El mundo en crisis
Donald Trump y la amenaza de una guerra en el Caribe y Sudamérica (Parte 1)
por Mariano Saravia y Ricardo Corzo Moreno.La posibilidad de tener una guerra de grandes dimensiones en el Caribe y Sudamérica es real y amenazante. Sin embargo, no tomamos consciencia de ese peligro, la cuestión no está en la portada de los periódicos (tanto impresos como digitales) ni se debate en los noticieros, o en los programas de análisis y opinión. En las redes sociales hay mucha gente aupando una intervención militar gringa, sin saber de lo que hablan o de las trágicas consecuencias, «La rebelión de los idiotas» o «la invasión de los idiotas/imbéciles», como diría Umberto Eco.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, actúa según sus impulsos y totalmente fuera de la legalidad internacional. Insulta a Venezuela, luego dice que puede hablar con el presidente Nicolás Maduro, luego lo cataloga como narcoterrorista, después sí habla por teléfono con él, pero luego cierra de facto el espacio aéreo de Venezuela, y avisa que ahora va a tomar acciones militares por tierra, y de paso también advierte a Colombia. El presidente Gustavo Petro, defiende la soberanía de Venezuela, consciente de lo que ocurra en el hermano país, afectara directamente al suyo.
Todo esto se suma a la serie de bombardeos de botes pesqueros y lanchas rápidas, tanto en el Caribe como en el Pacifico, hasta ahora con más de 80 personas ejecutadas, violando todas las leyes internacionales sobre el uso de la fuerza militar. Aunque estos individuos estuvieran transportando drogas, algo sobre que el gobierno de EE.UU. no ha mostrado ninguna prueba, toda persona tiene derecho a un juicio y la pena por narcotráfico no es la muerte. ¿No sería mejor detenerlos y obtener información sobre los jefes que les contrataron para supuestamente transportar drogas? Muy rara vez escuchamos de allanamientos de depósitos, o desmantelamientos de cadenas de distribución dentro del territorio estadounidense, o confiscación de cuentas en los bancos y propiedades de narcotraficantes en Florida. Al parecer los carteles de la droga mágicamente desparecen al llegar a los Estados Unidos. Y ahora Trump dice, sin ponerse colorado, que esos asesinatos hicieron que haya menos muertos por droga en Estados Unidos. Sería gracioso si no fuera tan trágico.
Desde hace tres meses, el Imperio estadounidense desplegó una fuerza militar en el Caribe muy cerca de la costa de Venezuela, que incluye un submarino nuclear, varios buques de guerra, el portaviones Gerald Ford, el más grande y moderno de la flota estadounidense, que tiene capacidad para 90 aviones, helicópteros y miles de marines. Se calcula (incluyendo los estacionados en Puerto Rico) que hay 15 mil marines listos para la guerra, pero nadie parece inmutarse. Dicen que todo lo hace para llevar «la libertad y la democracia» a Venezuela, pero la representante republicana María Elvira Salazar, de origen cubano, incurrió en un sincericidio al declarar al canal Bloomberg Bussiness: «Vamos a entrar a Venezuela, será un día de campo y un festín para las empresas petroleras estadounidenses. Estamos hablando de un billón de dólares, y debemos tener un pedazo de la torta».
Trump, recientemente otorgó un perdón presidencial (amnistía) a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, quien había sido sentenciado a 45 años de prisión en EE. UU. después de que un jurado lo encontró culpable de ayudar a los carteles del narcotráfico a introducir cientos de toneladas de cocaína, según toda la evidencia presentada por el Fiscal del Distrito Sur de New York. Con esta controversial decisión Trump muestra al mundo que su objetivo en Venezuela no es una supuesta lucha contra el narcotráfico, sino un cambio de régimen que le permita controlar las reservas petroleras más grandes del planeta. Hay que tener presente que la patria de Simón Bolívar tiene en su subsuelo aproximadamente 300 mil millones de barriles, eso es más petróleo que el que tiene Arabia Saudita, Rusia o los Estados Unidos.