Liberio, el papa que inventó la Navidad

 Por Vidal Mario (Escritor, periodista e historiador)
viernes, 24 de diciembre de 2021 · 10:17

Por Vidal Mario
(Escritor, periodista e historiador)                 

                                    

Un día, durante el papado de Liberio (352 al 366) apareció en Roma un “investigador” llamado Furio Dionisio Filocalo afirmando que Jesús había nacido un viernes 25 de diciembre.

Como prueba, presentó ante el referido pontífice un calendario que él mismo había confeccionado, basado en datos que, manifestó, eran frutos de investigaciones propias.

Logró convencer a Liberio de lo correcto de su descubrimiento. Entonces, éste ordenó que la fecha oficial del nacimiento de Jesús (“Navidad”) sea el 25 de diciembre.

Así fue como Jesús se incorporó para siempre al selecto grupo de dioses nacidos de una virgen un 25 de diciembre.

 

Nada nuevo bajo el sol

 

El supuesto nacimiento de Jesús un 25 de diciembre no fue, sin embargo, la primera decisión importante de la Iglesia sobre su persona.

La primera decisión –tal vez la más importante- fue tomada en el año 325 por más de doscientos obispos que habían sido convocados por el emperador Constantino. Éstos, reunidos en Nicea, resolvieron que Jesús es Dios como Dios.

En ese concilio, por 217 votos a favor y 3 en contra, quedó establecida para siempre la divinidad de Jesús.

Los tres que votaron en contra, entre ellos el obispo Arrio, fundador de la línea interna católica denominada arrianismo, fueron desterrados.

126 años después, en el año 451, el emperador Marciano y el papa san León convocaron a otro concilio con el objetivo de confiormar lo que se había decidido en el año 325.

Dicho concilio se realizó en Calcedonia, cerca de Constantinopla. Un total de 680 obispos se juntaron en la basílica de santa Eufemia para ratificar que Jesús era Dios, como su Padre.

La resolución, a la que se dio carácter de inspirada por el Espíritu Santo, establecía: “Confesamos un solo y mismo hijo, nuestro Señor Jesucristo, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, verdaderamente Dios, y verdaderamente hombre”.

La Iglesia Copta de Egipto, cuya fundación se atribuye al evangelista Marcos, no aceptó ésta resolución, y se separó para siempre de la de Roma. Hasta hoy tiene su propio Papa.

 

Plagio de otros mitos

 

En realidad, el catolicismo plagió lo de Jesús-Dios de otros mitos que ya existían en varios países de la antigüedad.

Por ejemplo, en Egipto, la gente creía que Isis, la Virgen Reina de los Cielos, quedaba embarazada en el mes de marzo, y daba a luz a su hijo Horus el 25 de diciembre.

Contaba la mitología egipcia que el nacimiento de Horus fue anunciado por una estrella, que fue asistido por tres sacerdotes, y que a los 30 años fue iniciado a través del ritual del agua en el río Jordán por “Anup” el bautista.

Durante el solsticio de invierno (verano, para nosotros) la imagen de Horus en forma de niño recién nacido, con su cabello dorado, un dedo en la boca y el disco solar (ra) sobre su cabeza, era sacada del santuario para ser expuesta a la adoración pública.

Lo mismo sucedía en Persia respecto de Zoroastro, fundador del mazdeísmo, o zoroastrismo.

Los fieles creían que éste profeta había nacido de una Virgen un 25 de diciembre, diez siglos antes de Jesús, que fue bautizado en un río, y luego tentado en el desierto por el demonio, a quien echó.

Afirmaban que Zoroastro comenzó su ministerio a los 30 años y que su primer acto fue devolverle la vista a un ciego. “Reveló todos los misterios” del Cielo, del Infierno, de la Resurrección, del Juicio Final, de la Salvación y del Apocalipsis.

Sus fieles celebraban la Eucaristía por medio de una sagrada comida, en donde el sacerdote repartía trozos de pan y sorbos de vino.

En Persia también era muy popular el culto del dios solar Mitras, que después se extendió a la India y Roma. Se creía que éste dios había descendido de la eternidad para salvar a la humanidad, por lo que se lo señalaba como “El Salvador”.

Creían que su descenso a la Tierra a través de una Virgen había sido producto de un acto divino y no físico, por lo que se lo consideraba “sustancia de su padre”.

El nacimiento de Mitras fue ubicado un 25 de diciembre, fecha en que los romanos celebraban el “Natalis solis Invicti”.

Ésta celebración pagana era tan popular que los cristianos no la pudieron vencer. Por lo tanto, no tuvieron más remedio que incorporarla a su listado de celebraciones, cambiándole el nombre: “Natividad del Señor”, es decir, Navidad. 

 

Comentarios