martes, 16 de julio de 2019 · 16:16

 

El diseñador carlospacense Rubén Fabián Torres trabajó sobre una imagen futurista basada en en el concepto vertido por Pedro Jorge Solans en su libro "Agua para mañana", editado por Corprens donde se propone volver a canalizar la ciudad.

"Aquí los pioneros soñaron con lo que aún falta", dijo Solans cuando visitó los restos del canal inaugurado el 4 de noviembre de 1906 por Carlos Nicandro Paz , y que funcionó hasta 1964 convirtiéndose en el hito fundante de la ciudad.

 El canal nacía en el muro de La Toma, hoy barrio El Canal, recorría siete kilómetros, transitaba como un arroyo paralelo al río San Antonio y en  Los Manantiales se desviaba hacia el centro, luego recorría las actuales avenidas Libertad y San Martín, y  bajaba por Santa Rita del Lago para desembocar en el Lago San Roque.

En ningún lugar se ama así, como se ama aquí, a orillas de los canales, donde arden los días e iluminan las noches, donde los deseos de la carne enrojecen el cielo, y los verdes intensos de los cerros se funden en pesebre para recibir una estrella de agua transparente. Ya sé. Villa Carlos Paz no es París. ¡Por eso!  En ningún lugar se ama así, como se ama aquí.

Escucha las piedras del canal, rocas que roncan, las que no se apagan. Escucha con el corazón abierto y la boca cerrada, como sutil fragancia que embriaga. Escucha son estrellas de agua, piedras que oyen silencios  y se estremecen con caricias que bajan del cielo al alba. 

Don Curro Loberas, quién sabía mucho de piedras, decía que son estrellas que cantan, que durante las noches serranas prestan melodías al agua. Esa es la magia de este lugar que sueña, de este lugar que añora, de este lugar que encanta.

 

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