La ministra española de Política Territorial clausuró el CILE 2023
Cerró el IX Congreso de la Lengua España celebrado en Cádiz
El Congreso de la Lengua se cerró con la convicción del éxito y los deberes hechos, dijo la funcionaria en su discurso.María José Romero Santiago
Especial desde Cádiz para El Diario
El pasado jueves, en Cádiz se cerró el IX Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), cabe acotar que esta edición se iba a celebrar en Arequipa, Perú, pero por razones institucionales, se debió trasladar la sede.
Durante el acto de clausura de actividades, Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, señaló: "El IX Congreso Internacional de la Lengua Española se clausuró este jueves con satisfacción generalizada por su desarrollo, unas altísimas cifras de participación y seguimiento, y el nombre de una ciudad, Arequipa, en boca de todos como más que probable sede de la próxima edición. No se puedo conformar en la sesión final porque «nos ha ganado el tiempo, no lo han podido deliberar las Academias», justificó el director de la RAE, pero Luis García Montero afirmó: «Espero que el próximo congreso pueda, en un viaje de ida y vuelta, saldar la deuda que, por dificultades políticas, no hemos podido cumplir en este. Sería maravilloso». Antes de la clausura, se celebró la mesa redonda «Lenguas y diversidad. Del reconocimiento a la proyección internacional».
La vicepresidenta del Gobierno intervino en el IX Congreso Internacional de la Lengua Española, clausurando la sesión plenaria en la que se resumieron las principales iniciativas del Cervantes en los pilares fundamentales de su actividad: lengua y cultura.
Calviño instó a «subir el español al tren de la revolución digital»
La vicepresidenta primera de España instó en Cádiz a trabajar para «subir el español al tren de la revolución digital» y así proteger «uno de nuestros activos más preciados». Nadia Calviño intervino en el IX Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), clausurando la sesión plenaria en la que el Instituto Cervantes presentó su trabajo y sus proyectos académicos y culturales más destacables.
Para la número dos del Gobierno, «el futuro de las lenguas es digital». En estos momentos de grandes retos y extraordinarias oportunidades en relación con la lengua, dijo, debemos apostar por «lo digital, que ya es parte consustancial de nuestra vida pública y privada, debe ser el presente desde el punto de vista económico y social».
Al objeto de convertir el español «en una de las lenguas líderes del mundo digital», hay que adaptarse a las nuevas tecnologías «actuando ahora», cuando aún son incipientes, y trabajando para que «hablen el español común». Para ello, el llamado PERTE de la Nueva Economía dedicará cuantiosos fondos al campo de las lenguas, para fortalecer «el puente invisible» que une a la comunidad panhispánica.
Calviño respaldaba con su presencia el CILE, que reúne en Cádiz a unos 300 expertos que analizan la situación de una lengua «única en el mundo», que usan o conocen unos 600 millones de personas. Entre las medidas en esa carrera de fondo, se encuentra el Observatorio Global de la Lengua Española, dotado con 20 millones de euros y que se ubica en La Rioja, dependiente del Instituto Cervantes.
Calviño cerraba con sus palabras la sesión «Diversidad y unidad de la lengua española. Actividades y proyectos del Instituto Cervantes». Su director, que empezó leyendo su poema «Un idioma», escrito muchos años atrás, dijo que no debemos «caer en la superstición de las novedades, porque la técnica debe estar al servicio de seres humanos, no al revés». La inteligencia artificial, siendo importante, es «efimerísima» y deja pronto como anticuado lo que nos vendían como moderno.
Luis García Montero destacó, entre los hitos recientes del Cervantes, la apertura de los nuevos centros de Dakar (Senegal), para tomar posiciones de cara a la prevista explosión demográfica en África; Los Ángeles (Estados Unidos), capital de la tecnología, el cine y la música (California suma 12 millones de hispanos); y Seúl, fundamental para reforzar nuestra posición en Asia.
En esta sesión plenaria especial se resumieron las principales iniciativas del Cervantes en sus dos pilares fundamentales de su actividad: lengua y cultura.
Carmen Pastor, directora académica del Instituto (y secretaria general de los Congresos Internacionales de la Lengua) expuso el trabajo para difundir esta lengua «polinormativa», unida y diversa, «policéntrica», que estudian casi 120.000 personas cada año. Para ello, el Cervantes lleva a cabo una política lingüística panhispánica acreditando su conocimiento a través de los diplomas de español DELE y SIELE, formando profesores, apoyando a los hispanistas, estudiando su presencia en los anuarios El español en el mundo o creando nuevas herramientas digitales como Geolexi.
Por su parte, la directora de Cultura, Raquel Caleya, dijo que hay que trabajar con la inteligencia artificial. Gracias a ella el Cervantes ha creado el «Mapa mundial de la traducción contado en datos», que recoge y analiza la historia de la traducción desde 1950 hasta hoy, con todo tipo de datos sobre la publicación de libros y su trasvase a otras 10 lenguas. Estamos «en la era del dato, más que de las palabras», y por eso propuso «digitalizar las humanidades y humanizar los datos».
Caleya recordó que en el ámbito de la cultura se incluyen la ciencia y la innovación, dos campos emergentes que tienen creciente protagonismo en las más de 7.000 actividades culturales que programa cada año el Instituto. También es importante la estrecha colaboración con los demás países hispanohablantes, la creciente presencia en África subsahariana, «un área con mucho futuro», y hacer accesible la cultura a toda la sociedad, sobre todo la digital.
No ser «un conjunto de soledades»
Previamente, el director del Instituto Cervantes dictó la ponencia general de la sesión plenaria titulada «Lenguas y educación intercultural», presidida por Horacio Biord, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, a la que siguió una mesa de diálogo con Ana Luisa Ríos (moderadora), Daniel Cassany, Andrés Chirinos y Kim Potowsky.
García Montero defendió el concepto de interculturalidad antes que el de internacionalidad, y dijo que «las fronteras entre naciones son menos interesantes que el dialogo que propone la palabra interculturalidad».
En su opinión, es importante «defender a los estados si queremos traspasar las fronteras de las antiguas naciones», e insistió en su apoyo a los poderes públicos y a los estados que no sucumben bajo el poder de las grandes compañías. «No a las naciones cerradas, sí a las instituciones y los estados de derecho».
A partir de esa diversidad de convivencias, dijo, hay que centrar la reflexión en la educación, las lenguas y la interculturalidad. El objetivo es que «el nosotros sea un conjunto de diversidades que aprendan a convivir, y no un conjunto de sectas enfrentadas».
Citando a Baudelaire y a Eugenio Trías, García Montero propuso que nos planteemos «el sentido de pertenencia para que la globalización permita la convivencia y no seamos un conjunto de soledades».
Apoyó las políticas de la Unión Europea en defensa del plurilingüismo, el pluriculturalismo y la convivencia de distintas culturas nacionales y regionales. También abogó por el conocimiento de otras lenguas, porque «nos ampara para frenar choques culturales, las miradas supremacistas o el desprecio caricaturesco del otro».
En una época como la actual, en la que «cualquier tipo de estabilidad es impensable», las transformaciones tecnológicas están cada día más presentes «para bien o para mal». Un efecto positivo es que, gracias al teléfono inteligente, los migrantes mantienen el contacto con sus familias y lugares de origen, lo que frena su desarraigo.
En plena sociedad de la globalización, propugnó reforzar la conciencia crítica sobre la variedad del mundo, la necesidad de la interculturalidad y la defensa de la dignidad humana, sea de donde sea el origen de la persona.
Para García Montero, todos hemos de defender la riqueza de la pluriculturalidad, para que actúa «como fuerza de interposición que defiende a las personas frente a las empresas que piensan en sus propios beneficios».
El Rey de España don Felipe dijo en la apertura: «Esta es la hora del español»
El Rey inauguró el Congreso de la Lengua en Cádiz: «Esta es la hora del español» Acompañado por Doña Letizia, animó a aprovechar «la oportunidad que la Historia nos pone por delante» con nuestro idioma
García Montero denunció «los discursos del odio, el racismo y la mentira» y dijo que los hispanohablantes debemos defender los derechos humanos y los valores democráticos
El ministro Albares, Santiago Muñoz Machado, Moreno Bonilla y los escritores Sergio Ramírez, Elvira Lindo y Soledad Puértolas también intervinieron en la apertura
Cádiz, el pasado 27 de marzo de 2023
El IX Congreso Internacional de la Lengua española (CILE) echó a andar el pasado lunes con la solemne sesión inaugural presidida por los Reyes en Cádiz, una ciudad volcada con este cónclave que se retransmite íntegramente por internet. Don Felipe dijo en la apertura que «esta es la hora del español, con toda su riqueza y diversidad. No dejemos pasar la oportunidad que la Historia nos pone por delante. El siglo XXI debe ser el siglo del español. Hagámoslo posible». Toda una declaración sobre nuestra lengua, que es «uno de nuestros grandes patrimonios que debemos preservar, cuidar e impulsar».
Su Majestad hizo un breve recorrido por todos y cada uno de estos Congresos, desde el primero (Zacatecas, México, 1997) hasta el más reciente (Córdoba, Argentina, 2019). Aseguró que «la gran convocatoria hispanista que volvemos a celebrar, esta vez en Cádiz, se ha convertido, por su trascendencia, difusión y continuidad, en el acontecimiento más relevante del idioma español; y también, en buena medida, el lugar donde se han sentado las bases de la política lingüística panhispánica».
Al hilo del lema de esta novena edición, «Lengua española, mestizaje e interculturalidad», el monarca destacó que «el español, desde sus orígenes, es una lengua mestiza, y este mestizaje trasciende a la convivencia social, a la enseñanza y a todo el mundo cultural, literario, artístico (...) y lo hace en todas las naciones que lo hablamos». Y recordó «América es un continente que se puede atravesar de norte a sur sin cambiar el idioma: el español, con toda su riqueza y variedad, que hace de nuestra lengua un idioma vivo, abierto, que se construye entre todos cada día».
Abrió las intervenciones, tras un saludo del alcalde de Cádiz, el director del Instituto Cervantes, quien denunció «los discursos del odio, el racismo, el irracionalismo y la mentira» y afirmó que «la defensa de los derechos humanos y de los valores democráticos es hoy una tarea principal de los que amamos la lengua materna y la comunidad que habla en español».
En torno al mestizaje, Luis García Montero afirmó que hay teóricos que se incomodan con esa palabra «porque entienden que esconde en su interior una ofensa al indígena. Sin desconocer que hay mucho mestizo que desprecia al indígena, de igual manera que hay mucho blanco supremacista que desprecia al mestizo -dijo-, me atrevo a asumir la conciencia del mestizaje como un modo de reconocer los procesos históricos y abordar nuestra propia identidad como un sentido de pertenencia abierto, un modo de conformar el yo que puede vincularse con la vida en común sin considerar al otro como una amenaza».
Quiso aludir al músico gaditano Manuel de Falla, muerto en el exilio en Argentina; al también gaditano Rafael Alberti, al escritor Francisco Ayala y a Pérez Galdós y sus Episodios sobre el Cádiz liberal de 1812. «Cádiz es, desde luego, un buen lugar para seguir reflexionando sobre los lazos de mestizaje panhispánico y pueden, además, abrirse a otros asuntos relacionados con Europa, el norte de África y los lazos y la tensión que las migraciones evidencian en las dinámicas de la interculturalidad».
García Montero aseguró que el mestizaje y la interculturalidad «nos invitan a tomar conciencia, desde la lengua y la cultura, de todos los debates fundamentales heredados del siglo XX y ensanchados con la transformación digital del siglo XXI». E hizo esta comparación: «Lo que supuso para la identidad humana la Revolución Industrial de las grandes ciudades se ve ahora redefinido por las navegaciones de una nueva revolución digital».
Igualmente, reconoció el valor de nuestra lengua, «tan sólida y extensa que puede aspirar a mantener el adjetivo materna junto a la realidad de la globalización», una lengua que es «territorio común de lo uno y lo diverso, que mantiene a lo largo de los años su unidad y respeto a los matices de sus quinientos millones de hablantes y de sus mundos anchos, pero nunca ajenos».
Sergio Ramírez: «La lengua es mi patria»
Tres escritores hicieron su aportación en el escenario del Gran Teatro Falla, que acoge los eventos relevantes de la ciudad, incluidos los que protagonizan cada año las hilarantes chirigotas del célebre carnaval.
Sergio Ramírez no disimuló su dolor y amargura por su situación: despojado de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega y acogido en España, el premio Cervantes se reivindicó a sí mismo: «Soy nicaragüense y no hay exilio posible gracias a mi lengua, que nadie puede quitarme, nadie puede desterrarme: la lengua es mi patria». El autor lamentó la larga saga de tiranos que ha gobernado su país, tiranos que «te quieren quitar tu memoria y tu pasado», pero «es imposible borrar las palabras»: la literatura perdurará a pesar de sus enemigos.
En tono más desenfadado, Elvira Lindo, nacida en esta ciudad que es «el rompeolas del humor de todas las Españas», declaró su «rendido amor por el habla de la calle», un vocabulario en permanente crecimiento, motivo de orgullo de los lugareños, y que se abordará en varios de los paneles del Congreso.
Por su parte, la escritora y académica Soledad Puértolas disertó sobre la palabra mestizaje, desde que apareció en los escritos del Inca Garcilaso hasta su aparición en el Diccionario de Autoridades, su normalización en el siglo XIX dado el aumento espectacular de mestizos o la ampliación de su significado, que pasó de implicar una fatalidad a una riqueza o una opción libre.
El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, dijo que «la diosa Fortuna ha jugado» para traer a Cádiz este IX Congreso que iba a celebrarse en Arequipa (Perú). El también presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) recordó que Cádiz, que entonces era «el final de la tierra conocida», fue también el que consolidó la ruta marítima que conectó España con América y llevó a la América colonial su habla.
Tampoco olvidó el protagonismo de Cádiz en la Constitución de 1812, en cuya redacción participaron representantes de países americanos que pugnaban por su independencia; unos procesos que estaban inventando el concepto de «ciudadano» en vez del tradicional de «súbdito». A partir de ahí, en los siglos XIX y XX se asentaron conceptos como patria, soberanía, ciudadanía, hombre libre o libertad.
El ministro de Asuntos Exteriores hizo hincapié en los buenos oficios y la «responsabilidad solidaria» del Gobierno para que se celebrara en esta ciudad lo que no pudo desarrollarse en Arequipa. Todo ello, «sin ningún retraso» (se han mantenido las fechas previstas) «para que el español siga avanzando y no se detenga».
Un activo que nos une a otros 19 países
También destacó José Manuel Albares que el español «es uno de los pocos idiomas globales» y «un activo que nos une a los 19 países en los que es lengua oficial». Un idioma universal y de futuro que tiene ante sí el reto de «colocarse en el corazón mismo de la inteligencia artificial» (asistentes de voz, traducción automática...). Una lengua, concluyó, «que nos hermana a todos los que la hablamos, pero sobre todo, a todos los que la amamos».
El presidente de la Junta de Andalucía declaró que el español «es una lengua cargada de presente y, sobre todo, de mucho futuro». Para José Manuel Moreno Bonilla, los casi 500 millones de hispanohablantes nativos somos «teselas de un inmenso mosaico» que afrontan «un futuro lleno de desafíos que necesitan una lengua fuerte, un futuro que administrar desde el poder de la palabra». «Confío -concluyó- que sus debates sean alimento que ayude a seguir creciendo a este gran cuerpo vivo que es la comunidad hispanohablante».
Entre los invitados que llenaron el Gran Teatro Falla se encontraban el secretario general Iberoamericano, Andrés Allamand; el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, y algunos ministros y viceministros de diversos países.
Concluido el acto inaugural, Don Felipe y Doña Letizia visitaron en Casa de Iberoamérica cuatro de las exposiciones que complementan los debates académicos del CILE: «Libros y autores del Virreinato de Perú», «Embustes y maravillas. Representaciones inverosímiles de lo otro», «Miradas académicas» y «Nueva Colección Municipal de Arte iberoamericano».
La intensa jornada de los Reyes continuará esta tarde en la sesión especial «Unidad y diversidad del español. La tradición y el reto de la inteligencia artificial». Y concluirá con su asistencia al espectáculo flamenco inaugural «Tempo de luz» que protagonizarán las cantantes Carmen Linares y Marina Heredia, el cantaor Arcángel y la bailaora Ana Morales.