Dignificar la cultura del trabajo como tal, no como un yugo

Por Pedro Solans
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miércoles, 01 de mayo de 2019 · 10:40

Las actividades humanas son las que dignifican la existencia y responden a ese gran interrogante: ¿por qué estamos aquí y ahora? 
El trabajo es el sustento de nuestra cultura y solamente realizándolo nos transformamos, por eso, la ausencia del mismo es la humillación en su máxima expresión y que nos lleva a desaparecer.
La sociedad capitalista eligió en su calendario utilitarista conmemorar el día de los trabajadores el primero de mayo en homenaje a los "Mártires de Chicago", denominado así al grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886 en Estados Unidos por realizar un reclamo laboral.  Es decir fueron ejecutados por el mismo sistema que hoy conmemora.
 Los trabajadores demandaban la reducción de la jornada laboral a 8 horas, ya que solían trabajar hasta 16 horas diarias. 
Ante la presión de los paros el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó una ley que establecía las 8 horas de trabajo diario. Sin embargo el sector empresarial decidió no acatarla, por lo que los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo. 
 El conflicto se extendió a otras ciudades y terminaron parando más de 400.000 obreros en 5.000 huelgas simultáneas. Tanto el gobierno como el sector empresarial creían que estaban ante el inicio de una revolución anarquista. 
La fábrica McCormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y ese 1º de mayo la policía disparó contra los manifestantes en las puertas de la empresa. Los días siguientes murieron más trabajadores hasta que el cuarto día estalló una bomba contra las fuerzas policiales en un suceso conocido como "el atentado de Haymarket". 
 El 21 de junio comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los presuntos promotores del conflicto. Condenaron a dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca. Estas 8 personas se convirtieron en los Mártires de Chicago, y en su conmemoración se declaró que el 1° de mayo sería el Día Internacional del Trabajador.  
Después de repetir la historia es necesario preguntarse sobre las contradicciones que sublevan el pensamiento. Esta es una: Humillar, explotar y matar para después tener un motivo para homenajear a las víctimas.

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