El bosque del poeta Miguel Ángel Pérez ya canta en Salta

Se inauguró en la ciudad de Salta el Bosque de la Poesía que lleva el nombre del poeta Miguel Ángel Pérez.
jueves, 2 de septiembre de 2021 · 19:32

La Plaza de la Esperanza es un hermoso balcón desde donde se puede ver la ciudad de Salta. Diez años le llevó a Graciela Duran, presidenta de la Fundación Revolución Ambiental, recuperar un espacio que era un vaciadero de escombros y residuos y convertirlo en el predio en el que, Mundo Verde, la agrupación que dirige Andrea Laguna, fundara el Bosque la Poesía que lleva el nombre del poeta Miguel Ángel Pérez, el inolvidable Perecito, que además de su hermosa poesía, le dio al folklore argentino piezas inolvidables como La Santamariana, Si llega a ser tucumana o La viuda entre tantas otras.

En el acto al que concurrieron poetas y artistas salteños hicieron uso de la palabra Graciela Duran y Andrea Laguna por los organizadores y el poeta y fundador del Movimiento de los Bosques de la Poesía, Leopoldo Teuco Castilla, quien habló sobre las acciones que lleva a cabo  el Movimiento para la Creación de los Bosques de la Poesía en nuestro país y en el exterior y de la imperiosa necesidad de que, frente a la devastación de nuestra tierra, con incendios e inundaciones incontenibles, se dicte una Ley que declare a la naturaleza sujeto de derechos. Castilla finalizó su exposición con la lectura de unas coplas a los árboles de Miguel Ángel Pérez y que transcribimos más abajo. También, hizo uso de la palabra el poeta Marcelo Sutti, quien leyó un soneto dedicado a Pérez y a uno de los Hermanos Díaz, del Dúo folklórico Salteño quien hizo una semblanza del poeta homenajeado.

Cerrando el acto los hijos de este gran poeta homenajeado agradecieron  y distribuyeron libros de su padre entre los presentes, lo que contó con el reconocimiento de autoridades del centro vecinal quienes celebraron que ese bosque se convierta también en un Centro Cultural al Aire Libre para la promoción y difusión de todo tipo de actividades artísticas.

 

Nadie se muere en el monte
Como muere el algarrobo,
Suelta unos pájaros negros
Y se osamenta en el polvo.

Al que duerme bajo un sauce
Entre la luz de la luna,
Le ha de llorar en el sueño
El corazón de la lluvia

Espina verde el yuchán
Hinca su animal en celo
Para que alumbren su vientre
Las nueve lunas del cielo.

El tarco azula las nubes
Y abajo se queda el cielo
Con el  crepúsculo lila
Bordado sobre un pañuelo.

 

 

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