En su bar, en Alicante, escucha chamamé y recuerda su Chaco natal

Hugo Correa, de Machagai al mar Mediterráneo

lunes, 03 de febrero de 2020 · 09:02

Por Pedro Solans.-Hugo Correa tenía 18 años cuando se decidió emigrar de su Machagai natal hacia Buenos Aires pero los vientos del destino lo depositó en Rosario.

En Machagai, su familia vivía a expensas de la suerte en la cosecha del algodón, y Hugo no quería seguir entregando su vida a la ruleta del "oro blanco" y se fue dejando a sus amigos los Escalante, al Chacho Massa, entre tantos. 

En Rosario empezó en el rubro gastronómico como mozo en el hotel Monumento ubicado aún en calle Buenos Aires. Por allí, pasaron Los Chalchaleros, Facundo Cabral, Hernán Figueroa Reyes, entre otros.

En el hotel conoció muchísima gente, pasajeros, artistas, y en ese vaivén de personas, entabló amistad con los ingenieros españoles que trabajaban en la construcción del estadio de Rosario Central con miras al Mundial 78. Pero fundamentalmente estrechó vínculo con un ingeniero oriundo de Madrid que estaba con su esposa.

Tras la crisis del 2002, azotado por el corralito, se marchó en busca de su amigo madrileño.

En la capital española, la amistad lo impulsó a quedarse en la península ibérica y tras varios intentos fallidos se afincó con su propio bar en un delicioso pueblecito, llamado Calpe, en la costa mediterránea de Alicante.

Calpe es un municipio situado en la costa mediterránea de España. Es famoso por sus playas, como la del Arenal-Bol. No muy lejos se encuentra el yacimiento romano de Baños de la Reina, que incluye piscinas marinas talladas en piedra.

En un cabo al este se encuentra el peñón de Ifach, una enorme formación de piedra caliza con una gran variedad de aves. A sus pies están las ruinas de la Pobla de Ifac, una ciudad medieval amurallada. La Muralla Roja es un emblemático edificio parecido a un castillo diseñado por el arquitecto español Ricardo Bofill. 

En su bar Rolando de Calpe se topó con el poeta José María Chema Cotarelo, con quien recordó su infancia y su amistad con el correntino Víctor González, su  gusto por el chamamé, principalmente los temas de Tránsito Cocomarola, los Hermanos Barrios, Isaco Abitbol, Cuarteto Santa Ana.

Hugo, aún escucha chamamé, recuerda su Chaco de juventud, y a menudo visita Mar del Plata, y Rosario, la ciudad donde el destino le abrió las puertas de su vida en España. 

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