El desarraigo es Dios

domingo, 17 de noviembre de 2019 · 19:26

 

La vuelta  es una flaca esperanza. Voy lento con los años para oler el olor que no huelo. La vuelta  es un bolsillo agujereado

donde escaparon los colores de las mariposas que ya no están.

En la eterna vuelta,  el pasado es infinito, se posa en la piel para que duela comer tierra. Siempre está pariendo un amanecer.

En la eterna vuelta, los árboles enamoran al cielo, y el sol no se quiere ir, ilumina los versos calurosos de los menchos. Esperan

los colibríes. Hay lágrimas añejas, niños comiendo naranjas, ojos deseosos de ver un rancho con horizonte.

Cantan las cigarras porque hay mestizaje, barro calor y paja, montes gritos y tragos, pesebre amado.

La vuelta al Chaco hace esquina con el viento norte y con un beso , y un mate ofrece buenas nuevas para volver.

La vuelta enchamiga con danza paisana, y encanta, y llama el silbido de quitilipi para que vuelva alguna mañana.

 

 

 

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