¿Entonces, cómo era?

Por Antonio Octavio Muñoz (Escritor y Documentalista)
domingo, 24 de mayo de 2020 · 17:11

Por Antonio Octavio Muñoz

Escritor y Documentalista)

 

La crisis del Covid-19 ha generado en el sistema capitalista una imagen inusitada y hasta impensada. Una crisis que se puede analizar desde varias aristas, para intentar comprender que es lo que está pasando.

¿Dónde radica la crisis?

El gran interrogante sería ¿Cómo, entonces el capitalismo no era tan poderoso como parecía? O tal vez decir, ¡la rapiña del capitalismo es tan cruel, que es mentira que en dos meses un virus lo haya hecho tambalear, lo que sí ha hecho en dos meses esta pandemia es mostrar las verdaderas garras de un sistema de explotación para el cual no media absolutamente nada que no sea su rapiña destructiva para con la sociedad!

¿Y si fuera cierto como plantean muchos investigadores de que estamos en la etapa de la des globalización? ¿Qué la pandemia del covid19 no ha hecho más que demostrar lo endeble que es este sistema?

¿Pero entonces, la fortaleza del capitalismo se ha basado en nuestra desorganización? ¿En nuestra falta de toma de conciencia de la fortaleza que como sociedad tenemos?  

En los instrumentos de manipulación de la conciencia, a la cual ellos acuden permanentemente y que hace que nosotros, los que somos “los modos de producción” no podamos demostrarnos a nosotros mismos, que al no tener la conciencia necesaria, no veamos que ellos, ”los medios de producción”  no son nada sin nosotros.

¿Por qué el pueblo se debe ideologizar?

En un breve párrafo de un libro de un pedagogo reconocido mundialmente podemos inferir, con la simpleza de la construcción del discurso, cual es el espacio que nos asigna el sistema a los que estamos abajo.

Muy bien, yo sé…ustedes no saben (le dice el maestro a los que lo escuchan). Pero ¿Por qué yo sé y Uds. no saben?

El campesino le responde – Usted sabe porque es doctor. Nosotros no.

Exacto (le responde el maestro) Yo soy doctor. Ustedes no. ¿Pero porque yo soy doctor y ustedes no?

Porque Ud. fue a la escuela, ha leído, estudiado y nosotros no.

¿Y porque fui a la escuela?

Porque su padre pudo mandarlo a la escuela y el nuestro no.

¿Y porque los padres de ustedes no pudieron mandarlos a la escuela?

Porque eran campesinos como nosotros

¿Y qué es ser campesinos?

Es no tener educación, ni propiedades, trabajar de sol a sol sin tener derechos ni esperanza de un día mejor.

¿Y porque al campesino le falta todo eso?

Porque así lo quiere Dios

¿Y quién es Dios?

Dios es el padre de todos nosotros

¿Y quién es padre en esta reunión?

Casi todos levantando la mano dijeron que lo eran

¿Cuántos hijos tienes?

Tres

¿Serias capaz de sacrificar a dos de ellos, sometiéndolos a sufrimientos, para que el tercero estudiara y se diera buena vida? ¿Serias capaz de amar así?

¡¡No!!

Y si tú, hombre de carne y hueso no eres capaz de cometer tamaña injusticia ¿Cómo es posible entender que lo haga Dios? ¿Sera de veras Dios quien hace esas cosas?

(Silencio)

No , no es Dios quien hace todo eso…¡¡es el patrón!! (*)

(*)Paulo Freire, de "Pedagogía de la esperanza" (conversación con estudiantes campesinos)

Este pequeño párrafo reafirma lo que planteamos como dudas más arriba. El poder de ellos esta cimentado sobre la base de nuestra ignorancia, pero lo está también, al haber sido ganado por ideas como las de: ¡para que estudiar!

Apropiarnos del conocimiento y del saber será la gran tarea para los años que vendrán, porque este sistema sea como sea va intentar volver a recomponerse y en el futuro las luchas y los enfrentamientos, ya no serán solo por el pan, sino por la construcción de una sociedad más justa.

¿Quienes serán los actores en la lucha en los próximo años?

El 11 de diciembre de 1997, se firmó el Protocolo de Kioto, consensuado por cientos de naciones para acabar o disminuir la emisión de gases de efecto invernadero que destruye el ambiente, la capa de ozono y contamina las sociedades modernas.

La necesidad de renovar las energías fósiles por otras menos destructivas era en principio el objetivo y compromiso que se tomaban aquellos países, salvo claro está, con excepción de Estados Unidos, Australia y en parte China.

Ante esta situación la sociedad se ve afectada en su posibilidad de vivir, desde lo ambiental, en un mundo mejor. Ante este escenario, deberán entrar con más fuerzas los movimientos del ambiente y será clave su lucha en la medida en que muchas de estas organizaciones entiendan que su compromiso, será un compromiso político, que no debe quedar limitado tan solo a  una lucha por el agua y la vida. Los actores en contiendan serán precisamente las grandes corporaciones por un lado, históricas depredadoras de nuestro planeta y dueños del poder económico

Mundial,  y las sociedades o actores que entiendan, como manifestaba más arriba, que sin el compromiso de nosotros los verdaderos responsables de la producción del sistema, este andamiaje político-económico no podrá funcionar.

Al llegar a esto deberíamos entender que la toma de conciencia nos deberá llevar a comprender que nosotros también debemos ser gestores y ejecutores de las decisiones políticas-económicas a nivel mundial y todo esto será fundamental si estos movimientos acompañan a la lucha del movimiento obrero quien seguirá siendo el principal actor en esta contienda.

Indudable que nuevas políticas aparecerán, y ya están apareciendo en la escena mundial. Hace décadas que se viene perfilando el enorme poderío de la República Popular de China y ya se habla que este país posiblemente dejara de usar el dólar como instrumento de dominación para comenzar a perfilar el Yuan como una moneda fuerte a nivel universal.

Pero también en este panorama incierto vemos con mucha preocupación países, donde ideologías de la “supremacía humana” esbozan ya tímidos planteamientos a costo de la vida de millones de seres humanos. Los ejemplos más palpables son los de Brasil y de Estados Unidos, donde sus dirigentes más importantes tienen la osadía de responderles al pueblo, como en el caso del presidente de Brasil Jair Bolsonaro, ante la requisitoria de la gente ante miles y miles de muertos,”¿y qué puedo hacer yo?, fiel reflejo de que vivirán “los más fuertes”

Lo cierto es que el mundo que se viene ya no será más como el que conocemos. La lucha por los escasos recursos del planeta; las desenfrenadas sociedades de consumo que han puesto en gravísimo peligro al equilibrio mundial como consecuencia de esa “rapiña expoliadora” del gran capital. El consumo “simbólico” como planteaba Bordieu (1991) implementado sobre la publicidad desmedida, tendría que dar paso a una sociedad más justa, más equilibrada donde los ejecutores de este nuevo mundo sean las mayorías productivas y no aquellas que hicieron, hacen y tal vez harán uso indiscriminado de nuestra paciencia en la medida que “los de abajo” no nos apropiemos del “saber y del conocimiento”

Circula por las redes en estos días de pandemia un pequeño video que es una apelación a la toma de conciencia. Dice un pastor de Ovejas,”cuando hay una oveja negra rebelde, lo mejor es degollarla delante de la otras. Por una sola sacrificada, aterrorizo a miles que se vuelven dulces, dulces como corderitos. Es así como asfixiamos al mas mínimo antojo de revuelta. Por eso, en efecto…la diferencia entre el comportamiento de las ovejas y los seres humanos, es justamente en que no hay diferencia. La respuesta a esta conducta maquiavélica debería ser entonces…un despertar colectivo”

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