Luis Sepúlveda, el primer escritor que murió por coronavirus

jueves, 16 de abril de 2020 · 14:53

El escritor chileno Luis Sepúlveda murió de coronavirus a los 70 años hoy en el Hospital Universitario Central de Asturias, después de luchar durante varias semanas contra la Covid 19, que le fue diagnosticada a finales de febrero a su regreso de un festival literario, Corrrentes d’Escritas, celebrado en Póvoa de Varzim, en las inmediaciones de Lisboa. La noticia de su muerte fue lamentada por la comunidad literaria en Italia, Francia, Alemania y España. “Nos ha entristecido profundamente”, explicaba al teléfono el editor de Tusquets, Juan Cerezo en una nota con El País de Madrid. 

“Luis era un escritor muy querido. Activo en la comunidad literaria en la Semana Negra de Gijón, en las jornadas de literatura iberoamericana que se organizaban cada año en Asturias. Es terrible constatar que este virus mata”, señaló su editor.

Había nacido en Ovalle, Chile en 1949 y se instaló en 1997 tras reemprender su relación con Carmen Yáñez, su pareja en los setenta en Chile, y madre de su hijo Carlos Lenin. En Alemania mantuvo una relación con Margarita Seven y tuvo tres hijos. Compartió generación, nacionalidad chilena, el exilio en España, y un gran éxito internacional con Roberto Bolaño, un autor cuya literatura poco tenía que ver con la de Luis Sepúlveda.

“Pero los dos son huérfanos de la aventura de la izquierda latinoamericana”, apunta Guerrero. “Forman parte de esa generación que sacrificó su vida por unos ideales de izquierda y que se queda flotando en los años 90. Bolaño contó parte de esa historia, y hay algo de Los detectives salvajes en la biografía del propio Sepúlveda”.

 Sepúlveda se convirtió en un fenómeno editorial internacional —con miles de lectores en Italia, Francia y Alemania, y traducido a más de 20 idiomas— con Un viejo que leía novelas de amor, aquel libro que llegó a manos de Beatriz de Moura en Frankfurt y que publicó en 1993. 

Antes de sensación literaria latinoamericana, Sepúlveda había sido desde pinche de cocina hasta activista ecologista. Su biografía era digna, sin duda, de varias novelas. Hijo de un militante del partido comunista chileno y una enfermera de origen mapuche, se formó en producción teatral en la Universidad Nacional de Chile.

Detenido tras el golpe de Pinochet, estuvo preso dos años y medio y logró salir gracias a las gestiones de la rama alemana de Amnistía Internacional. En Alemania acabaría residiendo años después, aunque antes pasaría un año en la clandestinidad organizando un grupo de teatro de resistencia, se exilió en Uruguay, Brasil, Paraguay, y en Ecuador donde viviría con la comunidad de indígenas shuar.

En 1979 se unió a las brigadas internacionales de apoyo a la guerrilla en Nicaragua y, tras la victoria, se trasladó a Alemania. Allí arrancó su carrera como periodista, y en los ochenta prendió de nuevo su activismo volcado esta vez al plano ecologista y en la lucha por la conservación del medioambiente, uniéndose a la tripulación de un barco de Greenpeace.

Fuente: El País de Madrid, España.

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