Macron: "Nunca aceptaré la violencia"

'Lo que pasó hoy en París no tiene que ver con la expresión pacífica de una rabia legítima, se identificará los autores y se los considerará responsable de sus actos ante la Justicia', advirtió Macron.
sábado, 01 de diciembre de 2018 · 19:10

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró en Buenos Aires que "lo ocurrido hoy en París no tiene nada que ver con la expresión pacifica de las protestas" y afirmó que los manifestantes que protagonizaban incidentes en la capital "no quieren ningún cambio, quieren el caos".

"Lo que pasó hoy en París no tiene que ver con la expresión pacífica de una rabia legítima, se identificará los autores y se los considerará responsable de sus actos ante la Justicia", advirtió Macron en Buenos Aires en una rueda de prensa minutos después de finalizada la cumbre del G20.

"Escucharé siempre a los opositores pero nunca aceptaré la violencia. Ninguna causa justifica los desbordes que se vieron hoy", remarcó.

La tercera jornada nacional de protesta del movimiento denominado "chalecos amarillos", que reclama por la pérdida del poder adquisitivo y la quita de subsidios a los combustibles, derivó hoy en revuelta en el corazón de París y se saldó con 270 detenidos, 110 heridos -uno de ellos de gravedad-, informó el ministerio del Interior francés.

Macrón repudió el ataque a la policía, la destrucción de edificios y de automóviles en las calles durante los enfrentamientos entre "chalecos amarillos" y policías.

El mandatario galo anunció que mañana a la mañana mantendrá una reunión de urgencia con el primer ministro Édouard Philippe y sus principales ministros en el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia gala.

Debido a esta crisis, el premier Philippe anuló su viaje a Polonia para asistir a la cumbre climática COP 24, que busca regular los compromisos asumidos en el Acuerdo de París de 2016.

En París, la policía usó hoy gases lacrimógenos y cañones de agua contra cientos de manifestantes que quemaron maderas y hasta hicieron pintadas en uno de los monumentos parisinos más emblemáticos.

Además de los manifestantes, hubo 16 policías heridos en los disturbios, que empezaron cuando los manifestantes quisieron llegar hasta el Arco del Triunfo, el famoso monumento ubicado en uno de los extremos de la avenida de los Campos Elíseos, y fueron reprimidas tras intentar forzar un control policial.

Manifestantes, algunos encapuchados, apilaron maderas sobre la icónica avenida y les prendieron fuego. La policía trató de hacerlos retroceder con gases lacrimógenos y con cañones de agua mientras se atajaba con sus escudos de las piedras que se le arrojaban.
Otros alborotadores removieron las vallas que protegen la Tumba del Soldado Desconocido, el cenotafio en honor a los militares muertos en la Primera Guerra Mundial, para colocarse bajo la llama eterna y entonar el himno nacional francés, pero rápidamente fueron dispersados.

Tras forzar las barreras, alguien escribió en las paredes del Arco del Triunfo un grafitti que decía: "Los chalecos amarillos triunfarán", en referencia a los chalecos fluorescentes que usan los manifestantes.

Más tarde, un grupo de manifestantes logró subir a la azotea del Arco del Triunfo, mientras los disturbios se extendían a otros barrios donde hubo saqueos de tiendas de ropa de lujo y autos y patrulleros incendiados desde los que se elevaban gruesas columnas de humo negro.

La policía evacuó y clausuró las famosas Galerías Lafayette, Printemps Haussmann, cerca de la Ópera de París, unos cinco kilómetros al noreste del Arco del Triunfo.

Con el presidente Emmanuel Macron en Buenos Aires por la cumbre del G20, el primer ministro francés, Edouard Phillip, condenó la violencia "rara vez vista" contra las fuerzas de seguridad y la vandalización de algunos de los monumentos más venerados del país.

Phillipe dijo que 5.000 personas se manifestaron en París y el Ministerio del Interior cifró en 75.000 lo que lo hicieron en el resto de Francia. Las fuerzas de seguridad movilizaron unos 5.000 agentes en la capital.

El movimiento, de los mayores desafíos que enfrenta Macron desde su asunción en mayo de 2017, no tiene líderes ni ideología clara y surgió en la periferia de Francia, donde el transporte público es escaso y el auto se convierte en un medio esencial.

La quita de subsidios fue impulsada por Macron para reducir las emisiones de carbono forzando el viraje hacia las energías renovables. El aumento de los precios del combustible en el mismo año en que se ha suprimido el impuesto sobre las fortunas, le ha valido al mandatario el apodo de Luis XIV, el monarca al que se le atribuye la frase: "Tomen dinero de los pobres, son muchos y nunca se quejan".

Esta semana, el gobierno intentó bajarle el tono a las protestas con el anuncio de una serie de medidas para paliar el impacto del impuesto, pero no retrocedió en su postura. El primer día de protestas, el 17 de noviembre, unas 282.000 personas se congregaron en todo el país mientras que 114.000 lo hicieron el sábado pasado. Dos personas ya han muerto en el interior de Francia y unas 1.000 más resultaron heridas en las protestas desde su inicio.

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