No deje de escucharlo.

Lima necesitaba la magia del jazz afroperuano de Gabriel Alegría

Por Pedro Jorge Solans
domingo, 9 de julio de 2023 · 23:08

Lima sin jazz sería otra, sin duda. 

Escenario de Jazz Zone (Foto Álvaro Durand)

Una noche de este mes de julio, los escritores Marcela Valencia Tsuchiya y Alejandro Sánchez-Aizcorbe  dieron la voz de alerta: Nos encontraríamos en el local de Jazz Zone en calle La Paz en Miraflores.

: Gabriel Alegría con Marcela Sánchez-Aizcorbe y Sam Campbell. 

Acaté la consigna. Cuando llegué me encontré con un zaguán semi oscuro y gente esperando. Luego supe que era el pasaje "El Suche". No sé, por qué me transporté a Nueva York. Tampoco, me pregunten, porque no sabría contestar. Me aluciné con Birdland, porque los escritores me habían dicho que festejaríamos con jazz afroperuano. Pensé, para los que les gusta el jazz, nada mejor que un exquisito club de jazz. 

Marcela Valencia Tsuchiya, Sandra Cañote y Sebastián Valencia.

Yo seguía transportado. Seguía en Nueva York, y me dije, sería bueno un Dizzy's Club; donde desde el escenario hasta la última mesa del salón, disfrutáramos un buen jazz. También podría ser The Village Vanguard o Greenwich Village, hasta que me despertó un bocinazo o, quizás ahora pienso que podría haber sido el afro de la puerta que abría sala.

 

Me ubiqué predispuesto a criticar

 

El programa era un enigma para mí, y Gabriel Alegría también. Gabriel Alegría, Sexteto AfroPeruano de regreso al Perú 2023, decía la promoción. ¡Upa!  —me dije— ¿así debo terminar mi estadía en el Perú?

Y sin darme cuenta estaba disfrutando de un magistral show indispensable para los amantes de la buena música y de quienes eligen pasar un fin de semana limeño.

Empezaron con un set acústico terrible: Pucusana (Pucusana, 2010), El Cóndor Pasa / Take 5 (10, 2015), Puerto Pimentel (Pucusana, 2010) y Toro Mata (El Secreto del Jazz Afroperuano, 2017).

Claro en el suspiro de la orquesta no había Pilsen, ni cusqueña ni pisco que me calmase. —¡Otra chela bien elena! —grité al mozo. Así piden la cerveza los peruanos. Ya me había olvidado de Nueva York.

Regresó Gabriel Alegría y sus músicos, y la fiesta del jazz afroperuano era un show electrónico con tema como Carrusel de luces (Ciudad de los reyes, 2014). La Mascara (Social Distancing, 2021). The New Normal (Social Distancing, 2021) y Capicúa (Ciudad de los reyes 2014).

—!Tremendo! —me dije. —Quién no escucha esto se pierde otro Perú—  y el  Sexteto Afroperuano no paraba de hacer delirar al público con su música. Y claro, al doctor del jazz, Gabriel Alegría, lo acompañaban músicos extraordinarios:  Mario Cuba, Sofía Carrasco, Freddy “Huevito” Lobatón, Hugo Alcázar, Jocho Velázquez y se sumó Rubén Romero en el saxo soprano.

Resultó una noche de celebraciones para el alma. El día que le falte jazz de Alegría a Lima, a la ciudad de los siglos le faltará algo.—sentencié como un embobado de felicidad. Por supuesto, que al final, pedí —¡otra chela, bien, pero bien elena!—   

 

Quién es Gabriel Alegría

(Fotos de Álvaro Durand)

Gabriel Alegría de camisa blanca junto a su tío Alejandro Sánchez-Aizcorbe

Es uno de los grandes músicos jazzísticos del mundo. Peruano de nacimiento y doctor en jazz en EE.UU. Después de vivir muchísimos años en Coney Island, Brooklyn, Nueva York, decidió regresar a Lima para afincarse definitivamente, y presentarse todos los viernes en Jazz Zone en calle La Paz en Miraflores para convertirse en un atractivo artístico más de la capital peruana.  

Sánchez-Aizcorbe, Gabriel Alegría y Pedro Solans en Lima.

 Gabriel Alegría es nieto del escritor Ciro Alegría e hijo del dramaturgo Alonso Alegría. Fue subdirector de la Facultad de Jazz de la Universidad de Nueva York, y es sobrino del escritor Alejandro Sánchez-Aizcorbe, quien me había citado junto a Marcela Valencia en el pasaje " El Suche" de Miraflores, aquella noche, nublada de pasión en la Lima de los suspiros. 
 

Sánchez-Aizcorbe,Gabriel Alegría y Pedro Solans, detrás el Pacífico acariciando a Lima. 

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