San Ignacio, su lugar en el mundo

Corprens reeditó al genial Horacio Quiroga haciendo eje en su vida en Misiones

lunes, 6 de julio de 2020 · 19:35

Cuentos de amor de locura y de muerte es un libro de cuentos de Horacio Quiroga publicado en 1917 por la Sociedad Cooperativa Editorial Limitada de Buenos Aires. La primera publicación incluye 18 relatos y en siguientes ediciones el propio autor realiza algunas modificaciones en los cuentos y excluye "Los ojos sombríos", "El infierno artificial" y "El perro rabioso". El tema de la muerte resalta en la mayoría de los relatos.
La obra trata principalmente de la muerte, aunque toca otros temas como la humanización de los animales, siendo estos quienes junto a un pensamiento enteramente racional dirigen las respectivas historias.

En esta oportunidad, Corprens editora lanzará en modalidad e-book que contiene una bioteca con fotografías del autor en su casa del Teyú Cuaré, en San Ignacio, Misiones. 

Horacio Silvestre Quiroga Forteza (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878-Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937) fue un cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo. Fue uno de los maestros del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos a menudo retratan a la naturaleza bajo rasgos temibles y horrorosos, como enemiga de las circunstancias del ser humano. Fue comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe.

Quiroga encontró en la selva misionera su lugar en el mundo. Llegó a San Ignacio por primera vez en 1903, acompañando a Leopoldo Lugones como su fotógrafo para cronicar el hallazgo de las ruinas guranaíticas-jesuíticas para el diario La Nación.

Entre idas y vueltas, pisó la tierra colorada por última vez hacia 1936, en ella experimentó el cultivo de la yerba mate, entre otros oficios y hasta fue juez de paz de la incipiente población de San Ignacio, que en esos años, era reducto de personajes de todo tipo.

Un vecino carlospacense, Rodolfo Guerrero, quien había nacido a pocos metros de las ruinas lo conoció y describió la personalidad de quien escribiera los mejores cuentos sobre las leyendas de la tierra colorada. 

Durante su tiempo de arraigo en las selvas, Quiroga vive “buscándose a sí mismo e intentando fugarse de sí, como si recubriera con mil máscaras el rostro verdadero, al punto que todo en él toma por momentos el aspecto de una evasión lírica de la realidad, aunque construya con materiales reales el mundo de sus sueños”, señaló el crítico Arturo Sergio Visca.
 

Misiones y su selva será el escenario donde Quiroga reflejará su más original producción literaria, la cual no narra toda la vida de los personajes sino sólo los episodios que mejor muestran sus actitudes. El cuento, como espacio narrativo, debe ser un reflejo de la vida, una recreación de ella. 

 

La vida de Quiroga, marcada por la tragedia, los accidentes y los suicidios, culminó por decisión propia, antes que la enfermedad lo mate, cuando bebió un vaso de cianuro en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires a los 58 años de edad.

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