El final de la historia

Por Melina Navarro Frutos (Especialista en Lectura, Escritura y Educación por la FLACSO; Lic. y Prof. en Comunicación Social y Diplomada en Gestión Directiva. Es docente del IES y del Instituto de Formación Docente del IESS de Carlos Paz)

 

La luz parpadeaba incesantemente en la pequeña habitación, dificultándole la lectura. Recordó que debía cambiar el foco, se estaba agotando. Siguió con la lectura un rato más, pero en el momento en que la protagonista descubría que su esposo era el asesino, un trueno irrumpió en la habitación y la hizo apartar sus ojos del libro.

Pronto llovería. Debía colocar un balde para contener la gotera del techo que su casero aún no había reparado. ¿Cuántas veces le pidió a Roberto que colocara las tejas que el último temporal del año pasado había arrasado? Debía hablar con él otra vez.

Abandonó la comodidad de su sillón y cerró el libro, lo dejó cuidadosamente sobre su escritorio y caminó hasta el diminuto lavadero. Buscó el balde y regresó a su habitación. La gotera estaba cerca de su cama, allí debía colocar el balde.

Los truenos eran cada vez más intensos. No le gustaba la lluvia. Decía que distanciaba a las personas, que el paisaje se volvía triste, porque la mayoría buscaba refugio, evitaba salir de su casa.

El maullido de su gata en la ventana la obligó a caminar hasta la cocina. Abrió la ventana y tomó a Olivia suavemente de su lomo; la secó con las mangas de su sweater y la llevó hasta su habitación. Ya en los pies de la cama, el pequeño y esponjoso animal, comenzó la ceremonia de la higiene. Mientras, ella volvió a su sillón y a la lectura.

¿Cuánto tiempo había pasado? Le dolía el cuello, se había dormido durante la lectura. Se quitó el libro de su pecho y se incorporó lentamente. La lluvia era intensa afuera, la gata dormía plácidamente en la cama. Pero, ¿qué hora era? Marcos aún no había regresado.

Decidió preparar la cena. Hacía frío y la noche estaba muy cerrada. Encendió la luz. No recordaba haber dejado la cocina tan desordenada. Lavó los platos, limpió la mesada, ¿por qué había una silla tirada en el piso? La levantó. Limpió el piso, aunque esa mancha oscura y viscosa se negaba a salir por completo.

Buscó en la heladera algo para cocinar. Estaba vacía y apagada. ¿Por qué su esposo había desenchufado el artefacto? Si quería limpiarla le hubiera avisado. Después de todo, era ella quien se ocupaba de las tareas de la casa.

Se sentó pensativa en una de las sillas de la cocina. ¿Por qué no regresaba Marcos? Escuchó ruidos fuera de la casa. Se levantó rápidamente e intentó abrir la puerta, pero no pudo, estaba cerrada. Alguien colocaba la llave en la cerradura e intentaba abrir desde afuera.

¿Marcos, sos vos?

El hombre entró sin dirigirle la palabra; tenía la mirada triste y preocupada. Colocó sobre la mesa una pequeña bolsa con una hogaza de pan, un trozo de jamón y una botella de agua. Sacó de la alacena un plato, un cuchillo y un vaso. Se sentó ante la mesa y mordisqueó un poco de pan. Ella se sentó junto a su esposo. Lo tomó de las manos y lo miró a los ojos.

Él comenzó a llorar.

Perdóname, no quise lastimarte, dijo de repente.

Camila no entendía; sintió que un líquido tibio humedecía su ropa; le dolía el cuello. Llevó sus manos a la garganta. Se ahogaba. Se cayó de la silla y quedó tendida en el piso frío. Recordó entonces la historia que leía: la protagonista de la novela descubría que su esposo era el asesino.

 

 

La autora

Melina Navarro Frutos es Especialista en Lectura, Escritura y Educación por la FLACSO; Licenciada y Profesora en Comunicación Social egresada de la Universidad Nacional de Córdoba, y Diplomada en Gestión Directiva por la Universidad Católica de Córdoba. Desde el año 2003 se desempeña como Profesora Titular de la cátedra de Lengua y Literatura en 2°, 3°, 4° y 5° año del IES de Villa Carlos Paz.  Además, es Docente Orientadora de los estudiantes practicantes de la Unidad Curricular Práctica Docente III y IV de la carrera Profesorado en Lengua y Literatura del Instituto de Formación Docente del IESS.

Nació en Córdoba Capital un 18 de noviembre de 1975. Desde los ocho años de edad reside en la ciudad de Villa Carlos Paz.

Impulsada por sus docentes de Lengua y Literatura en la escuela secundaria, participó de varios concursos de escritura y obtuvo algunos premios como el Primer Premio en el Concurso Literario de Poesía y Cuento para Autores Inéditos, organizado por la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Córdoba en 1992 y el Segundo Premio en el Concurso de Poesía, organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Villa Carlos Paz en 1993.

Durante el cursado de la Licenciatura en Comunicación Social, se desempeñó como Ayudante alumno en la Cátedra Narración Televisiva I del 4° Año de la Orientación Audiovisual de la Licenciatura en Comunicación Social en la U.N.C. en los años 1999 y 2000 y posteriormente a su egreso, como Profesora Adscripta a la Cátedra Narración Televisiva I del 4° Año de la Orientación Audiovisual de la Licenciatura en Comunicación Social en la U.N.C. durante los años 2002, 2003 y 2004.

Su escritura la llevó a trasferir esos conocimientos en diferentes talleres: Seminario Intensivo de Guión Cine, T.V. y Video, dictado en la Dirección de Cultura de la ciudad de Villa Carlos Paz (2002); Taller de Periodismo, dictado en IESS Villa Carlos Paz (2010); Taller de Creación Literaria, dictado en IESS Villa Carlos Paz (2011) y Taller de Periodismo, dictado en IESS Villa Carlos Paz (2016).

 

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