Conoció la mitad de su mundo.

jueves, 26 de diciembre de 2019 · 15:38

El loco murió justamente en la esquina, donde giraba, donde daba vuelta para encarar un rumbo cada vez que se movía. Vivió toda su vida en un altillo, ubicado arriba de un bar. La muerte lo sorprendió una mañana cuando agachó la cabeza para mirar el suelo.

En su juventud conoció la mitad de su mundo, la otra mitad se lo imaginó.

Al caminar por la callejuela con dirección hacia la plaza de "los Salvajes" pensaba cómo serían las ciudades del otro lado del cielo; pero se preguntaba sin mucha preocupación, como dándole una oportunidad a las probabilidades.

En la plaza se detenía frente al convento y pedía a gritos pelados la liberación de la Carbonera, un cuadro de María encontrado centenares de años atrás en una carbonería.

Los reclamos del loco cesaban ante la presencia de los custodios del Conde de Miranda que salían de sus puestos para hacerlo callar y poner orden en las calles cercanas al clima palaciego.

El loco callaba, levantaba las manos en son de cese de hostilidades y se volvía con la certeza de saber con precisión cómo serían esas ciudades nunca vistas.

-Yo, no las conozco porque me muevo en forma horizontal; y esas ciudades están ubicadas en posición vertical.Pero son tal cual me las imagino. -Reflexionaba el loco.  

 

Fotografías de María Inés Solans.

 

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