Feria del Libro Córdoba 2021

Chabuca Granda, flor del Perú

Por Mönica Ambort. (Escritora)
viernes, 1 de octubre de 2021 · 21:10

Por Mónica Ambort

(Escritora)

 

Grabó el primer disco recién después de la muerte de su padre. Él, que sabía de música, siempre la alentó; pero no le gustaba que la voz de su hija entrara a hogares desconocidos, promiscuidad de la música envasada. Chabuca Granda amaba a ese hombre como a ningún otro: le obedeció sin rencor. Y lo hizo inmortal –‘caballero de fina de estampa’−, en una de sus canciones más difundida en estas tierras.

No era de chicas respetables andar cantando en público en la Lima de comienzos del Siglo XX. La niña de voz dulce y sorprendente, de chispa actoral que rápidas, las monjas eligieron para los actos escolares, recibió críticas por su osadía cuando unos años después integró el dúo femenino ‘Luz y sombra’. Exhibirse y ser mirada, solo puertas adentro.

Chabuca Granda deslumbró como letrista. Después de los valses y rancheras conque retratara la Lima casi hispánica de las primeras décadas del siglo XX, y aggiornara la música popular peruana, comenzó a escribir lejos de los boleros que ubicaban a la mujer en un lugar de sufrimiento. De amor romántico, diríamos hoy. "No quiero cantar más sobre amores folletinescos donde la mujer es vilipendiada", dijo, cuando al volver de Estados Unidos, divorciada y con tres hijos, hizo de la música una profesión. Un modo de ganarse la vida. Cantar todavía era solo recreativo para las mujeres. Un hobi. Tanto, que en la cumbre de su carrera no pudo ir a recibir el premio mayor del gobierno de su país a nacionales destacados: a esa hora estaba en Tribunales, donde se le informó la sentencia por la que perdía frente a su ex esposo, la ‘patria potestad’ de sus hijes. No era de buena madre, andar cantando vals.

Blanca, culta, de clase ‘acomodada’, una de las perlas de Chabuca Granda fue la difusión de la música afroperuana, cultura que conocía desde la infancia y siempre reivindicó. Le debía la vida a un trabajador que a 4.800 metros de altura en una mina que dirigía su padre ingeniero (quien prohibió el látigo conque se castigaba a los mineros) la salvó de morir en un incendio el mismo día de su nacimiento. Sus grandes amiguites de la infancia fueron la purretada de familias sencillas, vecinas de la casa en la que vivían a las afueras de Lima. Bajo el ‘Puente de los suspiros’, otro de sus inolvidables temas.

Los ritmos negros que músicos ignotos traqueteaban en las barriadas, conocieron con ella el esplendor de teatros y salones. El mayor símbolo de su ‘negritud’ es ‘La flor de la canela’, canción que compuso para Victoria Angulo, una negra a la que quería y admiraba, y de cuya amistad estaba orgullosa.

Aun oriunda de cierta derecha −derecha modernizadora en la que militó su padre−, uno de sus poemarios más sentidos es el dedicado al joven poeta Javier Heraud, que renunció a un prometedor futuro literario para hacerse guerrillero, y en 1963, cuando tenía 21 años, fue asesinado por la policía. En sus versos, Chabuca Granda cuestiona la revolución del poeta, pero se responsabiliza tanto como a la sociedad, por su muerte.

Estuvo varias veces en Argentina. En 1974, en un recital junto a Julia Elena Dávalos, Susana Rinaldi y Marián Farías Gómez. En 1982, durante la guerra de Malvinas, escribió dos bagualas cuestionando el colonialismo inglés y el imperialismo norteamericano.

Chabuca Granda nació en 1920. Murió el 8 de marzo de 1983 en Miami, de una mala praxis durante una cirugía al corazón. Nunca hubo en Lima, un sepelio igual. Las calles de la ciudad se desbordaron de gente, mientras su féretro era llevado a un histórico cementerio donde por primera vez sería admitida una mujer. A pesar de su voz aguardentosa (‘de sanbernardo’, se burlaba de sí misma), resabio de una mala jugada de la vida a su salud, Chabuca Granda fue una de las músicas populares latinoamericanas del Siglo XX más conocidas en el mundo.

Al cumplirse los 100 años de su nacimiento, en 2020 sorteando la pandemia, Perú la homenajeó como a sus grandes. A pedido del Ministerio de Cultura de ese país, el joven músico y musicólogo Rodrigo Sarmiento Herencia escribió ‘Llego rasgando cielos, luz y vientos. Vida y obra de Chabuca Granda’.

De ese trabajo habló en una entrevista que hicimos para la Feria del Libro de Córdoba 2021. Está en el canal de youtube de la Municipalidad de Córdoba. Gracias Graciela Bialet, por la invitación. Gracias Rodrigo por todo lo que aprendí sobre Chabuca Granda a partir del libro. Gracias Lisa Daveloza. Gracias Helena Mazza, Natalia Valenzuela, Eimi Pouli y Facundo Panza, por la amorosa producción audiovisual de esta entrevista. Gracias a ustedes si pueden verla.

https://youtube.com/c/CulturaC%C3%B3rdobaCiudad

 

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