Pochosvky, el catador de ambientes

El payaso que acompaña a Joselo Schuap en el colectivo Dino en las giras en defensa del agua y la selva.
domingo, 2 de mayo de 2021 · 21:31

Por Pedro Jorge Solans

(Sobre un hecho real)

 

El cantautor misionero Joselo Schuap reunió a un grupo de artistas y les propuso recorrer el continente cantando, escribiendo y actuando en defensa del agua y de la selva. Pintaron un colectivo Mercedes Benz 911, modelo ’61, con colores cálidos pero fuertes, y lo llamaron Dino por dinosaurio, y salieron.

El Dino se convirtió en un centro cultural sobre ruedas y tenía en su interior: cuchetas, heladerita, un transmisor de radio, tienda para colgar ropa, grupo electrógeno, bafles, parrilla y alacenas para guardar alimentos no perecederos, fundamentalmente yerba mate. Era un mundo caótico con disciplina artística donde cada uno cumplía un rol en las tareas esenciales como eran los “atentados culturales”, que el propio Joselo lo explicó, “lo que hacíamos era simple: llegábamos a un lugar, bajábamos los bafles y atacábamos con bombas de canciones, actuaciones de payasos, colores de artistas plásticos y ofrecíamos poesía, y yerba mate.”

La premisa de que llevaban desde que salieron de Posadas, era no dejar un solo pueblo por más pequeño que sea sin visitar, sin actuar, sin cantar.

El Dino y su mural multicolor pintado por el artista Carlos Nievas generaba un feroz impacto visual al verlo, tanto cuando iba andando como cuando estaba varado.

En uno de los viajes hacia el verano festivalero cordobés ingresaron a la provincia mediterránea por el sureste, e ingresaron a la ciudad donde se realizaba la fiesta nacional del trigo. Como siempre el Dino buscó la plaza principal, y cuando se detuvo frente al correo se acercó un hombre que había salido de la iglesia, después supieron que era un laico consagrado colaborador del párroco.

El vecino muy amable convenció a Joselo para que siguieran hacia el paraje Fraile Muerto donde nunca llegaban los artistas ni los cantantes, y que durante esa semana se festejaba la fiesta patronal.

-Aquí, como es una ciudad bastante grande, vienen casi todos los espectáculos, pero a Fraile Muerto no va nadie -dijo el vecino.

Joselo se entusiasmó con la propuesta y mientras le obsequiaba un paquete de yerba mate, le preguntó de qué vivía la gente de la zona.

-Aquí todo es soja. -Respondió el anfitrión.

-¿Y, entonces; por qué organizan la fiesta nacional del trigo? -Murmuró sonriendo Joselo. El anfitrión alcanzó a escuchar y también con una sonrisa simulada le contestó:

-Porque la cosecha de la soja no tiene fiesta.  

La risa colectiva y cómplice sirvió de despedida.

El Dino encaró para Fraile Muerto.

Después de recorrer una veintena de kilómetros, el colectivo Mercedes Benz 911, modelo ’61, avisó que llegaba con unos bocinazos y detuvo su marcha frente a la plaza. Descendió primero, como siempre lo hacía, el payaso Pochovsky, experto en catador de ambientes.

Joselo aún estaba estacionando el Dino cuando el sacerdote, que terminaba de celebrar misa e iba hacia la casa del comisario a almorzar, se acercó a Pochovsky y burlándose le dijo:

-Ahí llegan los trabajadores al pueblo.

La respuesta del payaso no se hizo esperar:

-¿Cómo le va colega?

El saludo de Pochovsky sorprendió al cura, quien detuvo su marcha para preguntarle:

-¿Por qué me dijo colega?

-Porque yo también trabajo los domingos, me encanta pasar la gorra y beber vino.

El cura agachó la cabeza, siguió su camino hacia la casa del comisario refunfuñando; “estos tipos no deben entrar al pueblo…”

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