“Los pasos perdidos” es el primer libro traducido de este excelente escritor belga

Descubriendo a un gran autor: Etienne Verhasselt

Por Alejandro Frías (Escritor-periodista)
miércoles, 15 de junio de 2022 · 13:44

Por Alejandro Frías (Especial desde Mendoza)
(Escritor-periodista)

 

Ya antes lo hemos dicho algunas veces, pero lo volvemos a repetir: Años Luz Editora es un gran sello al que es necesario ponerle atención, y con el lanzamiento de “Los pasos perdidos”, del belga Étienne Verhasselt (Bruselas, 1966), no hace más que confirmar aquella afirmación.

Con Los pasos perdidos (que tiene como subtítulo la leyenda "Relatos breves, muy breves y un poco más largos"), llega a estas tierras la obra de un gran autor. Este es el primer libro de Verhasselt traducido al castellano, y es de celebrar el acierto que significa poner a nuestra disposición a un escritor a descubrir.

Conocedor indudable del género breve y amante de lo fantástico, Verhasselt juega, a lo largo de 41 relatos, con los tiempos y los espacios, disponiendo a su antojo de nuestras percepciones, llevándonos justo adonde nos quiere tener para, de un plumazo, desubicarnos, obligarnos a cambiar la perspectiva, revisar todo lo leído.

Irónica, ácida, negra y absurda en su humor, la literatura de Verhasselt está llena de elementos que dislocan la realidad, haciéndonos extender la brevedad de sus textos a esa sensación que muchos de ellos nos dejan a flor de piel.

Verhasselt es un tiempista profesional. Nos hace caminar, trotar o correr a toda velocidad junto a él, para, en el momento adecuado, asestar sus golpes de remates inesperados.

Valga decir que, a medida que avanzaba en la lectura de “Los pasos perdidos”, algunos elementos (giros en las tramas, situaciones, ambientes, paisajes) me recordaban algunas cosas de Felisberto Hernández, Julio Cortázar, Leo Masliah, César Aira, Mario Levrero, Enrique Molina... "Deformación profesional", pensé, a la vez que me cuestionaba a mí mismo por encasillar y tratar de hacer encuadrar a Verhasselt en mis estructuras. Pero luego me enteré de que él vivió varios años en Buenos Aires y que es admirador de la literatura rioplatense, con lo que ya no me sentí tan mal.

Más allá de ese puente que, seguramente de manera arbitraria tendí entre Verhasselt y algunos autores, “Los pasos perdidos” llega a nuestro idioma habiendo recibido los premios Cornélus, de la Academia Real de Bélgica, y Magie de Littérature, del Festival Internacional del Libro en Transilvania, lo que, sin dudas, marca la presencia de una identidad y un estilo.

Con “Los pasos perdidos”, un gran escritor hace su aparición en nuestra tierra.

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