La iglesias que quedaron bajo las aguas del San Roque y Piedras Moras

miércoles, 6 de mayo de 2020 · 19:02

Córdoba.- La construcción de los Diques San Roque en el departamento Punilla en 1880 y el Piedras Moras en el departamento Tercero Arriba en 1970 dejaron sepultadas bajo sus aguas a dos iglesias. 

En Punilla, cuando aún no existía el embalse San Roque y las sierras eran pobladas por los comechingones sobre el Valle de Quisquisacate se erigía una antigua capilla en honor a San Roque, en el primer casco de la estancia Santa Leocadia que posteriormente daría origen a Villa Carlos Paz.

La estancia, rodeada de plantaciones de árboles y canales de riego, quedó sumergida bajo las aguas del lago en 1891 y junto a ella la capilla de San Roque, en donde -en el año 1821- nació y fue bautizada la primera beata argentina, María del Tránsito Cabanillas.

La misma fue construida con material crudo por Pedro Lucas Cabanillas en 1860, contaba con un techo de tejas y estaba pintada de color blanco, al tiempo que tenía un pequeño campanario con dos campanas que fueron retiradas antes del embalse de las aguas y trasladadas a la actual capilla de San Roque de Villa Bustos. Junto con las campanas, se encuentra una imagen del santo que habría rescatada también del viejo edificio.

Durante un inventario que se hizo momentos antes de la inundación del valle, se constató la existencia de un cementerio junto a la capilla con tapias cayentes. El edificio albergaba en su interior, un altar con dos barandas de hierro, una caja, un confesionario, un atril regular, seis candeleros de metal amarillo que adornaban el mismo, cuatro floreros, dos lavatorios de loza, alfombras, una imagen de Cristo, otra de San Roque y una imagen de la Virgen María. Hoy su ubicación quedaría casi en el centro del espejo de agua. 

En Piedras Moras

Por su parte, en el departamento Tercero Arriba bajo la superficie del lago Piedras Moras yace otra antigua iglesia construida en homenaje al patrono San José por Don Zenón Páez de la Torre, un letrado y jurista que junto a su esposa Micaela Moscoso logró aportes para la concreción de la obra.

Su construcción fue terminada el 6 de febrero de 1914, e inaugurada por el Padre José Bernard que se había hecho cargo años antes de la Parroquia de Villa Ascasubi, y que cuando llegó a El Salto, lugar donde se erigiría la iglesia, continuó el proyecto del Padre Marcos Molina sobre cimientos ya hormigonados.

En el fondo del lago se pueden observar las ruinas de la antigua iglesia, junto a una vieja casona que también quedó bajo de las aguas de este dique y la una Usina construida en el año 1916. El templo puso fin en 1979, a 64 años de existencia parroquial, se dio la última misa, los parroquianos se juntaron por última vez y todas los elementos del interior fueron mudados para siempre. Luego se fue embalsando el dique con las aguas del río Ctalamochita y tras ser inaugurado ese mismo año y a medida que subía el agua, pudo verse por última vez la alta iglesia que quedaba sepultada bajo el enorme espejo de agua.

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