El adiós a un padre de un hijo de Guadix, esa porción maravillosa de tierra nazarí

domingo, 10 de mayo de 2020 · 12:47

Hace unos años, por la generosa actitud de mi amigo poeta José María Chema Cotarelo, conocí y me "enchamigué" como se dice en mi "nación guaranítica" con una extraordinaria persona y colega, J.J. Hernández, periodista del diario El Ideal de Granada.

En una oportunidad y como todo hombre que se aprecie de existir no puede hacer otra cosa que expresar el amor a su terruño y mostrarlo, y compartirlo; y así fue que JJ Hernández me llevó a conocer Guadix, esa porción maravillosa de tierra nazarí, donde se filmaron películas memorables, donde nació Pedro de Mendoza, y que tiene una avenida importante que se llama Buenos Aires, donde los misterios sobran, y se conservan en milenarias cuevas.

Volví emocionado de Guadix, casi con la promesa de volver por un tiempo a buscar ese hilo invisible que comunica a Guadix con Argentina.

Pero, he recibido la penosa noticia que partió al infinito el padre de mi amigo. 

Y él, lo despidió así:

 "A mi padre, José Hernández, lo conocía y quería todo Guadix, y comarca... Siendo un niño, me llamaba la atención (y no importaba la lejanía de casa por donde me moviera) cómo cualquier travesura infantil culpable siempre se atemperaba y dulcificaba en cuanto algún mayor me preguntaba que de quién era yo hijo. Mencionar los nombres de Dolores y de José el guarda forestal era un salvoconducto y aval del cariño que la gente profesaba a mis padres. A los hermanos, siempre unidos, nos inculcaron el sentido de la solidaridad, el respeto y del bien hacer. Escribo estas líneas emocionado en los recuerdos. Y triste porque mi padre, hombre honrado, cabal y de emociones calladas, nos dejó ayer en un día gris, víspera de lluvias sobre esta tierra nazarí, y envuelto en la más absoluta soledad que ha impuesto el maldito bicho (aunque creemos que si bien pudo esquivar a este, no así al tiempo).
Solo los hijos pudimos ir detrás del coche fúnebre que le depositó en el más allá, justo al lado del nicho de mi madre (que se fue en julio de 2014 ante el cariño de cientos de amigos y vecinos de todos los barrios en los que vivimos).
Pero frente al escalofrío de la soledad, el espeluznante virus no ha podido evitar que al menos toda España se entere, por mi periódico, El PAÍS, que se ha marchado, tras 90 años de fatigas recientes y de posguerra, una buena persona.
Descansa en paz, papá. José Antonio Hernández"

Ahora, pregunto,¿cómo se escribe un profundo silencio de respeto y la emoción de un abrazo en tiempo de pandemia?¿Cómo se acompaña, cómo es, estar a la distancia con un amigo que siente lo que siente un hijo al despedir a su padre? 

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