El Gauchito Gil aún no es reconocido por la Iglesia

Hoy se venera el día del santo más popular del país

Conversaciones sobre Antonio Gil con el pai Julián Zini
sábado, 8 de enero de 2022 · 19:06

Por Pedro Jorge Solans
                           

 La gracia que desprende una imagen

El pai Julián Zini, uno de los grandes estudiosos de las manifestaciones populares de la Fe, señaló que el culto al Gaucho Gil no es pagano, sino  un culto según la primera evangelización. 
“Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de Evangelización de los jesuitas en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una Fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser. Lo que estamos haciendo con Antonio Gil es lo que aprendimos hace trescientos años”; señaló el sacerdote católico, poeta, músico popular e intérprete dedicado al lenguaje y al cancionero del chamamé.
Zini, que formó parte desde 1967 del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo junto a Miguel Ramondetti, Osvaldo Catena, Domingo Bresci, y Luis Farinello, entre otros, insiste en que la Iglesia Católica debe comprometerse con estas manifestaciones populares.
El invierno se hacía notar en el Litoral pero no podía con los naranjales y el verde descendiente del Trópico. Zini no recibió en su casa de Mercedes, y con la cortesía guaranga, nos advirtió de su poco tiempo, aunque también invitó mate y puso a calentar agua. 
Con la conversa puesta a punto se olvidó del tiempo, y los temas que lo apasionan lo transportaron a otro mundo sin horario, o sea, a un vuelo por la eternidad:
“Con respecto a la historia de Antonio Gil, hay una serie de deformaciones que nos vienen imponiendo desde afuera por no asumirnos nosotros a tiempo; por ejemplo, el “gauchito”. El “gauchito” no existe para nosotros. Cuando decimos “gauchito”, estamos señalándolo con un diminutivo que nos viene del guaraní, del yopará que es la mezcla del castellano con guaraní; y surgió cuando se prohibió el guaraní.
 El hombre de alguna forma fue buscando cómo hablar en castellano pero mezcla el guaraní. 
Entonces el diminutivo para nosotros es cariñoso, es afectivo. Nosotros decimos “Antonito” pero no quiere decir que es un muchachito, ni que es un chiquito sino que es cariñoso. A la criatura le decimos “che patroncito”, “mi patroncito”; al patrón le tenemos bronca, pero porque te gobierna y te quiere. Y nos metieron de afuera ese diminutivo. No existe el “gauchito”, existe sí vos le llamas “Antonito”.
Nosotros no vamos a decir el “gauchito”; le decimos Antonio porque da pie a que el otro que no conoce desfigure. 
A lo mejor allí atrás hay una autodefensa del pueblo que al achicarlo impide que el poder clerical lo sacuda. Puede ser. Tanto ha sufrido el pueblo que es astuto. Tiene astucia y sabiduría. 
En el guaraní hay un “de acá para dentro y un de acá para afuera”. Esas cosas que están en un modo de concebir, de pensar, es cultura. Eso es lo que nosotros llamamos modo de ser. Nosotros en el verso decimos salvar nuestra verdad, la verdad es eso que todavía está. Y después hay enancado un mundo aprovechador, negociador, comerciante, consumista que de atrás te maneja el acto religioso. No te deja rezar porque te encaja la música. Ese recuperar el espacio religioso es muy viejo.
Pero no sólo tenemos esa deformación en la vida de Antonio Gil. También, hicieron una película de un gurí de dieciséis, diecisiete años, en una villa de Buenos Aires, que lo hacían robar a lo Robin Hood para darle a los pobres. Tampoco entendieron lo que es el alzarse acá. Lo que es un hombre alzado. El alzarse o  rebelarse, es ir contra la injusticia que ya  es tema de gente grande, y no de chicos. Todo esto está en un modo cultural de ser. 
Y, si la vida de Gil, se la ubica antes o durante la Guerra contra el Paraguay, con más razón, el concepto de hombre alzado es otro y no de un mero Robin Hood. 
En ese tiempo, hubo muchísimos hombres, gente del interior, -de La Rioja, de Córdoba, de Entre Ríos y de Corrientes- que no quisieron pelear contra el Paraguay. Al contrario, hubo gente que peleó a favor del Paraguay. Y, a esos hombres, (Bartolomé) Mitre y el Gobierno de Buenos Aires los declararon, traidores a la Patria; y se volvieron desertores, clandestinos; es decir, gauchillos, alzados. 
Entonces; al Gaucho Antonio Gil  hay que contextualizarlo cultural e históricamente, y veremos, que es una expresión muy rica para nuestro pueblo: Alguien, que no quiso pelear contra sus hermanos y que representa a un montón de gente, te está mostrando una enseñanza más grande que la de un ladrón bondadoso. 
Fíjese que sólo al General (Justo José de) Urquiza se le fueron 6.000 soldados. De ahí que detrás de la rebeldía de Gil hay una causa mucho más grande que un supuesto cuatrero, y gracias a Dios, a través de esto, podemos descubrirlo.”

- ¿Por qué los pueblos siempre toman a los rebeldes y lo llevan a los altares?

Imagínate quinientos años rebelándose. Lleva todo eso atrás. Hay un cauce de verdad. Aunque pienso que hay varios elementos: 
Antonio Gil fue una persona que se rebeló. Fue uno de los tantos, -hay más de sesenta casos en la historia de Corrientes-, que se levantaron contra la autoridad injusta. Y al levantarse contra la autoridad injusta, se rebelaron, y al alzarse, tuvieron que pasar a la clandestinidad, y terminaron desertores, o gauchillos, o  terminaron mal. Pero eso pasó, gracias a Dios, en toda nuestra región. 
Y creo que viene de los pueblos originarios, principalmente, de los guaraníes que no aceptaban ciertas cosas. Todavía nosotros tenemos clarito lo que es el encomendero y el encomendado en Corrientes. Hay una cultura que es del encomendero, del patrón, y hay una cultura que es nuestra, y se llama guarango. 
La cultura del pueblo guarango que fue menospreciada, y ahora, resulta que somos famosos en el mundo por el chamamé. 
¿Cómo si el chamamé era cosa de guarangos, del de la orilla? ¿Cómo ahora resulta que tenemos cátedras en las universidades, cátedra de chamamé?¿Cómo es el asunto?¿Cómo qué ahora el chamamé es cantado en la catedral?¿Cómo es el asunto? 
Y allí se produce el choque. Yo pedí que se superara una vez por todas ese encuadre en dónde algunos se creen sabios e intelectuales cultos, y “culturosos”, y desprecian al pueblo, -que es el que lleva y el que asegura la continuidad de esos valores guarangos, y que son los que nos dan identidad-, desvalorizan lo popular porque tienen visos no sólo de guarango sino de pobreza. 
Cuando yo fui a hablar con el intendente de Mercedes para que estemos presentes y veamos cómo podíamos organizar eso que se estaba dando en el santuario de Gil, me dijo:
- ¿Cómo, usted payé? 
-Sí le dije; yo rezo donde reza la gente. 
-No; pero eso es de ignorante, “superstición”; me contestó. 
Esas pautas culturales están en la cabeza de la mayoría de los curas; porque es un cliché cultural de desprecio y de menosprecio. 
Lo mismo pasa a otro nivel con Itatí, reconocido por la Iglesia en cierto aspecto, y en otro, tolerado, pese a ser la máxima expresión religiosa del país. Parece que dicen hasta Itatí, y punto. Lo demás ya es “superstición”, es “pagano”.
Nuestro obispo Alberto Devoto, (Goya), nos decía; “si ustedes quieren en serio aprender a rezar, vayan y siéntense en el último asiento del camarín de la virgen y quédense una hora allí viendo como reza la gente”. 
Ese era un sacerdote que entendió y quería servir a su pueblo. El otro obispo que vino era alemán y se pasó noches enteras rezándole a la Virgen, y pidiéndole que le enseñara a entender qué hace la gente cuando toma gracia de una imagen. Y una vez, que lo entendió, nos mostró el ejemplo: Lloraba con su pueblo viendo entrar a la Virgen. 
Yo he visto a Madres Superioras, Generalas de Congregaciones Religiosas que no entendían cómo nosotros le hacíamos un culto a la Virgen, y tocábamos la imagen, y tomábamos gracias, qué cinta, qué vestido, qué ropa. Se pusieron en la fila sin creer; sino tratando de poner su buena voluntad y hacer el gesto. Al mes, una de ellas, me escribió una carta desde Bélgica, donde decía: “No sabe usted lo que yo le agradezco por lo que hicieron por mí. Yo nunca viví mi fe como la estoy viviendo gracias a ponerme en esa cola sin entender. Lo que yo viví y experimenté de mi fe le agradezco tremendamente”. 

El modo de rezar incluye la vida

Julián Zini nació en Corrientes en 1939, y a mediados de los ’80, fue reconocido entre grupos chamameceros como “Los de Imaguaré” y “Reencuentro”. 
En la actualidad es líder del grupo “Neike Chamigo”. Realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Menor en la ciudad de Corrientes, y los completó en el Seminario Mayor de La Plata, (Buenos Aires). 
Se ordenó sacerdote en 1963 cuando Alberto Devoto inauguró el obispado de Goya. Fue cura párroco en las ciudades de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Goya.
Con el mate lavado, salió la buena costumbre de decir: gracias colectivamente, antes que el cebador quede mal parado.
Volvemos a la cultura guaranga, y el pai recuerda su libro “Chamamé, un modo de ser”, (editora patria grande), donde destacó al investigador y músico Pocho Roch: 
nuestro género musical litoraleño más antiguo, como todos los bienes culturales del hombre, tuvo su origen y sus tiempos. 
Y a pesar de sus influencias mantuvo siempre, debido a su ancestral carácter religioso, su nombre auténticamente guaraní de chamamé, concepto que funde la danza, la música, el ritual con la cultura del pueblo. En esta línea, designaba de antiguo las distintas formas de los Ñeé Mboé Yeroquí o rezos-danzas, que era para el pueblo originario guaraní su natural modo de orar en comunidad.
Fíjese que hay un valor allí intrínseco que es, que este modo de rezar, incluye la vida, incluye la cultura, incluye el modo de ser, el modo de hacer, el modo de expresarse, el modo de bailar, el modo de gozar, el modo de comer, el modo de tocar. Todo. Es vital. Eso es lo que le grabó tanto a los guaraníes a pesar de la invasión cultural que fueron las misiones. 
El cura venía y se entregaba del todo, le daba su vida, sus sueños, su salud; y ellos, también le daban todo y trataban de que el culto agarrara todo, todo el día rezando, todo el día cantando. 
De alguna forma, hicieron un trabajo que no se hizo en ningún lado. Se le vive pegando a lo religioso pero es no entenderlo. Por eso, el anticlericalismo boludo de fin de siglo liquidó los pueblos y construyó ciudades encima para que no quede nada. 
El pueblo pueblo es devoto. La gente sencilla y sus parientes, el camionero, el pueblo pueblo es quien se lleva su fe. El pueblo te dice dónde tenés que estar.
 Las cosas tienen que ser desde y con el pueblo, desde y con, no hacia y para; sino desde y con. Eso es clave en el magisterio argentino. No es objeto, es sujeto. El pueblo es sujeto. 

El ayudará

Para Zini, no está bien determinado dónde nació Antonio Gil porque la historia del gaucho es pura tradición oral:
Nosotros estamos tratando de salvar lo que primero recogimos aquí porque después se inventaron cosas. Se nos velaron cosas. Lo pasaron para usarlo como Autonomista, lo enredaron con las batallas internas de Corrientes; pero lo cierto es que Antonio Gil fue federal. 
La Federación durante los años 1840,1849, 1850, entra en los datos que había atesorado la gente en sus oídos. Pero después vinieron los inventos para radioteatros, fabularon historias y metieron cosas y lo hicieron autonomista.
 Todo eso pasó después de la Guerra del Paraguay. Entonces hay toda una mezcla. Y eso es culpa de la Iglesia, culpa de los curas que se cagaron de risa cuando yo quise hacer eso. Yo era párroco cuando aquí empezó el fenómeno, y me fui y el intendente no quería saber nada, el comisario se borró y los curas se rieron.  Después pidieron perdón, veinte años después; pero la silla desocupada la ocupa el diablo.
Lo más cercano a la realidad es que perteneció a los federales. Fue un gaucho federal, un hombre de las milicias, que en un momento dado no quiere participar, se rebela, y no es que se rebela sólo porque se enojó contra fulano. 
Generalmente, para alzarse tenía que haber una causa seria, y tenía que ser una injusticia. Y una causa injusta en muchos lugares del país, en muchas provincias fue querer mandarlos al Paraguay a pelear contra los paraguayos. Cuando, por ejemplo, de esta zona, se fueron quinientos tipos a pelear a favor del Paraguay. 
Una de las causas fundamentales del alzarse que era rebelarse y ser declarado traidor a la patria por Bartolomé Mitre que lo pone clarito, y el traidor a la patria debía ser preso y ajusticiado, es el no querer ir a pelear a la Guerra de la Triple Alianza. 
Sobre el relato del milagro que hace con el ejecutor, es una versión que también la completaron después, y la trabajaron; pero fue fundamentalmente  algo que había quedado que si le invocaban, él iba a ayudar. 
La versión más común que nosotros encontramos es que fue degollado, después otros dicen que lo fusilaron. Puede ser. El tema que era común es que a esa gente se la llevara a juzgar a otro lado y en el camino, la autoridad del lugar lo liquidaba. 
Lo de Robin Hood, fue un invento de la gente que no conoce la zona. El de afuera, el forastero lo aplica. 
Acá toda persona alzada vive en la clandestinidad, y si vive en la clandestinidad entra en contacto con la gente por afecto, y por conocimiento. Intercambia objetos que necesita. 
Lo más posible es que haya faenado animales en una zona ganadera como ésta, y cuando anduvo por el campo  lo primero que encontró fue una vaca. 
Y no colgó un animal para comerlo a pedazos asados; si hizo una cosa de esas, seguramente se encargó de repartir. Y a la vez, la gente le agradecía, eso se hace en el mundo guarango, en el mundo de los pobres.

El Santuario

Apenas entrada la década de los años 70,  un grupo de religiosos liderados por Julián Zini realizó un trabajo sobre lo que estaba sucediendo en las Picadas. Esa investigación se presentó en Santo Tomé, (Provincia de Corrientes), y luego fue la base del libro del investigador folclórico en la zona guaranítica, Miguel Raúl López Breard. 
Después  nacieron un montón de datos que aparecen hoy como oficiales y que para Zini fueron invento de algunos escritores para darle fuerza de tradición oral. 
“Así se crearon las cosas”, dijo Zini. 
“Antes eran banderas, y no había nada. Era una ermita muy chiquita y banderas por todos los espinillos y algunas tacuaras, y las cruces de fierro. Era un cruce pelado de caminos. Yo tengo una foto ahí del año 1971 cuando hicimos la primera canción. 
Se alzó antes de la Guerra de la Triple Alianza, porque en ese momento se daban los ajusticiamientos de los que no querían ir. A lo mejor se fue y desertó pero de eso no hay datos,” recordó el pai mercedino. 
Zini se enoja cuando se lo encuadra como pagano al culto del gaucho. “Pagano no digas. Es un culto según la primera evangelización. Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de evangelización de los jesuitas acá en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser. 
La primera evangelización se hizo cultura, bien o mal, cómo pudo; pero está. Lo que se enseñó para vivir la fe se hizo un modo de ser. Entonces, peregrinar para nosotros es un modo de ser. No manda el cura a que se peregrine, las doscientos mil personas no vienen peregrinando porque los mandan los curas el 8 de enero. 
Yo encontré gracias a Dios, curitas que vienen con su gente, acompañan a su pueblo. Pero aquí hay un modo de ser propio de nuestro pueblo que estalló precisamente porque no hay otro modo. Se expresan,  desde la misma iglesia a la cual la gente se siente perteneciente; pero también se siente con libertad de expresar lo que siente porque la misma iglesia le enseñó a ser así.
En su última carta, el obispo dijo; “estamos cumpliendo con un culto de veneración campesina, tradicional de nuestro pueblo que junta la música, el rezo, el baile, la comida, la invitación”. Todo eso está pero no es que ahora hacemos eso, siempre fue así. Desde los ocho años mi padre me trajo a rezar, era camionero y después como cura viví todo el proceso.”

Hacia la tierra sin mal

Cuando se trata tradiciones populares, de tradiciones en peregrinaje del pueblo guaranítico, o de la cultura guaranga, no se puede soslayar la presencia en el imaginario de la búsqueda eterna de la tierra sin mal. 
En esa búsqueda de raíces, el concepto y la fe en la tierra sin mal siempre está; es la base de eso. Quizá en otra región no se hubiera dado tantos gauchos alzados que terminaron en altares.  
“Nuestros guaraníes también han recibido por las buenas y por las malas. Recibieron con la metodología y con la pedagogía de su tiempo. Recibieron encima de lo suyo, una serie de elementos que son los cristianos y allí se hizo y se forjó un modo de ser que tiene cosas que el pueblo las hace espontáneamente como su modo de ser; y otras, que las inventó para poder seguir siendo como quería ser. 
El pueblo originario guarda una serie de cosas y nuestro pueblo es sujeto. Por eso si aquellos que le siguen catequizando o debiéramos catequizar a nuestro pueblo, le diéramos elementos liberadores, que esa es la verdadera evangelización, podría enriquecerse todo eso, y no simplemente vivir rechazando o defendiéndose. 
El pueblo hoy dispara de los curas en vez de llamarle. No llama. No invita. Gracias a Dios hay gente que pescó la cosa y acompaña a su pueblo. Todo esto está dicho y mandado por el Episcopado. 
Yo ayer le decía a mi obispo: Agarrá el documento de San Miguel, en Pastoral Popular, está cómo tenemos que tratar estos hechos, estas manifestaciones de fe. 
Ya está dicho. Pero no se conoce lo que se escribe. Algunos ni les interesan. Tuve la suerte de trabajar en eso; entonces, gracias a Dios, cuento con ese material, y con esa doctrina, o enseñanza del magisterio eclesiástico. 
La Iglesia argentina tiene cosas muy lindas y es la que ha aportado sobre esto en el Continente.

¿La Iglesia acepta la cruz de Gil? 

Lo que pasa es que si vos empezás a analizar la cosa, lo que nuestro pueblo venera es la cruz de tal fulano, la cruz de Veloso, la cruz de Francisco López. La cruz. 
Pero el tema es que el pueblo sólo va a ir haciendo que esas personas sean consideradas como tales. Y no les dicen que son santos, la gente es muy sabia en ese aspecto, dice: Es difunto pero hace milagro y me ayuda. “Alcanzó con Dios” te dicen. 
Eso mismo transformarlo con lo de San La Muerte que es otro tema que va a ir asomando. También aprovechan para sacarlo de ahí. 
¿Por qué? ¿Dónde está la fiesta? ¿La fiesta del 15 de agosto, o alrededor del 15 de agosto? ¿Y el 15, qué fiesta es para el pueblo de Dios desde hace 500 años? 
El tránsito a la Gloria. La asunción de la Virgen. 
Eso te está hablando a vos de alguien que pasa por la muerte, y no que se queda en la muerte. 
¿Qué es la muerte? 
No existe la muerte. Existe el Señor de la Muerte que es el que venció a la muerte. 
¿Quién es? 
El resucitado. Por eso hay un Santuario desde 1690. 

                                     La oración de los milagros

                                     ¡Oh venerado! Gauchito Gil
                                     Te pido que intercedas
                                     Ante Dios, por mi pedido:
                                      ………………………….
                                     Y te prometo,
                                     ante Dios Todopoderoso
                                     …………………………..
                                     Te haré ver
                                     Mi agradecimiento
                                     Y mi Fe
                                     En Dios y en vos Gauchito Gil
                                     Amén


                   

Conversaciones sobre Antonio Gil
con el pai Julián Zini

La gracia que desprende una imagen

El pai Julián Zini, uno de los grandes estudiosos de las manifestaciones populares de la Fe, señaló que el culto al Gaucho Gil no es pagano, sino  un culto según la primera evangelización. 
“Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de Evangelización de los jesuitas en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una Fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser. Lo que estamos haciendo con Antonio Gil es lo que aprendimos hace trescientos años”; señaló el sacerdote católico, poeta, músico popular e intérprete dedicado al lenguaje y al cancionero del chamamé.
Zini, que formó parte desde 1967 del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo junto a Miguel Ramondetti, Osvaldo Catena, Domingo Bresci, y Luis Farinello, entre otros, insiste en que la Iglesia Católica debe comprometerse con estas manifestaciones populares.
El invierno se hacía notar en el Litoral pero no podía con los naranjales y el verde descendiente del Trópico. Zini no recibió en su casa de Mercedes, y con la cortesía guaranga, nos advirtió de su poco tiempo, aunque también invitó mate y puso a calentar agua. 
Con la conversa puesta a punto se olvidó del tiempo, y los temas que lo apasionan lo transportaron a otro mundo sin horario, o sea, a un vuelo por la eternidad:
“Con respecto a la historia de Antonio Gil, hay una serie de deformaciones que nos vienen imponiendo desde afuera por no asumirnos nosotros a tiempo; por ejemplo, el “gauchito”. El “gauchito” no existe para nosotros. Cuando decimos “gauchito”, estamos señalándolo con un diminutivo que nos viene del guaraní, del yopará que es la mezcla del castellano con guaraní; y surgió cuando se prohibió el guaraní.
 El hombre de alguna forma fue buscando cómo hablar en castellano pero mezcla el guaraní. 
Entonces el diminutivo para nosotros es cariñoso, es afectivo. Nosotros decimos “Antonito” pero no quiere decir que es un muchachito, ni que es un chiquito sino que es cariñoso. A la criatura le decimos “che patroncito”, “mi patroncito”; al patrón le tenemos bronca, pero porque te gobierna y te quiere. Y nos metieron de afuera ese diminutivo. No existe el “gauchito”, existe sí vos le llamas “Antonito”.
Nosotros no vamos a decir el “gauchito”; le decimos Antonio porque da pie a que el otro que no conoce desfigure. 
A lo mejor allí atrás hay una autodefensa del pueblo que al achicarlo impide que el poder clerical lo sacuda. Puede ser. Tanto ha sufrido el pueblo que es astuto. Tiene astucia y sabiduría. 
En el guaraní hay un “de acá para dentro y un de acá para afuera”. Esas cosas que están en un modo de concebir, de pensar, es cultura. Eso es lo que nosotros llamamos modo de ser. Nosotros en el verso decimos salvar nuestra verdad, la verdad es eso que todavía está. Y después hay enancado un mundo aprovechador, negociador, comerciante, consumista que de atrás te maneja el acto religioso. No te deja rezar porque te encaja la música. Ese recuperar el espacio religioso es muy viejo.
Pero no sólo tenemos esa deformación en la vida de Antonio Gil. También, hicieron una película de un gurí de dieciséis, diecisiete años, en una villa de Buenos Aires, que lo hacían robar a lo Robin Hood para darle a los pobres. Tampoco entendieron lo que es el alzarse acá. Lo que es un hombre alzado. El alzarse o  rebelarse, es ir contra la injusticia que ya  es tema de gente grande, y no de chicos. Todo esto está en un modo cultural de ser. 
Y, si la vida de Gil, se la ubica antes o durante la Guerra contra el Paraguay, con más razón, el concepto de hombre alzado es otro y no de un mero Robin Hood. 
En ese tiempo, hubo muchísimos hombres, gente del interior, -de La Rioja, de Córdoba, de Entre Ríos y de Corrientes- que no quisieron pelear contra el Paraguay. Al contrario, hubo gente que peleó a favor del Paraguay. Y, a esos hombres, (Bartolomé) Mitre y el Gobierno de Buenos Aires los declararon, traidores a la Patria; y se volvieron desertores, clandestinos; es decir, gauchillos, alzados. 
Entonces; al Gaucho Antonio Gil  hay que contextualizarlo cultural e históricamente, y veremos, que es una expresión muy rica para nuestro pueblo: Alguien, que no quiso pelear contra sus hermanos y que representa a un montón de gente, te está mostrando una enseñanza más grande que la de un ladrón bondadoso. 
Fíjese que sólo al General (Justo José de) Urquiza se le fueron 6.000 soldados. De ahí que detrás de la rebeldía de Gil hay una causa mucho más grande que un supuesto cuatrero, y gracias a Dios, a través de esto, podemos descubrirlo.”

- ¿Por qué los pueblos siempre toman a los rebeldes y lo llevan a los altares?

Imagínate quinientos años rebelándose. Lleva todo eso atrás. Hay un cauce de verdad. Aunque pienso que hay varios elementos: 
Antonio Gil fue una persona que se rebeló. Fue uno de los tantos, -hay más de sesenta casos en la historia de Corrientes-, que se levantaron contra la autoridad injusta. Y al levantarse contra la autoridad injusta, se rebelaron, y al alzarse, tuvieron que pasar a la clandestinidad, y terminaron desertores, o gauchillos, o  terminaron mal. Pero eso pasó, gracias a Dios, en toda nuestra región. 
Y creo que viene de los pueblos originarios, principalmente, de los guaraníes que no aceptaban ciertas cosas. Todavía nosotros tenemos clarito lo que es el encomendero y el encomendado en Corrientes. Hay una cultura que es del encomendero, del patrón, y hay una cultura que es nuestra, y se llama guarango. 
La cultura del pueblo guarango que fue menospreciada, y ahora, resulta que somos famosos en el mundo por el chamamé. 
¿Cómo si el chamamé era cosa de guarangos, del de la orilla? ¿Cómo ahora resulta que tenemos cátedras en las universidades, cátedra de chamamé?¿Cómo es el asunto?¿Cómo qué ahora el chamamé es cantado en la catedral?¿Cómo es el asunto? 
Y allí se produce el choque. Yo pedí que se superara una vez por todas ese encuadre en dónde algunos se creen sabios e intelectuales cultos, y “culturosos”, y desprecian al pueblo, -que es el que lleva y el que asegura la continuidad de esos valores guarangos, y que son los que nos dan identidad-, desvalorizan lo popular porque tienen visos no sólo de guarango sino de pobreza. 
Cuando yo fui a hablar con el intendente de Mercedes para que estemos presentes y veamos cómo podíamos organizar eso que se estaba dando en el santuario de Gil, me dijo:
- ¿Cómo, usted payé? 
-Sí le dije; yo rezo donde reza la gente. 
-No; pero eso es de ignorante, “superstición”; me contestó. 
Esas pautas culturales están en la cabeza de la mayoría de los curas; porque es un cliché cultural de desprecio y de menosprecio. 
Lo mismo pasa a otro nivel con Itatí, reconocido por la Iglesia en cierto aspecto, y en otro, tolerado, pese a ser la máxima expresión religiosa del país. Parece que dicen hasta Itatí, y punto. Lo demás ya es “superstición”, es “pagano”.
Nuestro obispo Alberto Devoto, (Goya), nos decía; “si ustedes quieren en serio aprender a rezar, vayan y siéntense en el último asiento del camarín de la virgen y quédense una hora allí viendo como reza la gente”. 
Ese era un sacerdote que entendió y quería servir a su pueblo. El otro obispo que vino era alemán y se pasó noches enteras rezándole a la Virgen, y pidiéndole que le enseñara a entender qué hace la gente cuando toma gracia de una imagen. Y una vez, que lo entendió, nos mostró el ejemplo: Lloraba con su pueblo viendo entrar a la Virgen. 
Yo he visto a Madres Superioras, Generalas de Congregaciones Religiosas que no entendían cómo nosotros le hacíamos un culto a la Virgen, y tocábamos la imagen, y tomábamos gracias, qué cinta, qué vestido, qué ropa. Se pusieron en la fila sin creer; sino tratando de poner su buena voluntad y hacer el gesto. Al mes, una de ellas, me escribió una carta desde Bélgica, donde decía: “No sabe usted lo que yo le agradezco por lo que hicieron por mí. Yo nunca viví mi fe como la estoy viviendo gracias a ponerme en esa cola sin entender. Lo que yo viví y experimenté de mi fe le agradezco tremendamente”. 

El modo de rezar incluye la vida

Julián Zini nació en Corrientes en 1939, y a mediados de los ’80, fue reconocido entre grupos chamameceros como “Los de Imaguaré” y “Reencuentro”. 
En la actualidad es líder del grupo “Neike Chamigo”. Realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Menor en la ciudad de Corrientes, y los completó en el Seminario Mayor de La Plata, (Buenos Aires). 
Se ordenó sacerdote en 1963 cuando Alberto Devoto inauguró el obispado de Goya. Fue cura párroco en las ciudades de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Goya.
Con el mate lavado, salió la buena costumbre de decir: gracias colectivamente, antes que el cebador quede mal parado.
Volvemos a la cultura guaranga, y el pai recuerda su libro “Chamamé, un modo de ser”, (editora patria grande), donde destacó al investigador y músico Pocho Roch: 
nuestro género musical litoraleño más antiguo, como todos los bienes culturales del hombre, tuvo su origen y sus tiempos. 
Y a pesar de sus influencias mantuvo siempre, debido a su ancestral carácter religioso, su nombre auténticamente guaraní de chamamé, concepto que funde la danza, la música, el ritual con la cultura del pueblo. En esta línea, designaba de antiguo las distintas formas de los Ñeé Mboé Yeroquí o rezos-danzas, que era para el pueblo originario guaraní su natural modo de orar en comunidad.
Fíjese que hay un valor allí intrínseco que es, que este modo de rezar, incluye la vida, incluye la cultura, incluye el modo de ser, el modo de hacer, el modo de expresarse, el modo de bailar, el modo de gozar, el modo de comer, el modo de tocar. Todo. Es vital. Eso es lo que le grabó tanto a los guaraníes a pesar de la invasión cultural que fueron las misiones. 
El cura venía y se entregaba del todo, le daba su vida, sus sueños, su salud; y ellos, también le daban todo y trataban de que el culto agarrara todo, todo el día rezando, todo el día cantando. 
De alguna forma, hicieron un trabajo que no se hizo en ningún lado. Se le vive pegando a lo religioso pero es no entenderlo. Por eso, el anticlericalismo boludo de fin de siglo liquidó los pueblos y construyó ciudades encima para que no quede nada. 
El pueblo pueblo es devoto. La gente sencilla y sus parientes, el camionero, el pueblo pueblo es quien se lleva su fe. El pueblo te dice dónde tenés que estar.
 Las cosas tienen que ser desde y con el pueblo, desde y con, no hacia y para; sino desde y con. Eso es clave en el magisterio argentino. No es objeto, es sujeto. El pueblo es sujeto. 

El ayudará

Para Zini, no está bien determinado dónde nació Antonio Gil porque la historia del gaucho es pura tradición oral:
Nosotros estamos tratando de salvar lo que primero recogimos aquí porque después se inventaron cosas. Se nos velaron cosas. Lo pasaron para usarlo como Autonomista, lo enredaron con las batallas internas de Corrientes; pero lo cierto es que Antonio Gil fue federal. 
La Federación durante los años 1840,1849, 1850, entra en los datos que había atesorado la gente en sus oídos. Pero después vinieron los inventos para radioteatros, fabularon historias y metieron cosas y lo hicieron autonomista.
 Todo eso pasó después de la Guerra del Paraguay. Entonces hay toda una mezcla. Y eso es culpa de la Iglesia, culpa de los curas que se cagaron de risa cuando yo quise hacer eso. Yo era párroco cuando aquí empezó el fenómeno, y me fui y el intendente no quería saber nada, el comisario se borró y los curas se rieron.  Después pidieron perdón, veinte años después; pero la silla desocupada la ocupa el diablo.
Lo más cercano a la realidad es que perteneció a los federales. Fue un gaucho federal, un hombre de las milicias, que en un momento dado no quiere participar, se rebela, y no es que se rebela sólo porque se enojó contra fulano. 
Generalmente, para alzarse tenía que haber una causa seria, y tenía que ser una injusticia. Y una causa injusta en muchos lugares del país, en muchas provincias fue querer mandarlos al Paraguay a pelear contra los paraguayos. Cuando, por ejemplo, de esta zona, se fueron quinientos tipos a pelear a favor del Paraguay. 
Una de las causas fundamentales del alzarse que era rebelarse y ser declarado traidor a la patria por Bartolomé Mitre que lo pone clarito, y el traidor a la patria debía ser preso y ajusticiado, es el no querer ir a pelear a la Guerra de la Triple Alianza. 
Sobre el relato del milagro que hace con el ejecutor, es una versión que también la completaron después, y la trabajaron; pero fue fundamentalmente  algo que había quedado que si le invocaban, él iba a ayudar. 
La versión más común que nosotros encontramos es que fue degollado, después otros dicen que lo fusilaron. Puede ser. El tema que era común es que a esa gente se la llevara a juzgar a otro lado y en el camino, la autoridad del lugar lo liquidaba. 
Lo de Robin Hood, fue un invento de la gente que no conoce la zona. El de afuera, el forastero lo aplica. 
Acá toda persona alzada vive en la clandestinidad, y si vive en la clandestinidad entra en contacto con la gente por afecto, y por conocimiento. Intercambia objetos que necesita. 
Lo más posible es que haya faenado animales en una zona ganadera como ésta, y cuando anduvo por el campo  lo primero que encontró fue una vaca. 
Y no colgó un animal para comerlo a pedazos asados; si hizo una cosa de esas, seguramente se encargó de repartir. Y a la vez, la gente le agradecía, eso se hace en el mundo guarango, en el mundo de los pobres.

 El Santuario

Apenas entrada la década de los años 70,  un grupo de religiosos liderados por Julián Zini realizó un trabajo sobre lo que estaba sucediendo en las Picadas. Esa investigación se presentó en Santo Tomé, (Provincia de Corrientes), y luego fue la base del libro del investigador folclórico en la zona guaranítica, Miguel Raúl López Breard. 
Después  nacieron un montón de datos que aparecen hoy como oficiales y que para Zini fueron invento de algunos escritores para darle fuerza de tradición oral. 
“Así se crearon las cosas”, dijo Zini. 
“Antes eran banderas, y no había nada. Era una ermita muy chiquita y banderas por todos los espinillos y algunas tacuaras, y las cruces de fierro. Era un cruce pelado de caminos. Yo tengo una foto ahí del año 1971 cuando hicimos la primera canción. 
Se alzó antes de la Guerra de la Triple Alianza, porque en ese momento se daban los ajusticiamientos de los que no querían ir. A lo mejor se fue y desertó pero de eso no hay datos,” recordó el pai mercedino. 
Zini se enoja cuando se lo encuadra como pagano al culto del gaucho. “Pagano no digas. Es un culto según la primera evangelización. Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de evangelización de los jesuitas acá en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser. 
La primera evangelización se hizo cultura, bien o mal, cómo pudo; pero está. Lo que se enseñó para vivir la fe se hizo un modo de ser. Entonces, peregrinar para nosotros es un modo de ser. No manda el cura a que se peregrine, las doscientos mil personas no vienen peregrinando porque los mandan los curas el 8 de enero. 
Yo encontré gracias a Dios, curitas que vienen con su gente, acompañan a su pueblo. Pero aquí hay un modo de ser propio de nuestro pueblo que estalló precisamente porque no hay otro modo. Se expresan,  desde la misma iglesia a la cual la gente se siente perteneciente; pero también se siente con libertad de expresar lo que siente porque la misma iglesia le enseñó a ser así.
En su última carta, el obispo dijo; “estamos cumpliendo con un culto de veneración campesina, tradicional de nuestro pueblo que junta la música, el rezo, el baile, la comida, la invitación”. Todo eso está pero no es que ahora hacemos eso, siempre fue así. Desde los ocho años mi padre me trajo a rezar, era camionero y después como cura viví todo el proceso.”

 Hacia la tierra sin mal

Cuando se trata tradiciones populares, de tradiciones en peregrinaje del pueblo guaranítico, o de la cultura guaranga, no se puede soslayar la presencia en el imaginario de la búsqueda eterna de la tierra sin mal. 
En esa búsqueda de raíces, el concepto y la fe en la tierra sin mal siempre está; es la base de eso. Quizá en otra región no se hubiera dado tantos gauchos alzados que terminaron en altares.  
“Nuestros guaraníes también han recibido por las buenas y por las malas. Recibieron con la metodología y con la pedagogía de su tiempo. Recibieron encima de lo suyo, una serie de elementos que son los cristianos y allí se hizo y se forjó un modo de ser que tiene cosas que el pueblo las hace espontáneamente como su modo de ser; y otras, que las inventó para poder seguir siendo como quería ser. 
El pueblo originario guarda una serie de cosas y nuestro pueblo es sujeto. Por eso si aquellos que le siguen catequizando o debiéramos catequizar a nuestro pueblo, le diéramos elementos liberadores, que esa es la verdadera evangelización, podría enriquecerse todo eso, y no simplemente vivir rechazando o defendiéndose. 
El pueblo hoy dispara de los curas en vez de llamarle. No llama. No invita. Gracias a Dios hay gente que pescó la cosa y acompaña a su pueblo. Todo esto está dicho y mandado por el Episcopado. 
Yo ayer le decía a mi obispo: Agarrá el documento de San Miguel, en Pastoral Popular, está cómo tenemos que tratar estos hechos, estas manifestaciones de fe. 
Ya está dicho. Pero no se conoce lo que se escribe. Algunos ni les interesan. Tuve la suerte de trabajar en eso; entonces, gracias a Dios, cuento con ese material, y con esa doctrina, o enseñanza del magisterio eclesiástico. 
La Iglesia argentina tiene cosas muy lindas y es la que ha aportado sobre esto en el Continente.

¿La Iglesia acepta la cruz de Gil? 

Lo que pasa es que si vos empezás a analizar la cosa, lo que nuestro pueblo venera es la cruz de tal fulano, la cruz de Veloso, la cruz de Francisco López. La cruz. 
Pero el tema es que el pueblo sólo va a ir haciendo que esas personas sean consideradas como tales. Y no les dicen que son santos, la gente es muy sabia en ese aspecto, dice: Es difunto pero hace milagro y me ayuda. “Alcanzó con Dios” te dicen. 
Eso mismo transformarlo con lo de San La Muerte que es otro tema que va a ir asomando. También aprovechan para sacarlo de ahí. 
¿Por qué? ¿Dónde está la fiesta? ¿La fiesta del 15 de agosto, o alrededor del 15 de agosto? ¿Y el 15, qué fiesta es para el pueblo de Dios desde hace 500 años? 
El tránsito a la Gloria. La asunción de la Virgen. 
Eso te está hablando a vos de alguien que pasa por la muerte, y no que se queda en la muerte. 
¿Qué es la muerte? 
No existe la muerte. Existe el Señor de la Muerte que es el que venció a la muerte. 
¿Quién es? 
El resucitado. Por eso hay un Santuario desde 1690. 

                                     La oración de los milagros

                                     ¡Oh venerado! Gauchito Gil
                                     Te pido que intercedas
                                     Ante Dios, por mi pedido:
                                      ………………………….
                                     Y te prometo,
                                     ante Dios Todopoderoso
                                     …………………………..
                                     Te haré ver
                                     Mi agradecimiento
                                     Y mi Fe
                                     En Dios y en vos Gauchito Gil
                                     Amén

(Por Pedro Jorge Solans)- Más de 300.000 promeseros y devotos se congregaron en su santuario en Mercedes, Corrientes. El Diario publica una entrevista al sacerdote -ya fallecido- Julían Zini, quien fuera uno de los estudiosos más importante de la vida del gaucho venerado.


Conversaciones sobre Antonio Gil con el pai Julián Zini

Por Pedro Jorge Solans                    

(Extraído de su libro Los Milagros del Gauchito Gil.)     

 

                       

Solans, Zini y Joselo Schuap en el teatro Vera de Corrientes.

 

La gracia que desprende una imagen

El paí Julián Zini, uno de los grandes estudiosos de las manifestaciones populares de la Fe, señaló que el culto al Gaucho Gil no es pagano, sino  un culto según la primera evangelización.

“Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de Evangelización de los jesuitas en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una Fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser. Lo que estamos haciendo con Antonio Gil es lo que aprendimos hace trescientos años”; señaló el sacerdote católico, poeta, músico popular e intérprete dedicado al lenguaje y al cancionero del chamamé.

Zini, que formó parte desde 1967 del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo junto a Miguel Ramondetti, Osvaldo Catena, Domingo Bresci, y Luis Farinello, entre otros, insiste en que la Iglesia Católica debe comprometerse con estas manifestaciones populares.

El invierno se hacía notar en el Litoral pero no podía con los naranjales y el verde descendiente del Trópico. Zini no recibió en su casa de Mercedes, y con la cortesía guaranga, nos advirtió de su poco tiempo, aunque también invitó mate y puso a calentar agua.

Con la conversa puesta a punto se olvidó del tiempo, y los temas que lo apasionan lo transportaron a otro mundo sin horario, o sea, a un vuelo por la eternidad:

“Con respecto a la historia de Antonio Gil, hay una serie de deformaciones que nos vienen imponiendo desde afuera por no asumirnos nosotros a tiempo; por ejemplo, el “gauchito”. El “gauchito” no existe para nosotros. Cuando decimos “gauchito”, estamos señalándolo con un diminutivo que nos viene del guaraní, del yopará que es la mezcla del castellano con guaraní; y surgió cuando se prohibió el guaraní.

 El hombre de alguna forma fue buscando cómo hablar en castellano pero mezcla el guaraní.

Entonces el diminutivo para nosotros es cariñoso, es afectivo. Nosotros decimos “Antonito” pero no quiere decir que es un muchachito, ni que es un chiquito sino que es cariñoso. A la criatura le decimos “che patroncito”, “mi patroncito”; al patrón le tenemos bronca, pero porque te gobierna y te quiere. Y nos metieron de afuera ese diminutivo. No existe el “gauchito”, existe sí vos le llamas “Antonito”.

Nosotros no vamos a decir el “gauchito”; le decimos Antonio porque da pie a que el otro que no conoce desfigure.

A lo mejor allí atrás hay una autodefensa del pueblo que al achicarlo impide que el poder clerical lo sacuda. Puede ser. Tanto ha sufrido el pueblo que es astuto. Tiene astucia y sabiduría.

En el guaraní hay un “de acá para dentro y un de acá para afuera”. Esas cosas que están en un modo de concebir, de pensar, es cultura. Eso es lo que nosotros llamamos modo de ser. Nosotros en el verso decimos salvar nuestra verdad, la verdad es eso que todavía está. Y después hay enancado un mundo aprovechador, negociador, comerciante, consumista que de atrás te maneja el acto religioso. No te deja rezar porque te encaja la música. Ese recuperar el espacio religioso es muy viejo.

Pero no sólo tenemos esa deformación en la vida de Antonio Gil. También, hicieron una película de un gurí de dieciséis, diecisiete años, en una villa de Buenos Aires, que lo hacían robar a lo Robin Hood para darle a los pobres. Tampoco entendieron lo que es el alzarse acá. Lo que es un hombre alzado. El alzarse o  rebelarse, es ir contra la injusticia que ya  es tema de gente grande, y no de chicos. Todo esto está en un modo cultural de ser.

Y, si la vida de Gil, se la ubica antes o durante la Guerra contra el Paraguay, con más razón, el concepto de hombre alzado es otro y no de un mero Robin Hood.

En ese tiempo, hubo muchísimos hombres, gente del interior, -de La Rioja, de Córdoba, de Entre Ríos y de Corrientes- que no quisieron pelear contra el Paraguay. Al contrario, hubo gente que peleó a favor del Paraguay. Y, a esos hombres, (Bartolomé) Mitre y el Gobierno de Buenos Aires los declararon, traidores a la Patria; y se volvieron desertores, clandestinos; es decir, gauchillos, alzados.

Entonces; al Gaucho Antonio Gil  hay que contextualizarlo cultural e históricamente, y veremos, que es una expresión muy rica para nuestro pueblo: Alguien, que no quiso pelear contra sus hermanos y que representa a un montón de gente, te está mostrando una enseñanza más grande que la de un ladrón bondadoso.

Fíjese que sólo al General (Justo José de) Urquiza se le fueron 6.000 soldados. De ahí que detrás de la rebeldía de Gil hay una causa mucho más grande que un supuesto cuatrero, y gracias a Dios, a través de esto, podemos descubrirlo.”

- ¿Por qué los pueblos siempre toman a los rebeldes y lo llevan a los altares?

Imagínate quinientos años rebelándose. Lleva todo eso atrás. Hay un cauce de verdad. Aunque pienso que hay varios elementos:

Antonio Gil fue una persona que se rebeló. Fue uno de los tantos, -hay más de sesenta casos en la historia de Corrientes-, que se levantaron contra la autoridad injusta. Y al levantarse contra la autoridad injusta, se rebelaron, y al alzarse, tuvieron que pasar a la clandestinidad, y terminaron desertores, o gauchillos, o  terminaron mal. Pero eso pasó, gracias a Dios, en toda nuestra región.

Y creo que viene de los pueblos originarios, principalmente, de los guaraníes que no aceptaban ciertas cosas. Todavía nosotros tenemos clarito lo que es el encomendero y el encomendado en Corrientes. Hay una cultura que es del encomendero, del patrón, y hay una cultura que es nuestra, y se llama guarango.

La cultura del pueblo guarango que fue menospreciada, y ahora, resulta que somos famosos en el mundo por el chamamé.

¿Cómo si el chamamé era cosa de guarangos, del de la orilla? ¿Cómo ahora resulta que tenemos cátedras en las universidades, cátedra de chamamé?¿Cómo es el asunto?¿Cómo qué ahora el chamamé es cantado en la catedral?¿Cómo es el asunto?

Y allí se produce el choque. Yo pedí que se superara una vez por todas ese encuadre en dónde algunos se creen sabios e intelectuales cultos, y “culturosos”, y desprecian al pueblo, -que es el que lleva y el que asegura la continuidad de esos valores guarangos, y que son los que nos dan identidad-, desvalorizan lo popular porque tienen visos no sólo de guarango sino de pobreza.

Cuando yo fui a hablar con el intendente de Mercedes para que estemos presentes y veamos cómo podíamos organizar eso que se estaba dando en el santuario de Gil, me dijo:

- ¿Cómo, usted payé?

-Sí le dije; yo rezo donde reza la gente.

-No; pero eso es de ignorante, “superstición”; me contestó.

Esas pautas culturales están en la cabeza de la mayoría de los curas; porque es un cliché cultural de desprecio y de menosprecio.

Lo mismo pasa a otro nivel con Itatí, reconocido por la Iglesia en cierto aspecto, y en otro, tolerado, pese a ser la máxima expresión religiosa del país. Parece que dicen hasta Itatí, y punto. Lo demás ya es “superstición”, es “pagano”.

Nuestro obispo Alberto Devoto, (Goya), nos decía; “si ustedes quieren en serio aprender a rezar, vayan y siéntense en el último asiento del camarín de la virgen y quédense una hora allí viendo como reza la gente”.

Ese era un sacerdote que entendió y quería servir a su pueblo. El otro obispo que vino era alemán y se pasó noches enteras rezándole a la Virgen, y pidiéndole que le enseñara a entender qué hace la gente cuando toma gracia de una imagen. Y una vez, que lo entendió, nos mostró el ejemplo: Lloraba con su pueblo viendo entrar a la Virgen.

Yo he visto a Madres Superioras, Generalas de Congregaciones Religiosas que no entendían cómo nosotros le hacíamos un culto a la Virgen, y tocábamos la imagen, y tomábamos gracias, qué cinta, qué vestido, qué ropa. Se pusieron en la fila sin creer; sino tratando de poner su buena voluntad y hacer el gesto. Al mes, una de ellas, me escribió una carta desde Bélgica, donde decía: “No sabe usted lo que yo le agradezco por lo que hicieron por mí. Yo nunca viví mi fe como la estoy viviendo gracias a ponerme en esa cola sin entender. Lo que yo viví y experimenté de mi fe le agradezco tremendamente”.

 

El modo de rezar incluye la vida

Julián Zini nació en Corrientes en 1939, y a mediados de los ’80, fue reconocido entre grupos chamameceros como “Los de Imaguaré” y “Reencuentro”.

En la actualidad es líder del grupo “Neike Chamigo”. Realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Menor en la ciudad de Corrientes, y los completó en el Seminario Mayor de La Plata, (Buenos Aires).

Se ordenó sacerdote en 1963 cuando Alberto Devoto inauguró el obispado de Goya. Fue cura párroco en las ciudades de Mercedes, Curuzú Cuatiá y Goya.

Con el mate lavado, salió la buena costumbre de decir: gracias colectivamente, antes que el cebador quede mal parado.

Volvemos a la cultura guaranga, y el pai recuerda su libro “Chamamé, un modo de ser”, (editora patria grande), donde destacó al investigador y músico Pocho Roch:

nuestro género musical litoraleño más antiguo, como todos los bienes culturales del hombre, tuvo su origen y sus tiempos.

Y a pesar de sus influencias mantuvo siempre, debido a su ancestral carácter religioso, su nombre auténticamente guaraní de chamamé, concepto que funde la danza, la música, el ritual con la cultura del pueblo. En esta línea, designaba de antiguo las distintas formas de los Ñeé Mboé Yeroquí o rezos-danzas, que era para el pueblo originario guaraní su natural modo de orar en comunidad.

Fíjese que hay un valor allí intrínseco que es, que este modo de rezar, incluye la vida, incluye la cultura, incluye el modo de ser, el modo de hacer, el modo de expresarse, el modo de bailar, el modo de gozar, el modo de comer, el modo de tocar. Todo. Es vital. Eso es lo que le grabó tanto a los guaraníes a pesar de la invasión cultural que fueron las misiones.

El cura venía y se entregaba del todo, le daba su vida, sus sueños, su salud; y ellos, también le daban todo y trataban de que el culto agarrara todo, todo el día rezando, todo el día cantando.

De alguna forma, hicieron un trabajo que no se hizo en ningún lado. Se le vive pegando a lo religioso pero es no entenderlo. Por eso, el anticlericalismo boludo de fin de siglo liquidó los pueblos y construyó ciudades encima para que no quede nada.

El pueblo pueblo es devoto. La gente sencilla y sus parientes, el camionero, el pueblo pueblo es quien se lleva su fe. El pueblo te dice dónde tenés que estar.

 Las cosas tienen que ser desde y con el pueblo, desde y con, no hacia y para; sino desde y con. Eso es clave en el magisterio argentino. No es objeto, es sujeto. El pueblo es sujeto.

El ayudará

Para Zini, no está bien determinado dónde nació Antonio Gil porque la historia del gaucho es pura tradición oral:

Nosotros estamos tratando de salvar lo que primero recogimos aquí porque después se inventaron cosas. Se nos velaron cosas. Lo pasaron para usarlo como Autonomista, lo enredaron con las batallas internas de Corrientes; pero lo cierto es que Antonio Gil fue federal.

La Federación durante los años 1840,1849, 1850, entra en los datos que había atesorado la gente en sus oídos. Pero después vinieron los inventos para radioteatros, fabularon historias y metieron cosas y lo hicieron autonomista.

 Todo eso pasó después de la Guerra del Paraguay. Entonces hay toda una mezcla. Y eso es culpa de la Iglesia, culpa de los curas que se cagaron de risa cuando yo quise hacer eso. Yo era párroco cuando aquí empezó el fenómeno, y me fui y el intendente no quería saber nada, el comisario se borró y los curas se rieron.  Después pidieron perdón, veinte años después; pero la silla desocupada la ocupa el diablo.

Lo más cercano a la realidad es que perteneció a los federales. Fue un gaucho federal, un hombre de las milicias, que en un momento dado no quiere participar, se rebela, y no es que se rebela sólo porque se enojó contra fulano.

Generalmente, para alzarse tenía que haber una causa seria, y tenía que ser una injusticia. Y una causa injusta en muchos lugares del país, en muchas provincias fue querer mandarlos al Paraguay a pelear contra los paraguayos. Cuando, por ejemplo, de esta zona, se fueron quinientos tipos a pelear a favor del Paraguay.

Una de las causas fundamentales del alzarse que era rebelarse y ser declarado traidor a la patria por Bartolomé Mitre que lo pone clarito, y el traidor a la patria debía ser preso y ajusticiado, es el no querer ir a pelear a la Guerra de la Triple Alianza.

Sobre el relato del milagro que hace con el ejecutor, es una versión que también la completaron después, y la trabajaron; pero fue fundamentalmente  algo que había quedado que si le invocaban, él iba a ayudar.

La versión más común que nosotros encontramos es que fue degollado, después otros dicen que lo fusilaron. Puede ser. El tema que era común es que a esa gente se la llevara a juzgar a otro lado y en el camino, la autoridad del lugar lo liquidaba.

Lo de Robin Hood, fue un invento de la gente que no conoce la zona. El de afuera, el forastero lo aplica.

Acá toda persona alzada vive en la clandestinidad, y si vive en la clandestinidad entra en contacto con la gente por afecto, y por conocimiento. Intercambia objetos que necesita.

Lo más posible es que haya faenado animales en una zona ganadera como ésta, y cuando anduvo por el campo  lo primero que encontró fue una vaca.

Y no colgó un animal para comerlo a pedazos asados; si hizo una cosa de esas, seguramente se encargó de repartir. Y a la vez, la gente le agradecía, eso se hace en el mundo guarango, en el mundo de los pobres.

El Santuario

Apenas entrada la década de los años 70,  un grupo de religiosos liderados por Julián Zini realizó un trabajo sobre lo que estaba sucediendo en las Picadas. Esa investigación se presentó en Santo Tomé, (Provincia de Corrientes), y luego fue la base del libro del investigador folclórico en la zona guaranítica, Miguel Raúl López Breard.

Después  nacieron un montón de datos que aparecen hoy como oficiales y que para Zini fueron invento de algunos escritores para darle fuerza de tradición oral.

“Así se crearon las cosas”, dijo Zini.

“Antes eran banderas, y no había nada. Era una ermita muy chiquita y banderas por todos los espinillos y algunas tacuaras, y las cruces de fierro. Era un cruce pelado de caminos. Yo tengo una foto ahí del año 1971 cuando hicimos la primera canción.

Se alzó antes de la Guerra de la Triple Alianza, porque en ese momento se daban los ajusticiamientos de los que no querían ir. A lo mejor se fue y desertó pero de eso no hay datos,” recordó el pai mercedino.

Zini se enoja cuando se lo encuadra como pagano al culto del gaucho. “Pagano no digas. Es un culto según la primera evangelización. Nosotros tuvimos ciento cincuenta años de evangelización de los jesuitas acá en nuestros pueblos. Todo eso se enseñó ahí. Es una fe simbólica concreta con lo que es una cultura, un modo de ser.

La primera evangelización se hizo cultura, bien o mal, cómo pudo; pero está. Lo que se enseñó para vivir la fe se hizo un modo de ser. Entonces, peregrinar para nosotros es un modo de ser. No manda el cura a que se peregrine, las doscientos mil personas no vienen peregrinando porque los mandan los curas el 8 de enero.

Yo encontré gracias a Dios, curitas que vienen con su gente, acompañan a su pueblo. Pero aquí hay un modo de ser propio de nuestro pueblo que estalló precisamente porque no hay otro modo. Se expresan,  desde la misma iglesia a la cual la gente se siente perteneciente; pero también se siente con libertad de expresar lo que siente porque la misma iglesia le enseñó a ser así.

En su última carta, el obispo dijo; “estamos cumpliendo con un culto de veneración campesina, tradicional de nuestro pueblo que junta la música, el rezo, el baile, la comida, la invitación”. Todo eso está pero no es que ahora hacemos eso, siempre fue así. Desde los ocho años mi padre me trajo a rezar, era camionero y después como cura viví todo el proceso.”

Hacia la tierra sin mal

Cuando se trata tradiciones populares, de tradiciones en peregrinaje del pueblo guaranítico, o de la cultura guaranga, no se puede soslayar la presencia en el imaginario de la búsqueda eterna de la tierra sin mal.

En esa búsqueda de raíces, el concepto y la fe en la tierra sin mal siempre está; es la base de eso. Quizá en otra región no se hubiera dado tantos gauchos alzados que terminaron en altares. 

“Nuestros guaraníes también han recibido por las buenas y por las malas. Recibieron con la metodología y con la pedagogía de su tiempo. Recibieron encima de lo suyo, una serie de elementos que son los cristianos y allí se hizo y se forjó un modo de ser que tiene cosas que el pueblo las hace espontáneamente como su modo de ser; y otras, que las inventó para poder seguir siendo como quería ser.

El pueblo originario guarda una serie de cosas y nuestro pueblo es sujeto. Por eso si aquellos que le siguen catequizando o debiéramos catequizar a nuestro pueblo, le diéramos elementos liberadores, que esa es la verdadera evangelización, podría enriquecerse todo eso, y no simplemente vivir rechazando o defendiéndose.

El pueblo hoy dispara de los curas en vez de llamarle. No llama. No invita. Gracias a Dios hay gente que pescó la cosa y acompaña a su pueblo. Todo esto está dicho y mandado por el Episcopado.

Yo ayer le decía a mi obispo: Agarrá el documento de San Miguel, en Pastoral Popular, está cómo tenemos que tratar estos hechos, estas manifestaciones de fe.

Ya está dicho. Pero no se conoce lo que se escribe. Algunos ni les interesan. Tuve la suerte de trabajar en eso; entonces, gracias a Dios, cuento con ese material, y con esa doctrina, o enseñanza del magisterio eclesiástico.

La Iglesia argentina tiene cosas muy lindas y es la que ha aportado sobre esto en el Continente.

¿La Iglesia acepta la cruz de Gil?

Lo que pasa es que si vos empezás a analizar la cosa, lo que nuestro pueblo venera es la cruz de tal fulano, la cruz de Veloso, la cruz de Francisco López. La cruz.

Pero el tema es que el pueblo sólo va a ir haciendo que esas personas sean consideradas como tales. Y no les dicen que son santos, la gente es muy sabia en ese aspecto, dice: Es difunto pero hace milagro y me ayuda. “Alcanzó con Dios” te dicen.

Eso mismo transformarlo con lo de San La Muerte que es otro tema que va a ir asomando. También aprovechan para sacarlo de ahí.

¿Por qué? ¿Dónde está la fiesta? ¿La fiesta del 15 de agosto, o alrededor del 15 de agosto? ¿Y el 15, qué fiesta es para el pueblo de Dios desde hace 500 años?

El tránsito a la Gloria. La asunción de la Virgen.

Eso te está hablando a vos de alguien que pasa por la muerte, y no que se queda en la muerte.

¿Qué es la muerte?

No existe la muerte. Existe el Señor de la Muerte que es el que venció a la muerte.

¿Quién es?

El resucitado. Por eso hay un Santuario desde 1690.

 

 

                                      La oración de los milagros

                                     ¡Oh venerado! Gauchito Gil

                                     Te pido que intercedas

                                     Ante Dios, por mi pedido:

                                      ………………………….

                                     Y te prometo,

                                     ante Dios Todopoderoso

                                     …………………………..

                                     Te haré ver

                                     Mi agradecimiento

                                     Y mi Fe

                                     En Dios y en vos Gauchito Gil

                                     Amén

                  

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