Revolución feminista “a compas”. Flamencas por derechos

Por José María Cotarelo Asturias Granada, España

José Mª Cotarelo Asturias

Fotografías gentileza de Elena Valdivia

 

Con motivo del Día  Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, un grupo de artistas flamencas, capitaneado por la gran cantaora Sensi Martos, que nos recordó por su fuerza arrolladora a la mítica Lola Flores, realizaron un espectáculo musical en el emblemático local Eshavira. Las artistas se dejaron el alma y la voz en lo que hicieron, a pesar del sonido, manifiestamente mejorable. En el cante la zaidinera Sensi Martos junto con la rumana Jihan, la cual interpretó composiciones llenas de realismo, sentimiento y arte; en la guitarra, la mágica Pilar Alonso, bien conocida en estas y otras latitudes por su gran labor en pro de la música y su arte y sensibilidad musical, junto con Yuta, otra guitarra  flamenca armónica venida del norte, concretamente de Finlandia; en el baile, una gran promesa a tener en cuenta, Manuela “la isleña” venida de Francia, que supo transmitir emoción, fuerza y hondura, en la percusión la chilena Erika, que también bailó por tarantos.

 

Interpretaron el Djelem, (himno internacional del pueblo rumano, cuyos versos están inspirados en la persecución a estos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial) Tangos del Almendro, el Tango de las Madres Locas incluido en el CD “Kamaleónica”, del recordado Cano, Réquiem, en memoria a De Lucía, taranto (baile), una petenera, alegrías para baile, “Estrella”, del llorado Enrique Morente y un fin de fiesta por bulerías y rumbas.

La granadina Sensi, formada para el cante en Sevilla, Jerez de la Frontera y Portugal  tiene un amplísimo currículo artístico y ha recorrido escenarios desde La Habana a Japón, pasando por Roma, Polonia y otros muchos países. Ya en su trabajo “Kamaleónica” demostró la versatilidad de su voz con el jazz, el tango o la salsa, además del flamenco, donde se mueve como pez en el agua; ahora regresa con este espectáculo lleno de pasión, donde aflora su raíz flamenca, su deje antiguo, su voz hecha de fragua y de sentimientos.

El espectáculo reclamaba la presencia y poderío de la mujer en el flamenco y su importante papel, en un mundo en el que tradicionalmente se ha valorado más lo masculino. Quizá por eso fue ampliamente aplaudida la versión del bolero “Corazón loco” escrito por Richard Dannenberg y popularizado en España por Antonio Abad Lugo “Machín” pero esta vez en versión femenina, que fue largamente celebrada.

El local abarrotado y el público puesto en pie que les brindó una larga ovación dio fe de lo allí vivido. Una noche memorable para el recuerdo que esperamos poder ver de nuevo en otros escenarios.

Comentarios