¿Quién le paga un café al mozo Horacio?

lunes, 30 de septiembre de 2019 · 19:30

Se jubiló como mozo, o sea camarero, y se convirtió en el terror de sus colegas en Federico restobar. Horacio Giordano llega a media mañana a los gritos, bebe un café, come un vigilante y se fuma un chesterfield. 

Mabel, Laurita  o el santiagueño, le preguntan: ¿qué pasa? y él responde, ¿qué pasha? 

Hasta hace poco tenía un compañero de andanzas, Lupo, de origen incierto. Con Lupo hacía canje. Lo acompañaba a cobrar la jubilación y jugar a la quiniela a cambio, Lupo se hacía cargo de la consumición.

Ningún carlospacense que se precie de cafetero puede desconocer a Horacio. Trabajó en casi todos los bares de la calle céntrica. Usó el moño y la chaqueta de Arkansas, del café París, de la Marconi, La Cascada y tanto otros. ¿Quién no bebió el café frío, o tibio, porque él estaba revisando los números de la suerte? ¿Quién no bebió el café quemado porque se peleaba con el cafetero?

Cuando juega Boca o la Selección Argentina, es un peligro. Porque mientras ve el partido por televisión lo escucha por radio, y los goles los canta antes que los demás lo vean, y la bronca de los parroquianos se hace sentir.

De vez en cuando busca al concejal Sebastián Guruceta o al director de Cultura, Daniel Grana, a quienes les pide que le compren su medicamento favorito. Atenolol 50 mg.

Horacio Giordano apareció hace varios años en Villa Carlos Paz y se decretó -sin fecha de nacimiento- por lo tanto ya no tiene edad, y ostenta la condecoración de personaje de Federico restobar.

 

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