Perfume de Carnaval

viernes, 25 de febrero de 2022 · 10:47

Entrega 2 - 'Ochavas Gualeyas'
Informe y fotos:  Luis Tórtolo
Desde Gualeguay, Entre Ríos. 

 

Sigo tomándole el pulso a la bella y bucólica localidad entrerriana de Gualeguay, en tiempos de Carnaval... y en este caso, me paro en una esquina, en una ochava, frente a una flecha que es todo un símbolo. 

Cada esquina las tiene.
Flechas que vienen.
Flechas que van.
nvitan a ir hacia la derecha, también a la izquierda.

Son singulares, más allá que cambien sus colores, tamaños o sentidos. Son un símbolo, estas simpáticas 'Flechas de Gualeguay' y ordenan un tránsito... ya de por sí bastante ordenado. 

La caminata me lleva a barrios cercanos al centro y las postales se multiplican. 

La trama urbana corresponde a la de un pueblo (ya ciudad) generada o planificada en un siglo en el que los automóviles no eran el 'patrón' de diseño.
Carros si.
Tracción a sangre.

Entre Ríos tiene sangre fuerte, hasta en el color de su trapo federal. Y ni empecé a hablar de su fiesta mayor, donde todo es sanguíneo. 

Las manzanas son mucho más chicas de lo habitual, hay que acostumbrarse a ello al manejar, ya que ni bien salis de una encrucijada... al toque te enfrentas con otra... y otra... y otra más. Ni soñar en poner tercera marcha con tu auto. 

Tiene sus ochavas, muy respetuosas y ordenadas, prolijitas... siempre con sus cortes a 45 grados para mejorar las visuales en esquinas. No hay dos iguales, como pasa con las huellas digitales o los copos de nieve.  Hay ochavas con balcones, las hay con puertas esquineras interminablemente altas, con balaustradas... convertidas en negocios... las hay semi abandonadas tambien... algunas. 

El Gauchito Gil, está presente en varios rincones. Este 'santito popular', Federal hasta la coronilla con pañuelo, tiene sus santuarios en las veredas de algunas casas. Protegen desde la Fe Federal. 

Urquiza y San Antonio por allí andan presentes, en calles, paredes, plazas y placas. Compiten con grafitys modernos que tienen sus códigos jóvenes y con afiches con la mirada interpeladora de Jesús, que no es el de la Cruz, sino un joven local que tuvo su propio calvário. Jesús está en todos los postes, muros y vidrieras. Cada ciudad latinoamericana ya tiene sus mártires urbanos con causas irresueltas... y las calles sirven de consuelo... si es que eso alcanza.
      
Sigo recorriendo esta perla de Entre Ríos, en la mejor compañía, con la Gualeya más bella, que me cuenta de cosas de su infancia y juventud, en esta bella ciudad con encanto pueblerino.  

Prometo más... creo que les debo algo de sus famosos carnavales. Para eso debemos entrar al Corsódromo que sacó a esta fiesta popular de las calles, pero no del alma... ni de la piel de Gualeguay.

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