Ernesto Cardenal cumple 95 años hoy

El poeta que sembró palabras en aquel Cosquin 2011

lunes, 20 de enero de 2020 · 09:30

Por Pedro Solans

Fotografías: Santiago Solans

Cosquín 2011

 

Aún caminan, suenan las palabras que sembrara Ernesto Cardenal en sus día en Cosquìn. A veces juegan en los patios, sobre todo en el de Herrero, o sorprenden a los alumnos de la escuela Roca cuando salen de escondites cósmicos. 

Cardenal cumple hoy noventa y tanto años, ya no importa cuántos, es el poeta que mejor refleja la comunión de la palabra y la lucha del siglo veinte.

El mejor tributo que se le puede hacer es leer sus poemas, recordar sus pasos y emocionarse o discutir sus versos, de vos a vos, o de tú a tú, como quieras.

¡Salud sacerdote, salud teólogo, salud escritor, salud traductor, salud escultor y político y maestro nicaragüense! 

El 20 de enero de 1925, nació en Granada, Nicaragua y desde aquí recordamos cuando fue ovacionado en el marco del “Encuentro de poeta con la gente” en Cosquín. 

Fue presentado en aquel momento por el poeta argentino Jorge Boccanera y acompañado por el autor ecuatoriano Antonio Preciado y el argenmex Modesto López –creador de “Solentiname”, película que también se proyectó dentro de las actividades del festival. 

El poeta nicargüense cosechò aplausos del público en el patio de la escuela Julio Argentino Roca y se convirtió en unas de las figuras centrales de aquella ediciòn, la 51, del Festival de Cosquín.

Cardenal convivió durante una semana en una casa cerca del río Cosquín con sus colegas, encantó a un público heterogéneo a partir de la lucidez y la intensidad de una poesía revolucionaria.

El hacedor se inició en 1957 con “Hora 0” y que acumula títulos como “Epigramas”, “Oración Por Marilyn Monroe y otros poemas”, “Homenaje a los indios americanos”, “En Cuba”, “Oráculo sobre Managua”, “Canto a un país que nace”, “Cántico cósmico” y “Pasajero de tránsito”, entre otros, resaltó el rol social de la poesía.

Cuando gozó de la palabra, de la argentinidad y del vino tinto en Cosquín tenía 86 años, barba blanca, boina negra y buen humor. Leyó fragmentos de su obra atravesada por su conexión con la ciencia, el evangelio, la evolución humana y la revolución. “Aquí estoy haciendo poesía científica o haciendo ciencia poética, haciendo poesía del amor de la ciencia, hablando de las estrellas y del comienzo del universo”, dijo antes de leer un breve fragmento del extenso poema “Canto cósmico”, con el que abrió el recital.

 

 

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