fatiga crónica se programa a raíz de una conjunción de conflictos no resueltos, los mismos son:

Conflicto de dirección: Cuando se ha perdido el rumbo en la vida o no sabes qué hacer ni en qué dirección ir.

Impotencia: Aquí la vivencia es de no encontrar una solución o una respuesta favorable ante una situación o problema que se prolonga en el tiempo.

Desvalorización: La mayoría de los consultantes manifiestan esa falta de valor y amor propio, una carencia de autoestima ante la dificultad que están atravesando.

Desplazamiento en sentido oblicuo: Aquí, la sensación es de irse lentamente hacia el precipicio, hacia el final desfavorable de algo, puede ser una relación, la familia, un negocio, una empresa, etc.

Conflicto con líquidos (riñones): Aquí los líquidos van a estar representando al dinero (liquidez).

También puede estar presente la culpabilidad y/o sensación de no merecer vivir, como lo es el caso de los sobrevivientes que creen no ser merecedores de haberse salvado, ante otros que no lo lograron.

Cuando estos conflictos se conjugan, aparece la fatiga crónica o el conflicto de la oveja perdida. Esto se da en aquellas ovejas que, pastando juntas, una de ellas se queda o se aleja del resto del rebaño y al percibir esa situación, automáticamente su cerebro activa este programa de supervivencia. ¿En qué consiste? Las glándulas suprarrenales dejan de producir cortisol y otras hormonas imprescindibles para la vida, lo que lleva a la oveja a perder fuerzas, energía y a un grado tal de debilidad que se ve obligada a echarse y quedarse en ese lugar si o si, con el fin de no alejarse más del rebaño y a la espera que, con el desplazamiento zigzagueante del resto, se vuelvan a encontrar. Cuando esto sucede, el cerebro activa nuevamente la producción de cortisol, en las suprarrenales, y le devuelve la energía al cuerpo para que se reincorpore y se una nuevamente al rebaño al cual pertenece.

 

Caso clínico

 

Llega a la consulta Darío, con dicho diagnóstico y manifestando que nunca se había sentido de esa manera, cansado, sin energías para realizar sus actividades y llevar una vida normal.

Cuando le pregunté qué emociones sentía, le costaba darse cuenta e identificarlas. Por lo tanto comencé por indagar sobre acontecimientos relacionados a los conflictos arriba mencionados.

Fue cuando me dijo que tenía una empresa y que no le estaba yendo nada bien, tenía muchas deudas y pocas ventas (conflicto con liquidez), además percibía que se iba yendo a la quiebra (desplazamiento en sentido oblicuo) y no podía hacer nada para impedirlo (impotencia). Él sentía que si seguía haciendo lo mismo, enfocado de la misma forma (dirección), el desenlace no era nada bueno y sería su responsabilidad por no haber sido un buen empresario (desvalorización).

Aquí, el abordaje sobre cualquiera de esos conflictos desactiva automáticamente el programa de fatiga crónica. En este caso, decidí comenzar sobre su conflicto de desvalorización, el cual estaba asociado a mandatos familiares muy enraizados y que condicionaban sus percepciones y la forma de ver su vida. 

Cuando Darío tomó consciencia de lo que realmente estaba condicionándolo, su rostro reflejó un cambio y sus emociones comenzaron a manifestarse a través de lágrimas que llenaban sus ojos y recorrían sus mejillas.

Él, estaba dejando atrás unos condicionantes de toda su vida y ahora podía afrontar la vida desde otra perspectiva, con nuevas ideas y principalmente, lleno de energía y motivación.

 

LUIS GUILLERMO

TERAPIAS BIONEUROEMOCIONALES

BIODESCODIFICACIÓN E HIPNOTERAPIA.

Turnos: 351-7031610 - @LuisGuillermoTBNe

Consultorios en Villa San Nicolás – Malagueño, Córdoba capital y Mendiolaza.

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