La poeta Graciela Maturo obtuvo el premio “KAQIU-PENNWARREN” en China

Por Enrique Hernández-D'Jesús
jueves, 28 de mayo de 2020 · 17:19

El Premio “KAQIU-PENNWARREN” de la escuela Poética KAQIU de China, fue otorgado a la poeta argentina Graciela Maturo.

La querida poeta, ensayista, arquitecta del espacio imaginario y gran creadora nació el 15 de agosto de 1928 en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, y reside en Buenos Aires.

Es Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad Nacional de Cuyo y Doctora en Letras por la Universidad de El Salvador. Ha publicado, entre otros, los poemarios “Un viento hecho de pájaros” 1960; “El rostro” 1961;“El mar que en mí resuena” 1965;“Habita entre nosotros” 1968; “Canto de Eurídice” 1982; “El mar se llama ahora con tu nombre” 1993; “Canto de Orfeo y Eurídice” 1996; “Memoria del trasmundo” 1996;“Cantata del Agua – Habita entre nosotros” 2001.

En 2008,“Antología poética”, en Venezuela, con prólogo de Enrique Arenas Capiello, en 2009 se editó su “Bosque de alondras. Obra poética, 1958-2008.

Unión Libre se siente feliz de presentar las palabras de Graciela Maturo:

"Ante todo expreso mi agradecimiento a los Poetas que han integrado el Jurado del Premio “KAQIU-PENNWARREN” y en especial al distinguido poeta ZHOU SESE fundador de la escuela Poética KAQIU y de la revista KAQIU, 2007, actualmente impresa y digital. Es esa prestigiosa agrupación la que ha creado, a partir del año 2016, el Premio que tengo el honor de recibir como Poeta Extranjero. Para mí es imposible negar que esta distinción ha sido debida a las versiones de mi poesía a la lengua china, dadas a conocer periódicamente por mi gentil Traductora ÁNGELA TONGXIN, a quien expreso mi inmensa gratitud. Y a la vez, en esta cadena de agradecimientos, debo reconocer que esas versiones fueron promovidas por SUN XINTANG, quien eligió mis poemas para ser traducidos a su antiguo idioma, haciendo posible su conocimiento por tan valiosos poetas. Es una enorme alegría para una escritora sudamericana ya próxima a cumplir los 92 años, recibir una distinción tan importante como significativa, que estimo más debida a la generosidad de todos ustedes que a mis merecimientos. Sin embargo, quiero decirles que puedo dimensionar esa distinción desde una larga vida dedicada a la Poesía. Reconozco mi destino poético sin soberbia alguna, por mi propia convicción de que el poetizar es un camino espiritual ligado a la actividad creadora de un sujeto, pero al mismo tiempo a un Logos cósmico, universal. He vivido desde tempranos años relacionada con la Palabra, ya sea a través de la escritura poética como asimismo en el estudio y teorización de la Poesía, el Poema y el destino del Poeta. De otros poetas estudiados, y de mí misma en tanto tal, fui extrayendo los elementos de una Poética difundida en mis cátedras de Introducción a la Literatura, Teoría Literaria y Literatura Hispanoamericana, durante largas décadas, y expuesta en libros. Por otra parte, mi trayectoria se halla entrelazada con dos poetas argentinos que fueron mis maestros: Alfonso Sola González y Eduardo Antonio Azcuy. De ambos he aprendido el valor del lenguaje, la energía que proviene del ejercicio poético, y su valor como vía de conocimiento y desarrollo. Si me atrevo a mencionar estos antecedentes es para que comprendan en toda su dimensión la significación que doy al Premio. . Solo quiero agregar dos convicciones que gravitan en mi pensamiento. Una, sobre la Poesía como zona supra-ideológica que vincula profundamente a los humanos, más aun en momentos de crisis como los que estamos padeciendo. La otra, la esperanza en una nueva etapa para la América Latina, lugar en que postulamos el encuentro cultural de Oriente y Occidente, que ya se produjo, ásperamente, desde que el europeo puso el pie en estas tierras habitadas por pueblos orientales. Reciban mi expresión de felicidad por tan valiosa distinción, que llega a mí desde una antigua y refinada cultura del Oriente, es decir del o_r_i_g_e_n_ _de las culturas."

 

Comentarios