El mundo convulsionado
Una guerra continental en ciernes
por Mariano Saravia, magister en Relaciones Internacionales.La posibilidad de tener una guerra de grandes dimensiones en Sudamérica es real y amenazante. Sin embargo, no tomamos consciencia de ese peligro, la cuestión no está en la tapa de los diarios ni se debate en los noticieros, como si no fuera a afectarnos si esa posibilidad de vuelve realidad.
Estados Unidos acaba de cerrar ilegal e ilegítimamente el espacio aéreo de Venezuela, y esto ya es una agresión concreta, pasando la raya del simple amedrentamiento. Hasta ahora, el Imperio estadounidense llenó de buques de guerra, aviones, helicópteros y marines el sur del Caribe, pero nadie parece inmutarse. Hasta ahora, ese mismo imperio, por orden del «Calígula» que lo gobierna, asesinó extrajudicialmente a más de 80 personas, acusándolas sin pruebas de ser narcotraficantes, tanto en el Caribe como en el Pacífico. La agresión no es solo a Venezuela sino también a Colombia. Más de 80 seres humanos asesinados a sangre fría cuando podrían perfectamente haber sido detenidos y enjuiciados, para saber si realmente eran lo que dice Trump que eran. Pero a nadie le importó.
Ahora, el presidente estadounidense fue más allá y cerró unilateralmente e ilegalmente el cielo de Venezuela. Lo hizo con amenazas, como suele actual, cual matón de esquina. Y el resultado es que 7 compañías dejaron de volar a y desde Venezuela, ellas son: Latam, Turkish, Iberia, TAP (portuguesa) GOL y Avianca. Esto, por supuesto afecta totalmente la economía y el comercio venezolano, sumándose a las sanciones que ya vienen golpeando al país caribeño. Pero la medida no afecta sólo al comercio, sino a la vida cotidiana de decenas de miles de personas, venezolanas y no venezolanas, que necesitan moverse por distintos motivos, desde cuestiones familiares, hasta educativas, artísticas y de salud.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, salió públicamente a cuestionar el accionar imperialista de Trump. En su cuenta de X, Petro dijo: «¿Bajo qué norma del derecho internacional un presidente (en alusión a Trump) puede cerrar el espacio aéreo de otro país? Un espacio aéreo nacional no lo puede cerrar un presidente extranjero y aceptar esto sería el fin del concepto de soberanía nacional y del derecho internacional». También subrayó que ningún Estado puede actuar fuera de los marcos establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo al que pidió convocar de manera inmediata para evaluar la situación. Además, el gobierno colombiano remarcó que no existe ninguna autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para operaciones militares contra Venezuela.
El fin de semana, Trump habló por teléfono con Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. Consultado por los periodistas, el presidente estadounidense respondió: «No diría que salió bien ni mal, fue solo una llamada telefónica». Sin embargo, el senador republicano Markwayna Mullin sí dio más precisiones: «Le dimos a Maduro la oportunidad de irse. Le dijimos que podía irse a Rusia o a otro país».
En tanto, Venezuela sigue preparándose para defenderse, en caso de un eventual ataque estadounidense. Más allá de la Fuerza Armada Bolivariana, en Venezuela hay más de un millón de combatientes armados y organizados en milicias, dispuestas a defender a su país de una eventual invasión, o de un ataque aéreo.
En ese caso, Sudamérica dejaría de ser una región de paz como lo es desde hace mucho tiempo. De hecho, las últimas guerras, tanto la que mantuvieron Ecuador y Perú en 1995, como la de las Malvinas en 1982, fueron guerras muy circunscriptas a un área geográfica y muy encapsuladas en ámbitos militares, sino afectar demasiado a población civil. Para encontrar una guerra de gran magnitud hay que remontarse hasta la década de 1930 con la Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay con Bolivia. Y para encontrar guerras que hayan afectado masivamente a población civil, hay que retrotraerse hasta el siglo 19, con la Guerra del Pacífico (Chile contra Bolivia y Perú) o a la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Uruguay y Brasil contra el Paraguay).
Hoy, una guerra de dimensiones, está más cerca que nunca, y no reaccionamos. Incluso, podría involucrar a otros países si gobiernos alineados con el Imperio estadounidense, como el de Milei, decidiera participar de alguna manera contra un país hermano. Pero, aunque eso no ocurriera, una eventual invasión yanqui a Venezuela generaría una crisis humanitaria de tales dimensiones que, solo el problema de los refugiados, afectaría a cada rincón de Sudamérica.