España: 11 de abril de 1961

El poeta José María Chema Cotarelo bebió 60 botellas de vino para festejar sus 60 años

El periodista granadino J.J. Hernández fue el vocero de lo sucedido en Granada, España.
domingo, 11 de abril de 2021 · 12:15

La fiesta reducida entre amigos granadinos por el cumpleaños del poeta y dramaturgo español José María Chema Cotarelo Asturias terminó en un acontecimiento de trascendencia internacional. Se bebieron 60 botellas de vinos españoles y argentinos, una por cada año del autor de "La nieve y las campanas."

Pero no solo se escucharon el sonido de las copas, el periodista y amigo del poeta, JJ Hernández ofició de vocero de los amigos de Granada y leyó el siguiente texto:

"Los bueno de nacer después es que muchas cosas ya te las sabes, aunque para aprenderlas tengas que pagar cincuenta céntimos más por el periódico. Así es amigos, aquel martes 11 de abril de 1961, IDEAL valía ya 1.50 pesetas, y como ocurriese sesenta años antes, los cielos de Granada amanecían despejados y con una temperatura de casi 19 grados, que está bien saberlo por cura curiosidad, aunque para el caso no sirve porque lo que importaba estaba por el Norte, y allí la previsión era de chubascos y nubosidad y temperaturas mínimas de cuatro grados. Siempre ha sido más frío el norte que el sur, las cosas como son.

Aunque no hubiera nada digno de las grandes ocasiones informativas, no sería justo que me olvidase de un hecho trascendente que ocurría en la Granada que después ocuparía Chema. Un acto simpático, decía la crónica, de los muchos que acontecían en la ciudad y es que -y cito textualmente- “inesperadamente, como el que dice, ocurrió algo que tuvo dimensiones de acontecimiento. Nos referimos a la celebración de la fiesta anual de los antiguos alumnos de colegios jesuitas en el que no faltó discurso del gobernador, señor Alfín y Delgado”, discurso, eso sí, excelso y brillante como pocos. Y a ver quién le decía lo contrario.

Esta era la Granada que demandaba ya más recursos para su oferta turística, con mejoras en la Costa y en el pantano de Cubillas, que traducido a 2021 sería como decir que Granada necesita que la presa de Rules empiece a dar agua al campo quince años después de estar acabada y que el ferrocarril llegue a la Costa para cumplir una demanda histórica.

En aquel entonces y de eso doy fe que no tenía culpa Chema, el censo laboral femenino en España era de 2.5 millones de mujeres, que tenían vetadas 114 profesiones; almacenes El León, en la calle Mesones, abrió el servicio de créditos para sus clientes, y lo que no era menos importante: se proclamó la República, así, con dos cojones, en el pueblo Canillas de Aceituno. Así empiezan las cosas y ya se sabe como acaban... aunque la noticia no aclara si el pueblo fue borrado del mapa a las pocas horas.

Desde luego lo que importaba era la quincena de la moda de Olmedo, que presentaba sus nuevas telas de tonalidades suaves, con el acabado más suelto y el predominio del brillo mate y la influencia oriental; el cupón pro-ciegos cayó en el número 430, así, sin más series, ni jocker, ni pagas, ni leches, y en las farmacias causaba furor el Okal, que servía para todo, y el depurativo Richelet vitaminado.

Chema no fue el único en acudir al mundo ese 11 de abril. En Granada tuvieron lugar otros 21 nacimientos y algunos estuvieron a punto de no contarlo, como el sujeto vecino de San Matías que trató de evitar que una moto lo atropellase, pero entre los nervios y la torpeza cayó al suelo cuando trataba de esquivar la moto con tan mala suerte que le pasó por encima. Así que tuvo que ser asistido en la Casa de Socorro de contusiones y lesiones varias de las que se recupera todavía en la actualidad.

Y es que en los tiempos de Chema y María Jesús había Casas de Socorro. Habéis visto que concepto más guay. Era un sitio que por fuera te daba buen rollo, pero mejor no acudir con una brecha de nueve puntos y te encuentres al sargento de reemplazo como médico de guardia, el que con mala idea enseña una aguja de puntos que parecía un anzuelo para el atún de almadraba. El miedo te pegaba a la banqueta; eso y el morrillazo de tu padre si te movías. ¡Ya no existen las casas de socorro!, ahora se llaman hospitales de alta resolución, que viene a ser lo mismo pero con más letreros y colores. Y además están a las afueras, así que hay que ir en taxi, en ambulancia o que te lleven.

Ayer escuchaba en el autobús a una mujer que le contaba a otra que había muerto su vecino Carlos.

-¡Pero si lo vi ayer y estaba bien…

-Ya ves, hija, le dio un aire y no tuvo tiempo de llegar al HAR

¡¡¡PERO COMO IBA A LLEGAR AL HOSPITAL SI EL ÚNICO TAXI LIBRE SE LO LLEVÓ MARÍA JESÚS!!!

En fin, que en aquel 11 de abril de 1961 la cosa política (es mucho llamarla así) o más bien en la cosa municipal ya había debates de altura que vaticinaban lo que estaba por venir. Y si no qué se puede decir del pleno municipal en el que se lamentó el gasto de 125.000 pesetas en la batalla floral para el Corpus, “que ni fue batalla ni floral”, según el secretario municipal. Hubo quien la calificó de ramplona, vulgar, deslucida y cara, sobre todo cara.

Sí que ocurrieron cosillas aquel abril del 61, pero de todas y entre todas esa jornada brillaba porque llegaba al mundo el universo creativo de José María Cotarelo Asturias, Chema, chemita o D. José María, según la ocasión, que con posterioridad demostró que era capaz de levantar una pared de Pladur, construir una barca en el patio de su casa o trasladar el horreo de Nio a su cortijo de Moraleda, que así, planta a planta y madera que pongo y madera que quito, no tiene ya nada que envidiar a otro famoso chalé, este en Galapagar, del que solo se diferencia porque no lo rodean guardias civiles. Era capaz de todo eso y de meterse en los sueños de Federico García Lorca y llenar dos días seguidos hasta los palcos un teatro de la capital y trasladarlo allende los mares.

Chema nos trajo a sus amigos de Granada a personajes de lugares variopintos, desde Taramundi, con el llorado Cesar Calvín, hasta Posadas en Misiones con su amigo Joselo Schuap que ahora se recupera del coronavirus, pasando por Villa Carlos Paz, con el escritor editor y gran amigo, Pedro Solans, el exintendente Esteban Avilés, músicos de la talla de Yamila Cafrune, Roberto Chavero, Alberto Muñoz , Lucas Segovia y un largo etcétera de personas que no solo han demostrado su cariño con su presencia sino que han contribuido de un modo excepcional a divulgar la obra de este taramundés granadino.

¡Felicidades querido Chemita! De tus amigos de Granada."

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