El folklore y la poesía de luto

Carlos Paz: Falleció Enrique «Kelito» Romero Cortéz

El poeta iba a cumplir en diciembre 92 años. La última vez que leyó sus poemas en público fue en la inauguración del Bosque de la Poesía en el Parque Estancia La Quinta en diciembre del año pasado.
domingo, 1 de agosto de 2021 · 13:22

Genio y figura de Enrique “Kelito” Romero Cortéz

Por Aldo Parfeniuk

(Poeta y ensayista)

Kelito, Azor Grimaut y Aldo Parfeniuk.

 

Esta mañana, alrededor de la 7,30 murió el poeta Kelito Romero Cortéz en su casa de Carlos Paz.  Su hijo Enrique se enteró en Salta desde donde regresa. Con la partida del gran poeta costumbrista se va una gran parte de la historia artística de Carlos Paz. Alcanzó a ser parte de la inauguración del Bosque de la Poesía en el último diciembre, apenas había cum0plido 91 años.  

Una cronología de su vida, a través de sus logros en el campo de la poesía y la cultura popular arrojan los siguientes datos. Enrique "Kelito" Romero Cortéz había nacido en Malagueño (Dpto. Sta. María) el 9 de diciembre de 1929.

Hasta los 15 años se crio pastando cabras en la zona de La Ochoa. Cursó la mitad de la escuela primaria de la época. Puede decirse que -en gran medida- su formación es autodidacta.

A mediados de 1940 se trasladó a Villa Carlos Paz y empieza  a ser protagonista como jugador de fútbol destacado en distintos clubes de la villa y de la zona.

Trabajó en distintos frigoríficos y carnicerías (Temperini, Trenti, Carnevali…), y en la década del 50 se fue a trabajar a Buenos Aires.

Llega a la poesía a través de los recitadores, actores y poetas gauchescos y costumbristas que -en distintas etapas- fueron: Fernando Ochoa, José Raimundi, Enrique Muiño, León Zárate, Azor Grimaut, Boris Elkin, José Hernández, El “Chango” Toconás, Jaime Dávalos y otros.

Paralelamente comenzó a frecuentar  peñas y academias de danzas nativas (José Raimundi, Gloria López Díaz, posteriormente “La Calandría”, “Pago Alegre”, “Fogón Serrano”, “La Amistad”, “Los Creadores”, Agrupación Gaucha “Carlos N.Paz”…) 

No hubo reunión folklórica y popular, pequeña o multitudinaria, que no lo tenga en su historia como animador, recitando poemas del repertorio gauchesco y costumbrista. En las Fiestas Patronales -durante décadas- su voz siempre dijo presente, poniéndole poesía a un Carlos Paz que aunque crecía vertiginosamente, no quería perder su identidad pueblerina y regional.

Los años 60 participó como recitador costumbrista en el Festival Pre Cosquín. Comenzó a escribir poemas relacionados con el paisaje y el hombre de la región, con los que comenzará a ganar diferentes premios en los certámenes organizados por la Peña Literaria “Horizontes” y el Grupo Cultural “Siglo 21”. Con Edgardo Tántera obtienen el 1r premio de la convocatoria nacional a un Salón del poema ilustrado, en la provincia de Santa Fe.

En 1968 comparte la publicación del primer libro publicado íntegramente en Carlos Paz: Tres voces serranas, en coautoría con José Canevari y Daniel Arjona ( seudónimo de Aldo Parfeniuk). En este libro ya aparecen sus poemas emblemáticos ( “Regreso”, “Destino de calero”, “Pan” y otros) Participa en la organización de la 1ra. Feria del Libro de autor cordobés (en la vereda del Cine “Yolanda”).

Con mi hermano Miguel y otros músicos y bailarines locales  organizamos y actuamos con Kelito en espectáculos teatrales y folklóricos,como el espectáculo poético-musical “Cuatro Rumbos” que presentamos en el Cine Teatro “Yolanda” local, en Alta Gracia, Bialet Massé y Cosquín. En 1979, con los auspicios de la Municipalidad local publica la plaqueta (luego libro) Poemas de mi tiempo. Ya en los años 80 publica poemas en periódicos locales y otras localidades de la Provincia y participa en la antología de autores locales del Grupo Cultural Mediterráneo, publicado en 1984, en adhesión al 71 aniversario de la fundación de la Villa..

En todos estos años participará activamente en los Encuentros de Poetas de Villa Dolores y en Festivales folklóricos (como “Noches de Malagueño”) a los cuales es permanentemente invitado.

Acontecimientos más recientes dignos de figurar en esta semblanza de su figura y sus antecedentes, lo constituyen la publicación de un conjunto de sus poemas en  la Antología publicada por Quo Vadis, titulada 100 años 100 poemas (2013), trabajo para el cual seleccioné los poemas  y escribí el estudio preliminar. Otro reconocimiento lo constituye la denominación, con su nombre, del escenario del Festival  Pre Cosquín que se lleva a cabo anualmente en nuestra ciudad.

Su poesía sencilla y socialmente comprometida, según son, junto a nuestro característico humor provinciano, los principales componentes de lo popular bien entendido, honran a un pueblo que no quiere perderse ni en la frivolidad ni en el sacrificio de su identidad histórica, a la cual la figura de Kelito Romero Cortéz ha quedado indisolublemente unida.. 

En todos los espacios, eventos y reuniones en los que Enrique “Kelito” Romero Cortéz participó, su nombre siempre fue sinónimo de lo más raigal y propio de Villa Carlos Paz y su paisaje humano y natural.

Homenajearlo en esta ocasión, como en cualquier otra, además de ser un acto de estricta justicia, contribuye a que  siga siendo un referente inevitable de nuestra identidad.

                                                                     UN PERSONAJE CLAVE DE NUESTRA CULTURA

Los 90 años de Enrique “Kelito” Romero Cortés-  

       El 9 de diciembre de 2019 cumplió 90 años Kelito ( o Enrique Romero Cortés, como dice su DNI)  Para mucha gente de la actual Vialla Carlos Paz seguramente el nombre no signifique nada. Para otros, trae recuerdos de una Villa de costumbres serranas que en los últimos tiempos se fue transformando muy rápidamente en  ruidosa ciudad; y para otros pocos –sobre todo nativos de más de sesenta- su inevitable e imborrable presencia en fiestas del pueblo y noches de peña, poemas y canciones: rituales que forman parte de lo más sabroso de  la historia local. Cuando aquí la poesía todavía era patrimonio secreto de los pájaros, el río y la montaña, Kelito Romero Cortés ya estaba diciéndola con voz paisana y vocación popular: para que todos la escucháramos y la sintiéramos con sencillez y hondura, y como algo de primera importancia para la vida de cualquier ser humano..

A propósito de su tarea de poeta/decidor costumbrista: a fines del 2014 gente del folklore local, junto a las autoridades municipales, lo homenajearon públicamente,bautizando con su nombre al escenario de un festival municipal de cantos y danzas nativas, procediendo de este modo al justo rescate y reconocimiento de uno de los  patrimonios vivientes de Villa Carlos Paz.

Kelito nació en Malagueño y se crió pastoreando cabras hasta eso de los 15 años en el paraje La Ochoa (próximo a Yocsina; y tristemente célebre hoy, según se desprende de las investigaciones sobre torturados y desaparecidos del Proceso) lugar desde donde el poeta pastoril bajaría a nuestra Villa a forjar su futuro.

Entre los antepasados de Kelito hay gente que fue dueña de posesiones valiosas en la zona, más precisamente entre Carlos Paz y Córdoba. El desciende de los Cortés con tierras que hoy colindarían con los predios de Fadea y la Escuela de Aviación. Además, por parte de los Andrada (Manuel Andrada fue capataz de los Ferrer Sosa, propietarios de la estancia La Causana) contabilizó grandes extensiones que con el tiempo, y por diferentes razones, fueron a parar a manos del Tercer Cuerpo del Ejército, repitiendo la historia de varios de los criollos de la zona que fueron despojados por los militares, o por apoderados letrados, como también sucedería con parte de lo que hoy es Carlos Paz

La llegada de Kelito a nuestra Villa -en los años 40- permite recrear no solo lo que aporta su origen y es explicativo de cómo fueron pasando de mano  tierras, fortunas y poderes políticos. También su puesta en escena permite explicar con quiénes se formó parte del pueblo, pasando revista a quienes fueron sus ocasionales vecinos apenas llegado aquí.  Teniendo que vivir en “la otra banda” del río (en esos años integra la 5ta división de un Club Bolívar recién formado) se relaciona con vecinos característicos de lo que hoy es el barrio del Cu- Cú: Don Villareal (el del conventillo) Don Rocha, Pablo Bajo, Domínguez, Ferrer, Parfeniuk (padre), López Torres, Sasinka, Velázquez, Pacher, Scrosatti, Llanos, Quinteros, Rigazio, Vranjicán, Bergamaschi, Bartmus, Santos… Y más hacia el sur -siguiendo por lo que hoy es Pellegrini-: Nemesio Barrionuevo, García, Amado, Flores, Agote, Paz, Torresán, Roldán, Bárcena, Yob, Adorno; y dando la vuelta por la actual Sarmiento la lista continúa: Metrebián, Gasser, De Marchi, Temperini, Sauch, Luna, Zacarías, Saieg, Avancini, Taboada… Y otros tantos de ese sector del pueblo, como   Riva, Cabral, Bentoso, Giménez o Lucas González .

Como artista y poeta, Kelito  obtuvo numerosos premios nacionales, provinciales y locales y participó en todas las manifestaciones locales que -entre 1950 y 2010- se realizaron en Carlos Paz. Las agrupaciones de folklore y peñas como “La Calandría”, “Cielo, Patria y tradición”, “Fogón Serrano”, “La Amistad”, Grupo “Mediterráneo”, “Los Creadores” y Agrupaciones Gauchas locales lo tuvieron como principal protagonista. También en el ámbito literario formó parte de la agrupación Mediterránea, Siglo 21, Delegación local de SADE, SALAC e Instituto de Historia y Letras. En  1967/68 compartimos escenario con el espectáculo Cuatro Rumbos y en l970 inauguramos juntos  la Primera Feria del Libro local en la vereda del por entonces Cine Yolanda; asmismo lleva publicados varios libros y plaquetas, y sus poemas y canciones han sido grabados en casetes y CDs. 

Su poesía sencilla y socialmente comprometida, según son, junto a nuestro característico humor provinciano, los principales componentes de lo popular bien entendido, honran a un pueblo que no quiere perderse ni en la frivolidad ni en el sacrificio de su identidad histórica, a la cual la figura de Kelito Romero Cortéz ha quedado indisolublemente unida..  Humanamente Kelito representa lo mejor de las migraciones internas, de los Valles colindantes y otras regiones provinciales, con las que también se construyó el actual tejido social de la Villa y buena parte de nuestra historia.

Personalmente -desde un poema escrito hace unos años- yo suelo verlo llegar a Kelito envuelto en un  tiempo ya lejano, por donde “desde entre el humo espeso de guitarras/ Enrique Romero viene, con un vino en la mano/ a decirme al oído un último poema/ con su voz de Kelito: sonora de montañas,/ y fragante y entonada: derecho al corazón/ de los años imborrables” Pero como todo poeta es –sobre todo- lo que escribe, para finalizar este homenaje anticipado, es necesario leerlo en uno de sus trabajos más representativos:

 

Destino de calero

Oscuras fueron las noches

de tu vida jornalera

escarbando y escarbando

de sol a sol en la piedra.

Sentiste por dentro frío.

Buscaste el calor del vino

ignorando que tal vez

ahí estaba tu destino.

Destino triste el tuyo.

En tu vida de foguista

nunca tuviste un querer,

nunca tuviste una dicha.

Qué blanca era la cal

que en negras noches fundiste!

Qué horno te dio calor

que sólo frío trajiste?...

“Tantero” fuiste en Yocsina

y foguista en Malagueño

y en La Calera dejaste

hasta de ser vos tu dueño.

Cerros enteros cavaste

los fundiste a  jornal

y con vinos apagaste

tu sed de amor mineral.

Escarbaste tus bolsillos

y fundiste tu jornal:

¡si oscuro fue tu destino

qué blanco tu funeral!.

                                             “Primer concurso de poesía” de la ciudad de V. Carlos Paz. Peña Literaria

                                              “Horizontes”. Edic. Fundación Rizzuto, Carlos Paz, 1969 .

                                                                                              

Humanamente Kelito representa lo mejor de las migraciones internas, provinciales, con las que también se construyó la identidad de la Villa. El llegó aquí a los catorce años, proveniente del paraje La Ochoa, cercano a Yocsina, para cambiar su oficio de pastor de rebaños por el de aprendiz de carnicero, en la histórica carnicería y cancha de riñas de gallos de Don Rocha -más o menos por donde ahora es Miguel Juárez y Pellegrini-  y, posterirormente, con Temperini, Trenti y Carnevali. Enrique Romero Cortéz bajó de sus montañas al igual que tantos otros vecinos de Traslasierra, de Pocho, del norte de Punilla, a ganarse el sustento atendiendo las necesidades de nuestros turistas y, generalmente,  pasadas las temporadas, llevando a cabo tareas en la construcción y demás servicios de crecimiento y mantenimiento de la Villa.

Sin toda esa gente anónima pero imprescindible para el funcionamiento, para la vida del pueblo, Carlos Paz no sería lo que hoy es. Vaya entonces en la figura de Kelito (dicho sea de paso: ese apelativo le quedó por su tarea de vendedor de chocolatines de ese nombre, en el Circo Sardinita…) un modesto reconocimiento a la gente que, sin provenir de grandes ciudades o poblaciones prósperas de la llanura, bajó y se aquerenció en esta punta del Valle que generosamente se abrió para todos.

Comentarios