La mano de Estados Unidos
Un mundo en movimiento
por Mariano Saravia, magister en Relaciones Internacionales.En los últimos días del 2025, Estados Unidos mantiene su amenaza latente contra Venezuela, pero dispersa su atención en múltiples frentes, como un intento más de Donald Trump de desviar la atención de su propio frente interno, golpeado por la inflación que crece y la actividad económica afectada por el miedo de muchos inmigrantes (legales y no legales) a ser víctimas de redadas y deportaciones. Ese intento, dicho sea de paso, es infructuoso, porque su imagen sigue cayendo y hoy son más los estadounidenses que lo desaprueban, principalmente a causa de la economía, a punto de cumplir el primer año de su segundo mandato.
Sin embargo, él sigue creyendo en su estrategia del conflicto permanente, tanto hacia adentro como hacia afuera. A las peleas con la Justicia por militarizar ciudades gobernadas por demócratas, le suma los frentes abiertos en el mundo. La semana pasada atacó Nigeria, principalmente posiciones del grupo terrorista Boko Haram, un grupo asociado al Estado Islámico, que en su momento fuera apoyado y financiado por Estados Unidos.
Luego nombró un encargado especial para la «Cuestión de Groenlandia», el cual llegó a decir que Dinamarca no está siendo un aliado confiable y que Groenlandia (formalmente una colonia de Dinamarca) es fundamental para los intereses estadounidenses. Este tema ya había ocupado las noticias al inicio de su mandato, allá por febrero o marzo de este año. Y había merecido un comunicado de la Unión Europea, rechazando sus intenciones. Ahora la cuestión escala en intensidad y Dinamarca se convirtió en el primer país del llamado Mundo Occidental en calificar a Estados Unidos como «una amenaza potencial». En un comunicado oficial, el gobierno danés dijo: «Estados Unidos ha dejado de ser un aliado fiable para Dinamarca y se ha transformado en una potencial amenaza a su seguridad nacional».
Mientras tanto, Trump pasó su domingo tratando de encausar las negociaciones tendientes a llevar algún atisbo de solución o por lo menos de desescalar la guerra de Ucrania. Algo que había dicho en campaña que conseguiría en dos días si volvía a la presidencia, pero que ha sido uno de sus grandes fracasos del 2025. Ayer domingo, habló durante una hora y cuarto con Vladimir Putin, quien le aclaró que no aceptaría un cese el fuego sin indicios ciertos de una voluntad de negociar seriamente, porque sería contraproducente parar los combates para luego reanudarlos. Luego recibió personalmente en su residencia de Florida a Volodimir Zelenski, reunión que terminó también sin nada importante que poder anunciar.
Un frente en el Cuerno de África
Pero abrió otro frente más, esta vez en el Cuerno de África, quizá arrastrado por Israel, que reconoció formalmente a Somalilandia como un Estado independiente. Si bien Estados Unidos todavía no lo hizo, tampoco lo descartó Trump, que ya venía junto a Netanyahu buscando un país que fuera cómplice en la limpieza étnica que planean (y anunciaron varias veces) en la Franja de Gaza. Lo reconocieron públicamente, que buscan trasladar a la población palestina a algún otro lado. Hablaron de Egipto o de Jordania, con el rechazo rotundo de esos países y de la Liga Árabe. Entonces posaron su mirada en África, principalmente en esta región del África Oriental. Pensaron en Sudán, pero está atravesando su propia guerra civil. Pensaron en Somalia, pero es un país que siempre fue solidario con el pueblo palestino. Hasta que encararon esta estrategia de reconocer a Somalilandia para luego usarla. Además, está justo enfrente de Yemen, lo que en sí mismo representa una escalada en la tensión con ese país. Y a orillas del Golfo de Adén, en la entrada al Mar Rojo que luego desemboca en el Canal de Suez y el Mar Mediterráneo. Por allí pasa la mayoría de los barcos petroleros, muchos de los cuales son víctimas de bandas de piratas del siglo 21. Todo eso hace de Somalilandia un «país» geopolíticamente apetecible para Israel y EEUU.
Somalilandia tiene unos 175 mil kilómetros cuadrados (más o menos el tamaño de Uruguay), y limita al oeste con Dyibuti, el único país del mundo que tiene una base militar de la República Popular China. Al este, limita con Somalia, país del que se independizó unilateralmente hace 35 años, pero que, hasta ahora, ningún otro país reconocía.
Por lo tanto, esta jugada de Israel y Estados Unidos, podría cambiar drásticamente el mapa de África Oriental, e introducir un nuevo elemento de conflicto. Por lo pronto, ya manifestaron su total rechazo no solo Somalia, sino también Dyibuti, Egipto, Turquía, la Unión Africana, la Autoridad Nacional Palestina y todos los países de la Liga Árabe.