Fundador y primer "póntifex máximus" de la Iglesia

Hace 1.683 años moría el emperador Constantino

sábado, 23 de mayo de 2020 · 15:35

Por Vidal Mario

(Escritor e historiador)

 

Ayer,  se cumplieron 1.683 años de la muerte del emperador Constantino I el Grande. Su deceso se produjo el 22 de mayo del año

337 en Nicomedia, hoy Izmit, Turquía.

Era hijo de la británica hoy conocida como Santa Elena, impulsora de la adoración de la cruz. Fue el fundador y primer “póntifex

máximus” de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Que no fue Jesús sino un pagano emperador romano quien fundó la Iglesia es un secreto a voces que el Vaticano siempre

mantuvo alejado del conocimiento de sus fieles.

A los millones de cristianos no se les ha enseñado nada al respecto. Por eso no saben que fue éste emperador el creador de la

Iglesia católica y no Jesús, quien no fundó ninguna religión y ni siquiera dejó escrito nada sobre temas religiosos.

Tampoco se les enseña que fue éste emperador quien impulsó la idea de que Jesús es “Dios como Dios”. Ésta idea pagana,

inspirada en el dios Mitra cuyo nacimiento se celebraba cada 25 de diciembre, fue aprobada en el concilio de Nicea, el año 325.  

¡Cuántas otras cosas quedarían al descubierto si uno pudiera penetrar el impenetrable archivo del Vaticano!.

 

Así comenzó la historia

 

El 28 de octubre del año 312 hubo una batalla en el puente de Milvio entre los ejércitos de Constantino y Majencio, quienes se

disputaban el control del imperio romano.La suerte de las armas favoreció a Constantino, adorador de Mitra, el dios Sol.

Su biógrafo personal Eusebio de Cesárea, autor de los libros “Vida de Constantino” e “Historia de la Iglesia” imaginó que

Constantino sabía que triunfaría.

En el primero de esos libros aseguró que cuando iba hacia el mencionado puente para enfrentarse con Majencio miró hacia el cielo

y vio sobre el sol una cruz rodeada por la leyenda “In hoc vince” (“Con éste signo vencerás”).

Un año después, en el año  313, Constantino lanzó su famoso Edicto de Milán firmado con su cuñado el augusto Flavio Galerio

Licinio, a quien años después mandó ejecutar.

A través de éste Edicto adoptó al cristianismo como religión oficial de su Imperio.

Seguidamente se dedicó, a través de un grupo de “padres de la Iglesia”, a reestructurar el cristianismo.

Una de las cosas que se hizo fue cambiar la autoría de la crucifixión de Jesús.

Siempre se había sabido que los romanos lo crucificaron, pero ahora que el cristianismo era la religión oficial de Roma no se podía

seguir diciendo que los romanos lo hicieron. Así que pasaron la culpa a los judíos, a quienes convirtieron en “matadores de Dios”.

Además, para ir dando forma y vida a la nueva institución política-religiosa encabezada por Constantino, fueron mezclando

creencias del judaísmo, del mitraísmo y del cristianismo.

A lo largo de los siguientes doce años (desde el 313 hasta el 325) hubo un intenso trabajo de reelaboración de los cuatro

evangelios hoy usados y también se redactó un “nuevo testamento” para reemplazar al “viejo testamento”.

Dijeron que los privilegios que Dios le había dado a Israel habían pasado a la Iglesia católica, que ésta era el nuevo pueblo de

Dios, y que por ello hacía falta un “nuevo testamento”.

Los protestantes, evangelistas y fieles de sectas de raíz cristiana en general hoy no tienen ni idea de que todo el denominado

Nuevo Testamento que usan fue escrito y declarado “palabra de Dios” por la Iglesia católica romana.

 

“Vivió como criminal, murió como santo”

 

Constantino se arrogó para sí los títulos de: “obispo para asuntos exteriores”, se hizo nombrar “salvador designado por Dios” y

“enviado del Señor”, ordenó que se le rindieran honores como “vicarios Christi” (representante de Cristo) y que se le diera trato de

“nostrum númen” (nuestra divinidad).

Los obispos le daban trato de “caudillo amado por Dios”, “obispo de todos, nombrado por Dios” y “ejemplo de vida en el temor de

Dios que ilumina a toda la humanidad”.

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