Un legado que trasciende

Belgrano está vivo

por Mariano Saravia, magister en Relaciones Internacionales.
miércoles, 3 de junio de 2026 · 10:13

El Día de la Bandera es este mes. El 20 de junio para ser más exactos. Un doble error, para mi gusto. Primero, porque el día de la creación de la Bandera es el 27 de febrero, y segundo, porque el 20 de junio es el día de la muerte de su creador, Manuel Belgrano. Mucho mejor, en todo caso, sería celebrar el 3 de junio, día del nacimiento y no de la muerte del prócer.

Por eso esta columna hoy, 3 de junio, para recordar a uno de los mejores hombres que tuvimos, y que, justamente por sus méritos, es ninguneado, vaciado de contenido. Le tienen miedo a Manuel Belgrano. Le tienen miedo porque Belgrano no murió, está más vivo que nunca, y está vivo porque nos ayuda a vivir mejor cada día, a ser mejores personas cada día, y a resignificar lo que nos pasa cada día en esta bendita Argentina. Pero claro, algunos prefieren que esté muerto, y bien muerto y enterrado, por eso eligieron el 20 de junio. Y por eso lo recluyeron al rol de mero creador de la bandera.

Si te remontás a tu infancia, si escudriñás en lo más recóndito de tu subconsciente, vas a encontrar la figurita del Billiken, un Belgrano alfeñique, con el rulito y las calzas. Si hasta se metieron con la sexualidad de Belgrano, para desviarnos de las cosas verdaderamente importantes. Pusieron énfasis en que tenía la voz finita, como si eso fuera trascendental. Pero Belgrano fue mucho más que eso. Vamos por partes.

Cuna de oro. Nació un 3 de junio de 1770. Hijo de Domingo Belgrano y Peri, un rico comerciante italiano, oriundo de Oniglia, un pueblito cerca de Génova. Un hombre que se había hecho muy rico a costas del contrabando en el Río de La Plata. Por eso, pudo mandar a su hijo Manuel a estudiar a España, adonde iban solo los muy ricos. Estudió en Salamanca y Valladolid, y fue tan buen estudiante que consiguió el permiso del Papa para leer los libros prohibidos. Así fue como se familiarizó con el pensamiento revolucionario de Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Robespierre.

Ejemplo que incomoda. Volvió al Río de La Plata a los 23 años y lo pusieron a cargo del Consulado de Buenos Aires, con un cargo perpetuo y un sueldo equivalente a unos 10 millones de pesos de hoy. Pero en vez de hacer la plancha y mirar para otro lado, se tomó a pecho su responsabilidad y se puso al servicio del pueblo. Combatió el contrabando, y con ello, a su propio padre.

Padre del aula. El verdadero padre de la educación argentina no fue Sarmiento, sino Belgrano. Primero porque la fomentó 50 años antes. Segundo, porque fomentó una educación democrática, para todos y todas. Luchó para que se educaran los indios y abrió las escuelas a las mujeres, algo impensado para la época.

Guerrillero. En las Invasiones Inglesas, cuando el obispo de Buenos Aires, monseñor Lué, dijo que los ingleses eran enviados de Dios y había que aceptarlos, él no los aceptó. Pasó a la clandestinidad, se fue a la Banda Oriental, y empezó a organizar la Reconquista.

Revolucionario. En los días de mayo de 1810 tuvo un rol destacado. Primero, hizo conocer la noticia de que había caído la última junta de gobierno en España, que se oponía a la invasión napoleónica. Exigió al Virrey Cisneros un cabildo abierto para discutir el tema, porque estando preso el rey, la soberanía volvía al pueblo. Y el 24 de mayo, ante las artimañas de Cisneros, le dijo: «Si para mañana, usted no ha renunciado, yo mismo lo lanzaré por el balcón del Cabildo». Lejos del Belgrano tibio y timorato que nos inculcaron.

El economista. Su mejor faceta fue la de economista. Fue un productivista y defensor del mercado interno: «La grandeza de las naciones está dada por la grandeza de sus mercados»; un proteccionista: «La importación de mercancías que compiten con las que se producen en el país trae tras de sí la ruina de la nación»; condenó a quienes endeudan a la Patria: «La toma de deuda para el país siempre va a ser perniciosa»; y se adelantó 35 años a Carlos Marx en plantear la lucha de clases: «Existen en el mundo dos clases de seres humanos: quienes son dueños de todo, y quienes son dueños solo de su fuerza de trabajo y tienen que trabajar para los dueños de todo, el imperio de la propiedad ha empujado a las grandes mayorías a tener que contentarse con lo estrictamente necesario».

Una herramienta. Se consideró una pieza de la Patria, y sin tener formación militar se calzó las botas y fue adonde lo mandaron. Ya en diciembre de 1810 estaba camino al Paraguay.

Fundador. Fundó dos ciudades en su camino: Curuzú Cuatiá y Mandisoví, hoy Federación.

Constitucionalista. Hizo una proto constitución, el Reglamento para las 30 misiones, en diciembre de 1810. Allí les daba todos los derechos a los guaraníes y abogaba por una Reforma Agraria que repartiera las tierras.

Un perdedor. Perdió las batallas de Paraguarí y Tacuarí. Por lo que lo llevaron a la justicia. El poder de Buenos Aires, sobre todo Bernardino Rivadavia (verdadero representante del Imperio Británico en El Plata) lo quiso meter preso por sus derrotas.

Un ganador. Los grandes triunfos del Ejército Argentino no son de San Martín, sino de Manuel Belgrano: Tucumán y Salta.

Un adelantado. Cuando todavía seguíamos con la Máscara de la Monarquía, que significaba seguir aparentando fidelidad a Fernando VII, creó la bandera en 1812, mayor símbolo de soberanía y de independencia política, algo que se iba a conseguir recién cuatro años después, el 9 de julio de 1816.

Sus banderas. Más allá de la bandera celeste y blanca, sus banderas fueron: el trabajo argentino para todas y todos, el mercado interno que da dignidad a la vida cotidiana, la igualdad de género, el respeto por la naturaleza y los pueblos originarios, el cuidado de las niñeces a través de la educación y, en definitiva, la felicidad del pueblo argentino.

¿Mucho, no? Será por eso que algunos quieren relegarlo al rol de simple creador de la Bandera.

Será por eso que se festeja el 20 de junio. Porque lo quieren bien muerto. Le siguen teniendo miedo a Belgrano.

Pero vos y yo lo revivimos hoy, día de su nacimiento, y a partir de hoy, nos ayudará a ser mejores y a cambiar este país, volver a la Argentina que él soñó.

Comentarios